¡Enhorabuena! ¡Estás… blogueando!

Después de años y años y más años.
De pensarlo, repensarlo y volverlo a pensar.
Después de hacer mil esquemas, brainstorming y escritos.
Después incluso de abrir alguno en un portal gratuito (para borrarlo a continuación)….

¡Por fin! ¡Me he decidido! He vencido el miedo y la vergüenza y ya tenemos aquí lo que muchos me habéis insistido desde el pleistoceno que haga.

Abrir un blog.

¿Por qué un blog?¿Por qué ahora, Silvia?¿Por qué mamá con tac(p)ones?

Primero, porque me encanta escribir y… Se dice, se comenta, que no se me da mal del todo. De hecho, he querido crear un blog de moda (que me encanta, de ahí lo de «con tacones»), de psicología, de vida sana y fitness… Pero nada me acababa de llenar, ni sentía que fuese a aportar nada al mundo blogger con estos temas. Hasta que el pasado 20 de abril de 2018 me enteré de que estaba embarazada y desde ese día me he estoy formando continuamente sobre embarazo, maternidad y crianza (Ya lo dice mi marido que cuando algo me gusta, me informo «demasiado»).

Así pues, desde ese 20 de abril hasta el día de hoy estoy escuchando como muchas personas (con o sin idea, con o sin hijos, matronas, pediatras, ginecólogos, etc.) opinan libremente sobre mi embarazo, mi parto, mi manera de criar y sobre todo lo posiblemente opinable. Cosas como… «¿Hasta que edad pretendes darle el pecho?¡Verás con los dientes!», «no la cojas si llora que se acostumbra a los brazos», «cógela pobrecita que no para de llorar», «si duerme en la cama contigo no la podrás echar nunca y dormirá contigo hasta los 35 años», «si le das de comer trozos se va a asfixiar», «esta niña tiene mamitis». ¿A alguien le suena? (Pues de ahí lo de «con tapones»).

He visto que hay mucho desconocimiento sobre los métodos de crianza alternativos y como bien me dijo una buena conocida con la que compartí casa en Londres «Es cierto que educar en el respeto y la libertad y probar cosas nuevas es un reto, la sociedad española no está todavía preparada, pero alguien ha de ser el primero ¿no?». Pues bien, quiero aprovechar que cada vez somos más los que aplicamos este método para que, con este blog aportar mi granito de arena y hacer que la sociedad entienda el por qué y así cada vez seamos más los que apliquemos esta pedagogía (que por cierto, tiene un sin fin de beneficios para nuestros hijos).

Quiero hacer hincapié que con mi blog no critico, no menosprecio y no quiero infravalorar otros métodos más tradicionales. Cada niño es diferente y lo que a unos les funciona a otros no. Cada padre es diferente y sabrá que es mejor para su hijo. Desde aquí, no quiero que hagas lo que nosotras hacemos, sino darte ideas y decirte por qué yo lo hago así.

Para acabar, antes de leer cualquier entrada de este blog, repite conmigo el mantra de la maternidad: «nunca digas nunca«. Si algo me ha enseñado la maternidad estos 7 meses (a parte de paciencia y organizar mi tiempo mucho más eficientemente) es que lo que menos imaginabas que ibas a hacer con tu hijo, lo acabas haciendo. Y encima es lo que mejor os funciona.

Hasta aquí mi post de bienvenida. Así que… ¡mente abierta y espero leerte en los comentarios!

¡Muchos besos de esquimal!

Silvia.