Padres con estilos de crianza diferentes

En muchas casas (incluída la mía), se da una situación que puede generar cierto conflicto: cuando los padres tienen un estilo de crianza diferente.

¡Sorpresa! El estilo educativo de papá no es el mismo que el tuyo. Sigue siendo un padre maravilloso, pero no es exactamente la educación que tenías pensada…

Es algo muy habitual, pero que no te esperas. Conoces perfectamente a tu pareja como amigo, como novio, como marido, como trabajador, como cuidador de vuestra mascota, como estudiante… Crees que sabes que va a ser el padre perfecto. Pero ¡sorpresa! Nadie sabe qué tipo de p/madre será hasta que se convierte en p/madre. Y ahí es donde vienen las sorpresas y viene el ejercicio de empezar a conocer de cero a tu pareja.

En mi caso, aunque fui criada con el método tradicional, desde que descubrí la Disciplina Positiva, lo vi clarísimo. La teoría sobre la que se sustenta y sus herramientas me parecían pura lógica, evidencia total. Y pensaba que todo el mundo lo vería así cuando lo explicase. Así que tenía muchísimas ganas de explicar este estilo de crianza a mi marido y compartir una educación basada en el respeto sin gritos, amenazas, chantajes y castigos. Pero no. Él no lo vio tan sumamente claro (aunque cada vez se está pasando más a este nuevo estilo de criar). 

Mi cara cuando tenemos diferentes estilos de crianza
Yo.

¿Cómo estamos abordando la situación? Pues con paciencia, comunicación y con alguna que otra tensión. Y en breve, lo estoy convenciendo para implantar la técnica «family meetings«, sobre la cual te estoy preparando un post, y que nos va a ayudar muchísimo a gestionar los retos familiares.

Pero, debo decir que aunque ambos padres podamos llegar a algunps acuerdos, tener diferentes estilos de crianza no está exento de situaciones incómodas que pueden ser una fuente de conflicto, ya que ambas partes se sienten incomprendidas y solas.

Con este post no quiero decir qué educación es mejor (aunque por la temática del blog, puedes saber cuales son mis preferencias). Lo que realmente pretendo es darte algunas ideas sobre cómo manejar el que tu pareja y tú queráis educar de distinta manera. Es algo más común de lo que imaginamos y todo se puede solucionar. 

*Apunte: me voy a referir a tu pareja/persona que te acompaña en la crianza de tu/s hijo/s en masculino porque es mi caso, pero quiero que quede claro que englobo ambos sexos. 

¡Empezamos!

ACEPTA Y RESPETA

Lo primero de todo y lo más importante (y que parece lo más básico pero no es lo más fácil), debes aceptar que tu pareja tiene un estilo de crianza diferente al tuyo. Lo segundo es respetarlo (¿cómo, sino, íbamos a educar en el respeto si nosotros no respetamos ideas diferentes a las nuestras?). 

Debes conseguir interiorizar y comprender (aunque puede ser difícil) que los dos queréis a vuestro hijo y que los dos queréis lo mejor para él. La diferencia es que cada uno cree que su modo es el correcto. Como bien sabes, en temas de crianza no hay una ley escrita, no es una materia que pueda estudiarse, así que tu pareja se basa en lo que conoce. A él lo han educado de una manera tradicional y le ha ido bien. Es un adulto responsable, feliz, quiere a sus padres, sus padres a él… ¿por qué no iba a funcionar ésto con su hijo?, ¿si esto ya funciona, por qué arriesgarse a criar de otra manera? 

Además, otro gran handicap para que tu pareja no quiera modificar su estilo de crianza es que el castigo tiene resultados inmediatos, pero los resultados de la Disciplina Positiva se ven a largo plazo (incluso cuando tu hijo ya es un adulto). Así que a los ojos de tu pareja, tal vez de la impresión de que este estilo, no estás consiguiendo NADA. 

Es comprensible que, ante estos obstáculos, si no se ha informado detalladamente sobre la Disciplina Positiva y la crianza respetuosa, le entren dudas con esta “nueva manera de educar”. 

Pues bien, la crianza respetuosa supone un cambio en el interior de cada uno en relación a la forma en que se mira al niño. En esta manera de educar, se abandona la visión autoritaria y se deja de creer que deben imponerse las ideas del adulto por encima de las del niño, para que se le empiece a tratar con respeto y de “igual a igual”. Así que, no vamos a poder cambiar a una persona si esta misma no está dispuesta a hacer este cambio interior. Y ojo, no puedes obligar a una persona a hacer este cambio, cada individuo es libre de poder decidir cómo quiere educar, del mismo modo que tú lo eres. 

Así que no te queda otra que el título de este apartado: ACEPTA Y RESPETA.

Pero, eso no quiera decir que con las herramientas adecuadas, no podamos conseguir que tu pareja vaya modificando pequeñas acciones, que al final son las que cuentan: 

EVITAD REPROCHES DELANTE DE LOS NIÑOS

Delante de vuestros hijos evitad (tanto uno como otro) llevaros la contraria, hacerlos reproches o desautorizaros. Aunque no coincidáis o no opinéis lo mismo, debéis trabajar en equipo para un objetivo común. Nada de tú soltarle “no le grites así al niño” y nada que él te diga a ti “eres demasiado blanda, te está tomando el pelo”. Esto da a la sensación al niño de inseguridad y desorientación, así que es importante que cualquier tema a abordar, lo hagáis en privado. 

DI LO QUE SÍ HACE BIEN Y EVITA EL NO

Igual que con los peques intentamos reducir el «no rotundo» a casos estrictamente necesarios, lo mismo pasa con tu pareja. Si te pasas el rato diciéndole “no le grites”, “no le hables así”, “no le castigues”, etc., nos arriesgaremos a entrar en una lucha de poder. La otra persona se sentirá atacada, estresada, agobiada y a la defensiva, y su reacción será intentar proteger su manera de actuar, teniendo todavía menos ganas de aplicar la disciplina positiva.

En cambio, podemos dar refuerzo a aquellas cosas que sí nos gustan. “Me encanta cuando buscáis soluciones juntos..”, “me gusta cuando le hablas sin imponerte”…

MODELAR

Modelar consiste, básicamente, en enseñar cómo hacer algo, a partir de que la otra persona observe tu conducta. Igual que somos el ejemplo de nuestro hijo las 24 horas, también lo somos de nuestra pareja. Si tu pareja ve que algo funciona, estará más dispuesto a llevarlo a la práctica. Tal vez es reticente a aplicar la crianza respetuosa porque no le queda claro en qué consiste o cómo llevarla a cabo. En este caso, ver cómo tú manejas diferentes situaciones, puede hacer que aprenda y quiera intentar tu estilo de crianza.

Modelar me ha funcionado muy bien con el Baby Led Weaning. Al inicio, mi marido no quería ni estar presente cuando le daba sólidos, pero poco a poco se fue animando hasta ofrecerle él mismo la comida a trozos.

EVITA LOS MONÓLOGOS

Te recomiendo que si la persona no está por la labor de conocer las herramientas de la Disciplina Positiva, no le expliques sus bases teóricas, lo que decía Adler, Dreikurs y toda la bibliografía de Jane Nelsen o Lynn Lott. Seguramente su mente acabará desconectando y lo verá algo aburrido. Lo he verificado. 

Cerebro cuando hablo de crianza
Mi marido cuando me pongo a dar una clase magistral sobre Disciplina Positiva y crianza respetuosa

Aprovecha los momentos en que te pregunte algo relacionado con la crianza para poner ejemplos prácticos, crear un poco de debate, hacerle preguntas de curiosidad para inducirle a la reflexión (¿cómo te hacía sentir el castigo?, ¿qué te preocupa de mi modo de criar?), etc. 

HABLA EN MOMENTOS RELAJADOS

Hablar en momentos de tensión, solo va a hacer que te alejes de tu pareja y te encuentres más sola en la crianza de tu hijo. 

Encuentra un momento relajado, tranquilo y en el que los dos estéis receptivos para hablar sobre la crianza de ambos e intentar encontrar un punto intermedio. Piensa que la otra persona, cree que está haciendo lo mejor para su hijo y que tal vez tú estás equivocado/a. 

Poco a poco podéis negociar y llegar a acuerdos. Pero es importante que encuentres un buen momento para hablarlo, sobre todo antes de que os podáis encontrar en una situación conflicto. Si esta conversación se da en un momento de tensión o en pleno momento tenso, seguramente no vais a llegar a buen puerto. Discutir con tu pareja, solo te va a llevar a un distanciamiento y lo que queremos lograr es trabajar en equipo. 

Para esta técnica, te recomiendo el uso de los siguientes pasos para conseguir la colaboración de tu pareja (te darás cuenta de que son los mismos pasos que usamos para obtener la colaboración del niño, y es que la Disciplina Positiva no es solo útil para usarla con los pequeños, es genial para el día a día): 

1.Expresa comprensión por sus sentimientos

Es importante que tu pareja se sienta comprendida y validada.

-“Noto que eres muy escéptico con mi estilo de crianza. Te entiendo, las cosas nuevas pueden hacer sentir dudas, miedo, inseguridad… Y aún más si está en juego algo tan importante como la educación de nuestro hijo”.

Cuando nos sentimos escuchados y apoyados, establecemos una conexión con la otra persona y nos volvemos más receptivos a escuchar diferentes opiniones. Escuchamos más, cuando nos sentimos escuchados

2. Muestra empatía

-“Me pongo en tu sitio y es totalmente normal que me pongas en duda y quieras educar de la manera en que te han educado a ti, que has salido estupendamente. Al principio de informarme sobre este estilo de crianza, también me daba un poco de respeto. Me daba miedo que pensar que sin castigos, nuestros hijos pudiesen descarrilarse ”.

Seguimos estableciendo la conexión con nuestra pareja mostrándole que podemos entender cómo se siente. También lo podemos lograr explicando que también nos hemos sentido como él.

3. Comparte sentimientos y percepciones.

-“Siento que los dos queremos lo mejor para nuestro hijo, pero me siento muy desilusionada cuando percibo que intentamos imponer nuestro estilo de crianza por encima del del otro. Estoy segura que entre los dos podremos llegar a un entendimiento si ponemos de nuestra parte”.

Cuando tu pareja está más receptiva, podemos, sin buscar culpables, sin acusar y sin juzgar, expresar a nuestra pareja cómo nos sentimos y por qué.

4. Invita a tu pareja a buscar juntos una solución.

Buscad juntos modos en las que los dos estéis de acuerdo en cómo abordar la situación.

Algunas opciones para encontrar una solución son:

  • Le puedes proponer a tu pareja hacer un taller juntos en Disciplina Positiva para que pueda decidir cómo educar conociendo bien las dos opciones de crianza.  “¿Qué te parece si vamos juntos a un taller de Disciplina Positiva?”.
  • Podéis acordar cómo actuará cada uno antes de un momento de “conflicto” con el niño, para que no os pille desprevenidos.
  • Poner acuerdos sobre los límites. Para ti tal vez da lo mismo que el niño salte sobre la cama, pero para tu pareja, puede ser inaceptable. Proponer qué límites no pueden superarse. Tanto él cómo tú, tendréis que ceder en algunos puntos.
  • Plantead en qué situaciones es mejor aplicar la Disciplina Positiva y en qué situaciones podría tomar tu pareja el control. Por ejemplo, en mi casa la hora de la cena es «dominio» de mi marido y yo no intento mantenerme al margen sobre cómo actúa con Sofía (aunque a veces se me escapa el típico «no le digas solo que no, explícale el por qué«, «no la fuerces a comer que no quiere más«, etc.).

SI TU PAREJA NO QUIERE CAMBIAR…

Como madre tienes el objetivo es educar a vuestro hijo, pero no educar a tu pareja. Y tu pareja es libre de educar como mejor le parezca. Así que solo te van quedar dos opciones:

  1. Divorciarte (espero que no sea necesario llegar a este extremo)
  2. Aceptar y respetar (vuelve al punto uno del post)

Deseo de corazón que te decantes por la opción B. Y eso significa que aceptaremos que nuestra pareja hace lo que mejor cree para nuestro hijo, igual que lo estás haciendo tú. Y oye, podemos educar perfectamente desde el enfoque que papá y mamá tienen diferentes maneras de hacer las cosas y no quiere decir que uno lo quiera más y otro menos

En estos casos, intenta quedarte con lo positivo en lugar de centrarte en lo negativo. Quédate con las risas que se echan cuando se ponen a jugar juntos, lo bien que hace tu hijo los deberes cuando tu pareja lo ayuda, etc. 

Sofía y su padre
Aunque no siempre coincidimos en la manera de abordar situaciones, me encanta lo que se llega a reír Sofia con su padre, la ilusión que le hace cuando llega a casa y lo ve, y lo mucho que disfruta cuando juegan juntos.

Y como te decía, si ves algo “fuera de lugar” algo que realmente crees que es “excederse”, siempre puedes seguir los pasos anteriores. Reunirte con tu pareja en un momento en privado y seguir los 4 pasos para lograr su colaboración. Recuerda que la comunicación es algo esencial y básico para que la pareja funcione adecuadamente. 

SOIS PADRES, PERO TAMBIÉN PAREJA

Por más que quieras lo mejor para tu hijo, recuerda que mucho antes de convertiros en padres fuisteis pareja. Y lo seguís siendo. Y debéis cuidaros como tal. No está mal que de vez en cuando dejes de lado el rol de madre (o de padre) y te centres en disfrutar y reconectar con él. 

Dedica tiempo especial a tu hijo, pero también a tu pareja

En Disciplina Positiva, el tiempo especial son espacios planificados (mínimo 10 minutos al día) en los que compartes una actividad con tu hijo. Durante este tiempo estáis solo vosotros y os dedicáis el 100% de la atención. 

Pasar tiempo especial con cada uno de tus hijos es una herramienta muy útil para conseguir que el niño se sienta importante y perciba que nos gusta pasar tiempo con él. Además, favorece la conexión entre padres e hijos y fomenta la confianza mutua. Conseguir esta conexión hace que sea más fácil resolver situaciones complicadas.

Pues bien, si con nuestros hijos es tan importante pasar tiempo especial y se consiguen beneficios tan valioso, ¿por qué no iba a suceder lo mismo con tu pareja? 

CONCLUSIÓN

En mi familia, estamos en un punto en que mi pareja está empezando a interiorizar el funcionamiento de la Disciplina Positiva. Está claro que queda mucho trabajo y a medida que crezca Sofía, nos iremos encontrando con diferentes puntos de vista sobre cómo abordar las situaciones. Y ésto no es malo. Es natural.

No siempre vamos a poder coincidir con nuestras parejas y es normal, por eso es importante que interioricemos una de las pautas de la Disciplina Positiva que dice: “no podemos obligar a nadie hacer algo que no quiere, solo podemos controlar nuestras acciones”. Así que, en el caso de la pareja, debemos aceptarlo y actuar en función de lo que nosotros creamos conveniente.

Y no te preocupes, tus hijos diariamente se van a encontrar con situaciones conflictivas o contrarias a lo que a ti te gustaría que vivieran. Habrá quien les tratará con respeto, habrá quien será más duro con ellos, en el colegio tal vez los castiguen y tal vez le griten. Y deberá aprender a manejar, adaptarse y aceptar estas situaciones

Lo realmente importante no es quien tiene razón, sino que tus hijos perciban que, aunque haya diferentes modos de educarlos, los dos padres han intentado hacer lo que mejor creían, siempre desde el amor y pensando en qué sería mejor para ellos. 

¿Y tú? ¿Te has encontrado en esta situación? Si es así, no dudes en compartir tu experiencia y cómo la has abordado por aquí o en Instagram

¡Muchos besos de esquimal!

 

Silvia.

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