Así fue mi primer parto

Desde que me quedé embarazada, había idealizado un parto al máximo de natural que mi cuerpo y mi mente me permitieran. De hecho, llevaba meses preparándome para ello y saber que lo más probable era que acabase en cesárea, es algo que me afectó bastante. Y aunque no tuve el parto que siempre había querido, tuve el parto perfecto…

¡Te cuento mi experiencia!

Sofía no se da la vuelta

Qué pasa cuando un bebé viene de nalgas? - Salud
Sofía sería como el bebé de la derecha del todo y, normalmente, cuando se colocan así, es poco probable que se den la vuelta. Por cierto, Luca también está así de momento…

 Mi fecha probable de parto era el 24.12.18 (Nochebuena). Pero durante todo el embarazo, Sofía se colocó en posición podálica de nalgas francas (como haciendo la pinza) y de ahí no quiso moverse. A pesar de que me paseé a 4 patas por toda la casa, me tumbé a diario con la pelvis elevada, realicé visualizaciones y mil y una estrategias más, no le dio la gana de darse la vuelta.

Así que en la visita de la semana 36, viendo el poco pronóstico que había de un cambio de posición, decidimos programar una visita con la doctora especializada en embarazos de riesgo para valorar una Versión Cefálica Externa (VCE).

Versión cefálica externa (actualizado marzo de 2014) | Progresos ...
Una VCE es una maniobra externa que consiste en girar al bebé desde fuera para colocarlo en posición cefálica y poder proceder a un parto vaginal.

Valorando la VCE

 El 13.12.18 me visité con la Dra. Fournier, especializada en embarazos de alto riesgo, para valorar la maniobra. Aún así, lo primero que quise saber es si habría la posibilidad de hacer un parto podálico. La respuesta fue contundente: NO. Dar a luz a un bebé en posición podálica suponía unos riesgos que no compensaban a la cesárea, así que el hospital no asumía este tipo de partos, pero me dio la opción de buscar hospitales en Barcelona que sí los realizaban. Una vez valoré los riesgos de un parto podálico, decidí que tampoco me compensaba a mí llevarlo a cabo.

A continuación, la doctora me entrevistó para saber si era candidata para esta opción (hay condiciones en las que no se puede llevar a cabo, por ejemplo, si has tenido una cesárea anterior, si estás embarazada de gemelos o mellizos, si tienes placenta previa, etc.).

Al considerarse que se me podía hacer la maniobra y yo estar de acuerdo, se me informó de todo el procedimiento y los riesgos.

  • En el hospital dónde tuve a Sofía, cuando ingresas para una VCE, si el bebé se gira, ya no te dejan marcharte y te provocan el parto al momento para evitar que vuelva a colocarse en posición podálica.
  • También me informó que realizan tres intentos de la maniobra. Si no salen bien también te hacían una cesárea en ese momento.

(Cabe decir, que cada hospital tiene su propio protocolo, las opciones que me dieron a mí, no tienen porque ser iguales en todos los centros).

Así que, vista la situación, me conciencié de que las probabilidades de que el parto de Sofía acabase en cesárea eran más altas que conseguir un parto vaginal. Aunque era una información que me cayó como un jarro de agua fría, no quise perder la oportunidad de intentarlo.

Una vez realizada la consulta, programamos la VCE para el 18.12.18, cuando ya habría cumplido las 39 semanas de embarazo.

El ingreso

El 18.12 a las 07:30 estábamos en el hospital, aunque a las 02:30h de la mañana, mi marido me despertó sin querer con la lucecita del móvil y ya no pudimos volver a dormirnos. Estábamos de los nervios. A las 05:30h nos levantamos para acabar preparar las maletas (no fuese caso que las 32161 veces anteriores que las revisamos se nos hubiese olvidado algo) y a las 06:30h nos pusimos en rumbo al hospital.

Esperando al parto
Aquí me tenéis en la sala dónde empezaron a tomarme las constantes, a ponerme la medicación, etc.

Teníamos que ingresar a las 8h, pero nos subíamos por las paredes y a las 07:30h ya estábamos haciendo cola en admisión. Después de las gestiones administrativas, a las 9h nos acompañaron a mi marido y a mí a una salita dónde me cambié y me dieron medicación para relajar el útero. También me pusieron las «correas» para monitorizar el latido del bebé y si había actividad uterina.

Mientras esperaban a que hiciese efecto la medicación, me visitó la anestesista para preguntarme todo lo necesario en cuanto a la epidural, y la Dra. Fournier, que me tranquilizó mucho, explicando cómo iba a ser todo el procedimiento.

Un rato después, vinieron a buscarme para empezar. Me despedí de mi marido, sabiendo que la próxima vez que estuviéramos juntos, la vida nos iba a dar un giro de 180º.

La VCE

Entré sola al quirófano. La VCE es una maniobra que necesita bastante personal alrededor de la madre, y la presencia del marido puede «molestar» o incluso puede ser aparatoso para él. Aunque en todo momento, él estuvo informado de cómo evolucionaba.

Empezamos poniendo la epidural, que reconozco que me dolió bastante, pero que hizo efecto rapidísimo. Me pusieron una dosis alta, por si era necesario hacer una cesárea de urgencia.

Cuando ya no notaba nada (que sensación más extraña…), empezamos la VCE. Reconozco que aunque no duele, me resultó bastante molesta, lo bueno es que solamente necesitamos un intento. ¡Sofía puso de su parte y se giró rápido y a la primera! Yo estaba emocionada, la Dra. Fournier también. Veíamos muy cerquita la posibilidad de mi parto vaginal.

Pero… (siempre tiene que haber un pero…)

Mi cara después de la VCE

La cesárea

Al mirar debajo del camisón, había tenido una hemorragia. Me dijeron que no era grave, pero que complicaba un poco la situación. Así que la doctora me dio a elegir entre dos opciones:

A) Sofía se había girado, así que podía intentar un parto vaginal. Pero debía tener presente que en caso de una nueva hemorragia, deberíamos proceder a una cesárea de urgencia. Es decir, tal vez pasaba 18 horas de contracciones e igualmente, debía acabar en una cesárea, y encima de urgencia.

B) Hacer una cesárea programada.

Elegí B. Por mucho que quería un parto vaginal, los riesgos y la situación, no me compensaron. Así que a las 10:15h llamaron a mi marido para que viniera a quirófano y empezamos la cesárea.

La cesárea es una sensación muy extraña. Como cuando te quitan una muela pero a lo bestia y en tu barriga. Lo notas absolutamente todo, pero no te duele nada. Además, la anestesista era encantadora y me puso música de fondo para ayudarnos a sobrellevar los nervios.

A las 10:44h, mientras sonaba «If I were a boy» (de Beyoncé) escuché llorar a Sofía y vi como asomaba la cabecita por encima de la cortina. Ese momento, fue el mejor momento de mi vida. Empecé a llorar y aunque deseaba cogerla, tenía muchísimos temblores por la medicación y no me vi capaz. Es una espinita que tengo clavada. Aún así, estuvo en brazos de su padre y a mi lado en todo momento, hasta que pararon los temblores y pude abrazarla.

¿Qué pasa después de la cesárea?

Cuando terminas la intervención, te llevan a la sala de reanimación. Yo ya tenía a Sofía haciendo el piel con piel y en ese momento, la enfermera me ayudó a iniciar la lactancia. Una lactancia que fue bastante difícil de conseguir (pero esto ya es otro tema).

Cuando se me despertaron las piernas, nos subieron a los 3 a planta, dónde pude descansar un poco y empezar a recibir visitas (de amigos y familiares cercanos).

Estuve ingresada desde el 18.12 hasta el 22.12. He de decir, que a mí, el postoperatorio y el postparto de la cesárea me dolió mucho. Lo pasé bastante mal y tardé varios días en poder coger a Sofía sin que alguien me la diese. Por eso es algo que si puedo evitar con el parto de Luca, lo quiero evitar. Si fue dura la recuperación con solo Sofía, no quiero imaginarme lo complicado que puede ser con un bebé y una pequeñaja súper activa.

No fue mi parto soñado

El parto de Sofía, no fue mi parto soñado, fue todo lo contrario a lo que tenía idealizado. Aún así, fue un parto perfecto.

Después del parto

Con esto quiero decir que es normal que puedas pasar por un mal momento cuando ves que todas tus expectativas de uno de los momentos más especiales e irrepetibles de tu vida, se van al traste. Pero te garantizo, que si confías en tu doctor/a y se lleva a cabo un parto respetado, tu parto puede ser igualmente maravilloso.

Eso no quita, que aunque ya no soy candidata a una VCE, voy a hacer todo lo posible para que Luca se de la vuelta y luchemos por un parto al máximo de natural que pueda manejar.

Espero que mi experiencia te pueda haber ayudado. Si tienes cualquier duda, por favor, escríbeme en comentarios o por Instagram

¡Muchos besos de esquimal!

 

Silvia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *