Niños y pantallas

En estos días de confinamiento, se nos acaban las ideas sobre cómo entretener a los niños y, normalmente, acabamos ofreciendo pantallas (televisión, tablets, móviles, ordenadores…) para que se entretengan un rato y nos dejen un pequeño respiro.

Y este tema: «niños y pantallas» es muy polémico. Hay detractores férreos  que consideran las pantallas asesinos del desarrollo cerebral del niño y defensores que consideran que antes se nacía con un pan bajo el brazo, y hoy se nace con una pantalla.

Ante estas dos posturas que tanto debate generan, te preguntarás… ¿Son realmente las pantallas tan malas como dicen?, ¿debo sentirme culpable por ofrecer pantallas?, ¿qué consecuencias tienen las pantallas en el cerebro de mi hijo?, si no puedo más… ¿soy tan mal padre / mala madre por ponerle la pantalla a mi hijo un rato?

Hoy voy a intentar ofrecerte toda la información científica que he podido recabar en relación a niños y pantallas para que, si tienes dudas sobre cómo actuar, puedas tomar una decisión con pleno conocimiento de causa.

¡Empezamos!

¿Qué dice la evidencia científica respecto a las pantallas?

Uso de pantallas en niños.
Por qué limitar el uso de pantallas

Hay algo que está bastante claro, y es que las pantallas, buenas del todo no son. No porque lo diga yo, sino porque los diferentes estudios científicos que se han realizado al respecto, así lo han demostrado. Según un estudio de Desmugret, se observó que el abuso de pantallas tiene consecuencias negativas en áreas de rendimiento escolar, adquisición del lenguaje, atención, sueño y agresividad. De hecho, afirmó que era tal el daño que debería considerarse el uso indiscriminado de pantallas como un problema de salud pública.

Desarrollo cerebral

Las pantallas. Un uso intenso es un peligro para los niños
En un estudio de Peter Winterstein (2006) los niños con menor exposición a pantallas eran capaces de dibujar con más detalles y expresividad figuras humanas.

La Academia Americana de Pediatría (AAP) es tajante al respecto del uso de pantallas: absolutamente nada de pantallas hasta mínimo los 2 años de edad. En niños más mayores y adolescentes, recomiendan limitar las pantallas a un máximo de 2 horas diarias y siempre con contenidos de calidad.

Los estudios evidencian que los niños que pasan más de 2 horas diarias frente a la televisión, tienen un rendimiento académico más bajo. Ello se achaca a que se produce un retraso en el proceso madurativo y en la capacidad de abstraerse. Es más, se observó que la exposición continuada a las pantallas de niños de 1 a 3 años, produce problemas de atención a la edad de 7 años en el 10% de los casos.

Es decir, 1 de cada 10 niños expuesto a pantallas antes de los 3 años, presentará problemas de atención a la edad de 7 años.

Sin embargo, otra investigación realizada en 2011, indicó que los problemas atencionales se predecían mejor según el grado de ansiedad del niño, su personalidad y el contexto familiar en el que se crecía. Así que en este estudio, las pantallas no son un factor determinante para predecir los problemas de atención.

En cuanto al desarrollo cognitivo, un estudio longitudinal realizado desde el 2005 al 2008, demostró que los niños de 6 meses o menores expuestos a pantallas (independientemente de si se trataba de contenido educativo o no), a los 14 meses tenían un menor desarrollo cognitivo y del lenguaje en comparación a aquellos que no habían estado expuestos a ellas.

Efecto fondo

Algo que pasa desapercibido pero que también tiene consecuencias en el desarrollo es el «efecto fondo», eso de poner de fondo la televisión mientras estás haciendo otra cosa porque «hace compañía». Esta acción tan típica se ha demostrado que interfiere en el juego libre y en la capacidad atencional del niño.

En un estudio de Schmidht en 2008, se observó que el efecto fondo reducía notablemente el tiempo dedicado al juego y la capacidad del niño de atender al juego.

Lenguaje

La relación entre problemas con el desarrollo del lenguaje y la exposición a pantallas antes de los 24 meses, es clara. Los niños que son expuestos a 2 horas diarias de pantallas antes de cumplir el año, tienen 6 veces más probabilidades de desarrollar problemas lingüísticos.

Sin embargo, ciertos estudios evidencian que a partir de los 15 meses, un niño puede aprender vocabulario usando dispositivos electrónicos. Aún así, parece que a esa edad no compensa el aprendizaje electrónico respecto a la interacción real, ya que en el mismo estudio se hace hincapié en que antes de los 18 meses está totalmente desaconsejado su uso y que entre los 18 y los 24 meses debe presentarse contenido muy limitado y supervisado constantemente por los padres.

El «efecto fondo» del que te hablaba en el apartado anterior también influye en el lenguaje. Se ha demostrado que la cantidad de veces que los padres se dirigen al niño es mucho menor que sin televisión de fondo y, por lo tanto, desciende la interacción y la oportunidad de aprendizaje de palabras.

Influencia en el desarrollo de valores

Las pantallas tienen una gran importancia en la creación del sistema de valores de nuestros hijos, en el desarrollo de su carácter y en las decisiones sobre su conducta.

Por ejemplo, exponemos a los niños y jóvenes a un gran número de imágenes violentas, sexuales, consumistas y estereotipadas sin tener presente la gran incidencia que puede tener en ellos y en lo que pueden considerar normal.

Un niño que es expuesto cada tarde a programas tipo «Sálvame» puede considerar normal las faltas de respeto, humillaciones y los gritos como forma de comunicación. Un niño expuesto a imágenes de violencia y agresividad, puede normalizar este tipo de conductas y llevarlas a cabo.

Pero alerta, no solo pueden causar daños estos programas «telebasura» o imágenes evidentemente inapropiadas, algo tan «inocente» como las imágenes emitidas en el telediario (guerras, catástrofes, maltratos, terrorismo, etc.), también puede causar daños en las percepciones de los niños.

Sueño

Un estudio realizado en la Universidad de Londres evidenció que existe relación entre las horas de sueño y el uso interactivo de pantallas en bebés de 6 meses a niños de 3 años. Por cada hora en frente de la pantalla, se reducía el tiempo de sueño una media de 26 minutos.

Otro estudio realizado también evidencia una relación entre la dificultad en la conciliación del sueño y el uso de pantallas táctiles. Otras investigaciones, apoyan además que el uso de pantallas táctiles antes de dormir hace que el usuario tenga el doble de riesgo de dormir un tiempo insuficiente y que se vea afectada la somnolencia diurna así como la calidad del sueño.

Otro estudio indica que, en más de un 30% de los casos, los problemas e irregularidades del sueño, están relacionadas con el número de horas a la que un niño se expone a las pantallas.

Sobrepeso y condición física

Según un estudio de Tucker (1986), aunque las pantallas no son el único culpable de la obesidad que sufre la población, remarca que para tener una buena salud y condición física, el uso de pantallas debería estar limitado a una hora diaria.

Es evidente que las pantallas son un medio en que el usuario debe ser pasivo, restando minutos de movimiento y de otras actividades más saludables.

Otro estudio realizado en el año 2002 demostró que los niños y adolescentes de entre 10 y 15 años que veían la televisión entre 1 y 2 horas diarias, quintuplicaban las posibilidades de empezar a fumar.

Efectos positivos

Entre tantas consecuencias negativas de las pantallas, hay algunos estudios en que se defiende las consecuencias positivas del buen uso de las mismas. Un estudio de Gabriell Strouse en niños de entre 3 y 4 años, demostró que los niños que tenían acceso a programas infantiles acompañados de adultos activos (que explicaban lo que sucedía en la pantalla y resolvían dudas), sí conseguía que el niño pudiese adquirir un aprendizaje adecuado.

Un estudio publicado en 2008, declaraba que a partir de los 2 años, los niños pueden beneficiarse de contenidos educativos de las pantallas, pero que los programas de entretenimiento seguían afectando negativamente al desarrollo cognitivo del niño.

Además, las pantallas ofrecen un gran acceso a información y conocimientos, cuyo uso adecuado ofrece de los niños a realidades diferentes a las de su entorno. Existen aplicaciones que pueden favorecer el desarrollo de la coordinación y la ejercitación del pensamiento estratégico y resolución de problemas.

¿Pero son las pantallas tan malas?

Más razones para limitar el uso de pantallas (televisión, celular ...

A pesar de la evidencia científica, con todo el contenido «apto para menores» (Baby Einstein, Peppa Pig, Patrulla canina, Pocoyo, Dora la Exploradora, etc) nos pueden entrar dudas de si es tan malo que el niño pueda acceder a las pantallas.

Podemos decir que las pantallas sí, son malas en la medida que sustituyen los estímulos que el niño necesita realmente para desarrollarse. Es decir, cuando usamos las pantallas para reprimir la necesidad de movimiento y de explorar del niño, cuando las usamos para sustituir tiempo de interacción o juego porque estamos cansados, cuando el tiempo que le dedica a la pantalla sustituye la vivencia de experiencias reales… Entonces es cuando la pantalla es convierte en algo realmente dañino. Por muy bueno que nos parezca «Baby Einstein», jamás va a enseñar a tu hijo al nivel que lo hace una interacción contigo.

Aún así, si exponemos a un contenido adecuado, el efecto negativo es mucho menor que la exposición a pantallas sin filtro. De todos modos, no ha sido todavía posible demostrar que el aprendizaje mediante pantallas pueda igualar el impacto positivo de un aprendizaje más tradicional. Una investigación realizada en 2008 señaló que un niño menor de 2 años siempre se va a beneficiar más de experiencias reales de su vida diaria, que de aplicaciones educativas, por muy logradas que estén.

Entonces, ¿qué hago?

Como ha quedado claro en base a la evidencia científica, la mayoría de estudios alertan que las pantallas no son el mejor recurso para entretener a un niño. Pero cabe decir, que jamás nos habíamos encontrado en una situación como la que estamos viviendo. Padres e hijos encerrados en su casa las 24 horas sin poder salir para tiempo de recreo, exploración… En estos casos, no se disponen de estudios que puedan determinar las consecuencias psicológicas de un confinamiento de este tipo frente al uso de pantallas en momentos puntuales.

Así que, en base a toda la información que te he podido dar, tendrás que tomar la decisión que creas conveniente.

¿Qué hacemos nosotros?

En mi caso personal, reconozco que de vez en cuando expongo a Sofía a pantallas (que en el momento de escribir el post tiene 15 meses). No es todos los días ni mucho menos y el tiempo de exposición es muy pequeño (no acostumbra a superar los 10 minutos).

¿Que lo ideal sería 0 exposición? Totalmente de acuerdo. ¿Que PARA MÍ las pantallas pueden ofrecer una serie de estímulos que yo no puedo ofrecerle (por ejemplo, acceso al acento nativo del inglés e italiano)? También. ¿Que en una situación de cuarentena hay momentos en que mi mente necesita que Sofía se entretenga unos minutos de este modo? Tal cual.

Y la verdad es que, aunque hayan muchos detractores, con el uso que nosotros hacemos de las pantallas, no me siento culpable ni que lo esté haciendo mal. Una vez manejo toda la información y toda la evidencia científica, mi conclusión es que dedico a mi hija tiempo en cantidad y de calidad, ella nunca ha dejado de realizar una actividad por ver 10 minutos la televisión y, a excepción del estado de confinamiento, nunca habíamos usado las pantallas con el fin de distraerla o calmarla (como te decía, estos días sí que estoy echando mano de las pantallas para que se distraiga un poco). Así que creo que podemos permitirnos unos minutos de tele al día.

Recomendaciones

Espero que con la evidencia científica y la gestión que hacemos en mi casa, te ayude a tomar una decisión.

De todos modos, te dejo unas recomendaciones sobre el buen uso de pantallas y niños.

malasmadres on Twitter: "'6 ideas para el tiempo de pantalla de ...
Aquí te dejo unas ideas publicadas por el Club de Malasmadres

Encontrar el equilibrio

Mi punto de vista es que hagamos lo posible para que los niños estén expuestos el menor tiempo posible a las pantallas y mucho menos, usarlas para que «no molesten» o distraerlos mientras comen o para calmar una rabieta.

Dicho ésto, considero que tampoco debemos irnos al otro extremo, sobre todo durante la cuarentena. Si necesitas tiempo para ti, si necesitas respirar, si necesitas separarte por unos instantes de tu hijo, estoy segura que por un periodo en que el niño tenga un poco más de exposición a estos estímulos, no va a provocar que tenga problemas de desarrollo cerebral.

Tener en cuenta la edad

Chicos y pantallas: recomiendan limitar su exposición a sólo una ...
Recomendaciones de la exposición a pantallas de función de la edad

Debemos tener muy en cuenta la edad del niño. No es lo mismo que tenga 2 que 7 años.

En menores de 2 años, que se encuentran en la fase crítica del desarrollo cerebral, sí que te recomiendo que la exposición a pantallas sea la mínima posible(siendo conscientes de la situación en la que nos encontramos).

En este periodo debemos estar especialmente atentos y pendientes que la mayoría de estímulos que reciban provengan de la realidad (una pantalla jamás podrá ofrecer olores, texturas, una conversación, etc.).

En las edades comprendidas entre los 2 a 6 años, no se debería consumir más de una hora de televisión al día y debería ser de contenido específicamente infantil («Little Einstein», «Pocoyó», etc.).

Desde la juventud en adelante, debemos ser especialmente cautos en que las pantallas no sustituyan momentos de experiencias reales (hacer deporte 1 hora al día, interacción con amigos, comidas y cenas en familia, etc.)

Supervisar

Es esencial que supervisemos el contenido al que nuestros hijos están expuestos. Es decir, plantea las horas a la que se puede acceder a las pantallas e intenta estar presente en esos momentos. Usa aplicaciones para restricción de contenido a menores, por ejemplo, en esta web te dan información sobre varias herramientas de control parental.

Es recomendable que el ordenador no se encuentre en la habitación del niño, sino que esté en una zona de uso común; educar en que no debe proporcionar datos personales en ningún portal; permitir el uso de Internet solamente si hay un adulto en casa.

En lo que refiere a televisión, tampoco es adecuado que el niño tenga el aparato en su dormitorio. Será importante dosificar su visionado, seleccionar los programas que pueden verse y no dejarlos solos frente a ella. Es recomendable que se hagan comentarios y críticas respecto a los contenidos que se emiten.

En cuanto a videojuegos, es recomendable que los padres participen en su utilización y marcar muy bien el tiempo de uso, ya que pueden ser altamente adictivos.

Los riesgos del mal uso de las nuevas tecnologías en niños | Rep

Ser un ejemplo

No podemos exigir a los niños que vean poca televisión, si nosotros mismos estamos continuamente viendo Netflix y con Instagram en mano constantemente. Es por ello que los adultos debemos hacer un ejercicio interior e intentar reducir nuestras propias horas delante de pantallas.

Además de su ejemplo, piensa que cuando estás con una pantalla delante (televisión, ordenador, móvil…) estás reduciendo tiempo de interacción con tu hijo, creando igualmente un efecto negativo en su desarrollo

Para ir acabando…

Bajo mi punto de vista, querer inculcar y proclamar el uso 0 de pantallas es algo muy fácil de decir, pero muy difícil de cumplir. Y más estos días de cuarentena. Para mí, las pantallas no son algo malo, pero debemos de tener muy en cuenta a quién está siendo dirigido el contenido, el tipo de contenido y el tiempo de exposición.

Del mismo modo que considero que no sean algo malo, un mal uso de las mismas puede tener consecuencias muy negativas, no solo en los más pequeños, sino en nosotros mismos.

Podría extenderme mucho más en el tema niños y pantallas ya que hay innumerables estudios, opiniones y experiencias personales. Pero tendría que escribir un libro y esto, de momento, es solo un blog.

¡Estaré encantada de que compartas tu opinión! Puedes dejarme un comentario o escribirme en Instagram.

Si te interesa seguir leyendo, te dejo unos post útiles para estos días:

¡Muchos besos de esquimal!

 

Silvia

Bibliografía

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