El temperamento

Conocer el temperamento de nuestros hijos puede ayudarnos a mejorar algo tan difícil como la crianza. Cuando conseguimos comprender el temperamento es cuando logramos tratar al niño de manera que pueda desarrollar habilidades y conocimientos, permitiéndole ser él mismo.

Pero… ¿qué es exactamente el temperamento?, ¿cómo puedo conocer el temperamento de mi hijo?, ¿realmente conocerlo mejorará las relaciones familiares?

Hoy te cuento qué es exactamente el temperamento, qué temperamentos hay y cómo podemos aplicar este conocimiento para mejorar la manera de educar y criar a nuestros hijos.

¡Empezamos!

QUÉ ES EL TEMPERAMENTO

El temperamento es la parte innata de la persona, es el modo espontáneo de reaccionar. Es decir, nuestra manera de ser primaria, con la que nacemos y la que nos acompañan de por vida. A nivel simplista, podemos llamarlo «la parte genética de la personalidad».

Los diferentes tipos de temperamento del ser humano

BENEFICIOS DE CONOCER EL TEMPERAMENTO

Dar respuesta a sus necesidades

Cuando los padres llegamos a entender el temperamento de nuestros hijos, podemos dar respuestas adecuadas a su desarrollo. Educaremos en función a sus características, en lugar de educar en oposición a ellas.

Es decir, si sabes que tu hijo tiene dificultades para adaptarse a los cambios, podrás tomar medidas preventivas antes de una situación nueva (antes de que empiece el primer día de escuela, una mudanza, un divorcio, etc.) en lugar de lanzarlo a la novedad si más.

Enseñar habilidades

Cuanto más conozcas el temperamento de tu hijo, más fácil te resultará encontrar y planear soluciones adecuadas para que desarrolle potencialidades y habilidades que lo conviertan en un individuo capaz.

Por ejemplo, si detectas que tu hijo tiene reacciones muy intensas (enfados muy exagerados, expresiones de felicidad extremas…), en lugar de reprimirlas, podrás ir enseñándole a manejarlas o redirigirlas.

no comparar a tu hijo

Cada niño es diferente

Conociendo el temperamento y su funcionamiento, evitarás caer en comparaciones y comprenderás la individualidad de tu hijo. Entenderás que cada niño es único y que lo que funciona con uno, no funcionará con otro.

Evitarás conflictos

Si conoces el temperamento de tu hijo, evitarás situaciones conflictivas al no forzarlo en ir en contra de su naturaleza y mejorarán la convivencia familiar.

Reprimir la manera de ser el niño, solo puede provocar síntomas y conflictos internos, como por ejemplo, que no se acepte a sí mismo.

prevención e intervención temprana

Conocer los rasgos temperamentales de nuestros hijos, permite que se puedan detectar alteraciones psicológicas y prevenir posibles trastornos. Por ejemplo, se ha demostrado que los niños con reacciones muy intensas, presentan grados más elevados de ansiedad. Esto no significa que todos los niños intensos vayan a presentar trastornos de ansiedad, pero nos hace estar más atentos a posibles conductas que puedan alterar su bien estar psicológico.

DIMENSIONES DEL TEMPERAMENTO

La clasificación del temperamento que más me gusta es el que describió la Dra. Chess y su marido, el Dr. Thomas. Se basa en 9 dimensiones que podemos encontrar en todos los niños en mayor o menor grado.

No hay un grado bueno o malo, simplemente, son maneras de ser diferentes. Es la manera en que los adultos abordamos estas características lo que influye en que el niño tenga una conducta más o menos adaptada.

1.Nivel de actividad

Se refiere a la cantidad de movimiento físico del niño en comparación a la cantidad de momentos de inactividad.

(+) Un nivel alto de actividad quiere decir que, por ejemplo, a la hora del baño, en lugar de relajarse y sentir el agua calentita en su cuerpo, chapoteará y salpicará a todo aquél que se le acerque.

Si sabes que tu hijo tiene un nivel de actividad alto, tendrás que estar más atento y acompañarlo en su actividad, llevar a cabo más actividades al aire libre y avisar con antelación de cuando vendrá un momento de calma. Es recomendable que seas previsor y le proporciones momentos de movimiento antes de situaciones que requieran más calma (si vamos a ir a un restaurante, podemos ir antes a un parque para que pueda correr y cansarse; jugar al pilla pilla antes de hacer los deberes; una guerra de almohadas antes de ir a dormir, etc.).

También es bueno tener en cuenta, que niños que necesitan más actividad pueden tener más dificultades para adaptarse a la escuela tradicional, en la que se exige un entorno sin movimiento por bastante tiempo. Te dejo un post en el que te hablo sobre las características de la escuela tradicional y la alternativa.

(-) Si tu hijo tiene un nivel de actividad bajo, necesitará que le proporciones momentos de calma y tranquilidad para recuperar su energía. Por otra parte, para propiciar un poco de actividad, es recomendable ofrecer juguetes de colores llamativos, proporcionarle oportunidades de interacción con el entorno… Sin embargo, no exijas que participe en actividades muy movidas si no está motivado. 

A nivel escolar, ten en cuenta que los niños con un grado bajo de actividad se adaptarán mejor a la escuela, pero en ocasiones puede dar la sensación de que estén desmotivados.

2.Ritmicidad (o regularidad)

En este ítem hablamos de la predictibilidad de los ritmos biológicos de tu hijo (momentos de sueño, de hambre, de evacuaciones, etc.).

(+) Si tu hijo tiene una predictibilidad alta, quiere decir que es previsible que a las 12:00 quiera hacer una siesta y que antes de la hora de la ducha haga caca. Estos niños necesitará rutinas más estrictas y que avisemos de los cambios con antelación. Es recomendable que si sabes que a las 14:00h tiene sueño y vais a ir a un restaurante, prepares el carrito o una hamaquita con antelación para que pueda descansar. También es recomendable que se se trabajen con paciencia las interrupciones en las rutinas para intentar que pueda ser más flexible. 

(-) Si tiene una predictibilidad baja nunca sabes exactamente cuando hará caca, cuando le entrará el sueño o hambre… Y son niños que necesitarán flexibilidad en sus rutinas y que permitas que pueda descansar en función de la necesidad del momento, ofrecer en más ocasiones si necesita que se le cambie el pañal, deberás estar atento a los signos de hambre

3.Respuesta inicial (aproximación vs distanciamiento)

Aquí hablamos de la manera de reaccionar ante una nueva situación, persona o estímulo. Normalmente, podrás detectar el tipo de respuesta en función del estado anímico ante la novedad.

(-) Si ante un nuevo estímulo llora, se queja o lo evita, tendrá un grado más elevado de distanciamiento.

En el caso de que tu hijo tenga una respuesta de distanciamiento (escupe comidas nuevas, se aleja de personas nuevas, aparta juguetes nuevos…) necesitará que te armes de paciencia y le des tiempo para adaptarse, yendo paso a paso, e incluso avisando a las personas nuevas que no sean muy bruscas con él. No le obligues a relacionarse si el niño no se siente seguro, ni tampoco lo etiquetes como «tímido» o «introvertido», habla con el niño sobre situaciones nuevas y cómo le hacen sentir. Podéis incluso hacer un role play.

Eso sí, tendrá menos probabilidades de realizar conductas «peligrosas» o que supongan un riesgo para su seguridad.

(+) Si ante un nuevo estímulo sonríe, manipula o toca el estímulo… tendrá una reacción más aproximatoria.

Si tiene una respuesta de aproximación, disfrútalo porque te hará una vida más sencilla. Eso sí, ten en cuenta que pueden tratarse de niños con tendencia a invadir el espacio vital de los demás y necesitar contacto continuo. De modo que tendrás que enseñarle a comportarse con personas menos aproximatorias

4.Adaptabilidad

La adaptabilidad describe el grado de facilidad o rapidez en que un niño se adapta a un cambio.

(+) Si tu hijo tiene un grado elevado de adaptabilidad, disfrútalo. Pero ten en cuenta que un grado demasiado elevado de adaptabilidad, puede ser derivado de una necesidad de complacer al otro. Tu función como padre o madre será detectar si tu hijo se adapta por complacer a los demás para poderlo corregir, o simplemente, es que su temperamento es así.

(-) Si tu hijo tiene un grado bajo de adaptabilidad, no lo fuerces a que deba adaptarse a todo. Hay niños que les cuesta poco tiempo (después de probar un par de veces un brócoli, lo acaba comiendo), hay niños que necesitan mucho tiempo (después de semanas presentando el brócoli, acaban aceptándolo) y niños que no lo logran jamás (no quieren comer brócoli).

Entonces, con niños con bajo grado de adaptabilidad, los cambios deben introducirse poco a poco, si es posible, avisándolo previamente de ellos. Procura no introducir muchos cambios a la vez (si el niño está empezando a dormir en su habitación, espera a retirar el pañal). 

5.Umbral de respuesta / sensibilidad sensorial

El umbral de respuesta está relacionado con la manera en que afectan los estímulos sensoriales a tu hijo (vista, olfato, audición, gusto y tacto).

Niños Altamente Sensibles: 'superdotados' a la hora de sentir ...

(+) Si es altamente sensible a la estimulación (escupe y mordisquea la comida, le desagradan las nuevas texturas, le pican etiquetas, le molestan los sonidos fuertes o las luces muy brillantes), necesitará que le presentes nuevos estímulos lentamente. Deberás prever que seguramente le molesten situaciones con mucha gente y mucho ruido, por ejemplo, las fiestas de cumpleaños no le gusten. Deberás proporcionarle prendas de vestir suaves, hablarle en tono de voz calmado, intentar adaptar el ambiente a sus necesidades, reaccionar empáticamente si el niño se muestra ansioso por la sobreestimulación del ambiente, avisarlo de cuando lo vas a tocar («voy a cambiarte el pañal», «te voy a dar un abrazo..»), etc. 

Me gustaría hacer énfasis en un trastorno relacionado con un grado excesivamente alto de sensibilidad a los estímulos, la «disfunción en la integración sensorial«, que se da cuando el niño es incapaz de procesar toda la cantidad de estímulos del exterior. Tienden a ser niños irritables, explosivos (sin razón aparente), agresivos; pueden ser extremadamente inactivos o demasiado activos; les molestan estímulos que a otras personas les pasarían desapercibidos (etiquetas de la ropa, la textura de algunas sábanas, cepillarse el pelo…); tienen dificultades en tareas relacionadas con el pensamiento lógico; tienden a ser descoordinados… Como ves, es un trastorno difícil de diagnosticar, pero si tienes dudas, es importante que contactes con vuestro pediatra.

(-) Si tu hijo es menos sensible a los estímulos sensoriales (le gusta el contacto, manipular nuevas texturas, las luces y los ruidos…), estará mas predispuesto a nuevas experiencias y situaciones y debes proporcionarle experiencias sensoriales en las que pueda explorar (en mi Instagram encontrarás varias).

6.Calidad del estado de ánimo

La calidad del estado de ánimo es la tendencia anímica que el niño muestra ante la vida. Del mismo modo que hay adultos que tienen una visión más alegre u optimista y adultos más pesimitas, también existen niños así.

(+) Si tienen un estado anímico más alegre es fácilmente aceptado por su entorno y tu debes disfrutar de su temperamento. Eso sí, debes estar atento ya que a veces, su constante alegría dificulta la expresión de otras emociones como la tristeza, la frustración, la decepción… El carácter positivo del niño, no debe dejar de lado el conocimiento de otras emociones, así que descríbele emociones menos agradables y remarca qeu no es algo negativo sentirlas. 

(-) Si tu hijo tiene un estado anímico más pesimista o serio (pide cualquier cosa con un llanto, llora al hacerle cosquillas, cuesta sacarle una sonrisa, etc.) no te desanimes, ni tampoco le juzgues por ello. No es algo malo. Pero tendrás que poner más empeño en dedicarle tiempo de carantoñas y mimos para que entienda que le quieres tal y como es. Sobre todo, no te sientas culpable, no es una actitud hacia ti ni has hecho nada, es su temperamento.

7.Intensidad de la reacción

Este ítem tiene que ver con la intensidad en la respuesta ante un estímulo.

(+) Si tu hijo tiene reacciones intensas (lo que denominaríamos es un dramaking o dramaqueen, se carcajean de manera exagerada cuando algo les divierte o sus rabietas son espectaculares), tendrás que esperar a que la reacción disminuya para poder evaluar la gravedad de una situaciónDisfruta de los momentos de risas y valida sus emociones en lugar de intentar reprimirlas.

(-) Si tu hijo no tiene reacciones notorias (por ejemplo, a penas llora o se queja), deberás estar atento a cuando lo haga, ya que seguramente tenga un significado importante, deberás crear espacios dónde podáis trabajar la inteligencia emocional (nombrar emociones en uno mismo, en los demás, representar emociones…) .

8.Distracción

El grado de distracción está relacionado con la eficacia de un estímulo para alterar una conducta en desarrollo.

Distracción

(+) Un niño con elevado grado de distracción se distraerá ante nuevos estímulos, dejando a medias una tarea que esté llevando a cabo. Serán niños más distraídos. En este caso, cuando requiera realizar tareas en las que deba estar atento, deberás procurar proporcionarle un ambiente tranquilo con pocos estímulos; deberás enseñarle a reconocer los síntomas de que se está distrayendo (puedes usar ejemplos como: «la televisión no me deja leer el periódico, tendré que apagarla«), y usa instrucciones detalladas, claras y específicas.

Quiero puntualizar que el hecho de que un niño sea más distraído, no implica que tenga un Trastorno de Atención e Hiperactividad (TDAH). De hecho, este trastorno no se puede diagnosticar hasta mínimos los 7 años, ya que antes es muy común que los niños se distraigan y sean muy movidos.

(-) Un niño con un grado bajo de distracción estará más focalizado y será más testarudo o perseverante.

9.Capacidad de atención y persistencia

Este ítem tiene que ver con el tiempo que un niño es capaz de dedicar a una actividad.

(-) Los niños con un grado más bajo de atención necesitarán que estemos muy presentes para acompañarles en tareas o juegos, y les enseñemos poco a poco a persistir, siempre respetando su temperamento. Debemos alentarlo en las actividades que realice y es recomendable dividir las actividades complejas en más sencillas

(+) Los niños con un grado alto de atención serán más autónomos para distraerse solos y normalmente consiguen resultados académicos buenos. Aunque un grado demasiado alto de persistencia, puede conllevar a niños excesivamente perfeccionistas. Es necesario que no se elogien los resultados, sino el proceso y el esfuerzo del niño

BONDAD DE AJUSTE

Los niños tienen su temperamento, pero no nos olvidemos, que… ¡los padres también lo tenemos! Y en la crianza respetuosa y la disciplina positiva, se deben tener en cuenta las necesidades del niño, de los padres y de la situación.

La bondad de ajuste hace referencia a encontrar el equilibrio entre las necesidades del niño y sus cuidadores. Este equilibrio permite el desarrollo óptimo del niño y le ayuda a adquirir habilidades adaptativas. No se puede cambiar el temperamento del niño ni del adulto, pero se puede adaptar el ambiente y las situaciones para conseguir que los niños tengan éxito en su desarrollo.

Por ejemplo, sé que Sofía tiende a ser una niña con una intensidad de reacción alta, de manera que tengo que observar muy bien qué sucede cuando chilla y llora para saber la importancia que debo darle a lo que le está sucediendo. De hecho, he aprendido a diferenciar el chillido de «rabia» o «reclamo de atención» del de dolor. Así que, aunque siempre le hago saber que estoy presente para ella, he aprendido a no reaccionar corriendo cada vez que chilla. Ella sigue chillando, es su temperamento, pero si no es grave, no me busca constantemente y sus chillidos duran menos tiempo.

Es decir, con tiempo y paciencia he aprendido a manejar las situaciones, sin ignorar las necesidades de mi hija, pero tampoco las mías. Nos estamos adaptando mutuamente para hacer más fácil la convivencia.

PROPUESTA…

Tengo una propuesta para ti, para que puedas analizar si conoces bien el temperamento de tu hijo y si estás haciendo lo posible para conseguir la bondad de ajuste.

Primero, hazte una pregunta: ¿Tratas a tu hijo como es o como quieres que sea? Por ejemplo, a mí me encantaría que Sofía se lanzase a probar experiencias nuevas, pero debo respetar que su temperamento requiere más tiempo y una exposición más lenta a nuevos estímulos que otros niños. Saber ésto me ayuda a saber como anticiparme a que viva una situación que le cause incomodidad.

Te recomiendo que rellenes este cuadro señalando en qué punto está de cada ítem el temperamento de tu hijo y el tuyo para que veas en qué coincides y en qué te diferencias con tu hijo, y como ésto, puede afectar a vuestra relación. Esto te ayudará a pensar que modificaciones puedes realizar para mejorar la bondad de ajuste.

Cuadro de temperamento

CONCLUSIÓN

Si no conocemos las tendencias naturales de nuestros hijos, podemos generar problemas de conducta y situaciones conflictivas en casa, ya que tenderemos a «reaccionar» a la conducta del niño, en lugar de «actuar» para obtener el máximo aprendizaje de la situación.

Así que no solo es necesario conocer el temperamento de tu hijo, también debemos aceptarlo. Cuando aceptamos el temperamento de nuestro hijo, conseguimos dejar de querer transformarlo en el «niño 10» (un niño predecible, que tiende a la aproximación, adaptable, alegre, etc.) y nos preparamos para ayudarlo a desarrollar su potencial.

Aún así, es importante que interiorices que conocer el temperamento es una herramienta para poder conectar con nuestro hijo, no deberíamos confundirlo con un «predictor» de sus conductas, ya que si fuese así podríamos caer en las profecías de autocumplimiento.

Profecía de autocumplimiento
Profecía de autocumplimiento

(La profecía de autocumplimiento hace referencia cómo las expectativas y creencias que se tienen sobre una persona influyen en la manera de actuar de la misma. Es decir, si etiquetamos al niño como «quejica» porque tiene una elevada intensidad de reacción, estamos usando este conocimiento como «profecía de autocumplimiento» en lugar de centrarnos en conectar con el niño y darle herramientas para manejar su reacciones).

Espero que te haya sido de ayuda, y si tienes dudas o no sabes cómo abordar algún rasgo temperamental de tu hijo, no dudes en contactar conmigo.

¡Muchos besos de esquimal!

 

Silvia.

¿DE DÓNDE OBTENGO MÁS INFORMACIÓN RELACIONADA?

Nelsen, J; Erwin, C. & Duffy, R (2015). POSITIVE DISCIPLINE. THE FIRST THREE YEARS. Harmony Books.

Ramos, J.M; Sancho, M.J; Cacher, P, et al. (2009). El Temperamento Infantil en el Ámbito de la Prevención Primaria. Relación con el Cociente de Desarrollo y su Modificabilidad. Clínica y Salud vol.20 no.1 Madrid  2009.

Martínez, M.; Molina, M. (1998). EL TEMPERAMENTO. Barcelona

Carey, W. (1998). Teaching Parents About Infant Temperament. Pediatrics November 1998, 102 (Supplement E1) 1311-1316;

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *