Destete respetuoso

Lactancia
Aunque hayamos optado por destete nocturno, durante el día no le niego el pecho.

Si has leído el post de Instagram sobre los 14 meses de Sofía, habrás visto que hemos hecho un destete nocturno. Ha sido una decisión difícil, pero muy sopesada. Viene un bebé en camino y no me veía nada preparada para hacer lactancia en tándem (lactancia materna a dos bebés a la vez) por la noche. Solo de imaginarlo me agobiaba. Así que mi decisión ha sido destetar por la noche.

A raíz del post he recibido algunos mensajes preguntando cómo lo hemos hecho. Y me he dado cuenta de que existe mucho apoyo a la lactancia (por suerte), muy poco apoyo en el proceso de destete. Tenemos poquísimos referentes sobre cómo proceder a un destete respetuoso. Y el destete es un proceso más de la lactancia. Es la parte final y merece la misma atención.

¿Cómo empiezo?, ¿estoy preparada?, ¿mi hijo está preparado?, ¿es normal que me sienta triste?, ¿soy egoísta por querer destetar? Incluso he oído situaciones en las que se ha culpabilizado a la madre por hacerlo:

-¡Pero si tu hijo no llega a los 6 meses!, ¿cómo le sacas ya la teta?
-¡La leche es el mejor alimento para tu hijo, no le debes sacar la teta!

Sé incluso de madres que se autoimponen como obligación dar el pecho:

-Cuando tenga a mi hijo, aguantaré los 6 meses de rigor y luego le daré biberón.
-No puedo más, estoy agotada, pero sé que la leche materna es lo mejor para mi hijo y he de sacrificarme por él.

-¿Pero como le voy a hacer eso, con lo enganchado que está a la teta?
-Pero si lo saco de la teta, me va a dejar de querer.

Se me remueve todo al recordar las veces que he escuchado las frases de aquí arriba.

Todos sabemos que la leche materna es el mejor alimento para nuestros hijos, pero también debemos tener presente que puede ser agotadora. Y recuerda: mamá feliz = bebé feliz. Así que, para que tu hijo pueda crecer sano y contento, primero debes estar bien TÚ. Y si la lactancia materna te impide estar bien, no existe ningún problema para abandonarlo cuando VOSOTROS (tú y/o tu hijo) decidáis.

La lactancia no debe ser un sacrificio, no debe ser algo duro, no debe ser una tortura, no debe ser una obligación. Si es así, es mejor destetar.

Una vez hecha esta aclaración…

¡Empezamos!

¿QUÉ ES EL DESTETE Y POR QUÉ DEBE SER RESPETUOSO?

El destete es el proceso por el cual la madre empieza a dejar de dar el pecho al niño para dar paso a otro tipo de alimentación (leche de fórmula, sólidos, triturados…). En esta etapa, madre e hijo deben aprender a alimentarse, comunicarse y tener contacto de manera diferente a la que brindaba hasta ahora la lactancia.

Además, es una etapa con una enorme repercusión emocional, porque si no se hace de manera adecuada el niño puede experimentar sensación de abandono al serle negado algo tan importante, y la madre puede experimentar tristeza y sentimientos de pérdida.

Por todo ello, en la medida de lo posible, el destete debe hacerse de la manera más gradual y respetuosa posible.

¿CUÁNDO DESTETAR?

No te recomiendo que te plantees una fecha del tipo, «cuando cumpla 6 meses, lo desteto». Deja que fluya. Puede ser que un día tu hijo ya no quiera más el pecho, o puede ser que tú misma te sientas diferente, que dejes de disfrutar de este momento e incluso que sientas agobio y rechazo. 

La lactancia materna, es maravillosa, es más que alimento. Es alivio, es calma, es apego, es incluso diversión. Es algo que permite la conexión madre-hijo a nivel físico, emocional e incluso hormonal, regula el estrés, reduce el dolor… Pero por muy maravillosa que sea, se trata de dos cuerpos en contacto que, precisamente están en contacto, porque a los dos les gusta. Cuando una de las partes empieza a no sentirse bien con este contacto, es una señal de que tal vez deberíamos plantearnos el destete. Pero no por los cánones de la sociedad, no por la presión del entorno, etc. Es una decisión que te atañe a ti y a tu hijo, a nadie más. Ni siquiera a tu pareja

Así que lo importante del destete, no es tanto el «cuándo» si no «cómo» hacerlo de la manera más respetuosa posible, teniendo en cuenta la edad del niño (no es lo mismo el destete a los 4 meses que a los 4 años) y su proceso madurativo.

DESTETE DECIDIDO POR EL NIÑO

Si tu hijo de repente quiere dejar de mamar, por más que consideres que es el mejor alimento del mundo y quieras dar el pecho mucho más tiempo, debes respetarlo y seguir su ritmo. Él será quien marque la pauta. Ésto es lo que llamamos destete natural o fisiológico.

Es normal que puedas sentir pena, que llores y que te sientas mal. Estás viviendo un duelo, el fin de una etapa que ha ayudado mucho a crear un vínculo entre tu hijo y tú. Es una señal de que tu hijo se está volviendo más autónomo y ya no te “necesita” tanto. Pero esto no quiere decir que se vaya a romper este vínculo, simplemente va a evolucionar y se va a transformar, pero no se va a romper.

Respeta la decisión de tu hijo y no le preguntes diariamente “¿quieres teta?”. Dale su espacio y si en algún momento quiere, él te la pedirá.

DESTETE DECIDIDO POR LA MADRE

PRIMER PASO: ¿POR QUÉ QUIERES DESTETAR?

El destete natural es bastante excepcional hoy en día. Normalmente es la madre la que, por el motivo que sea, decide finalizar la lactancia. Y no tienes por qué esperar a que sea tu hijo el que diga «basta», tienes todo el derecho a decidirlo tú.

Pregúntate por qué motivo quieres destetar. Querer destetar a tu hijo es totalmente legítimo, pero para que vaya bien, debemos ser muy conscientes del motivo.

Es muy habitual que se empiece a pensar en el destete por una sensación de contradicción. Por un lado quieres seguir dando el pecho pero por otro, sientes rechazo o hartazgo, no te sientes igual que antes y experimentas una mezcla de emociones contradictorias… Si ésto te sucede PARA, RESPIRA Y REFLEXIONA.

  • ¿Quieres dejar de dar el pecho por ti o por la presión del entorno?
  • ¿Deseas destetar, pero no te atreves porque no quieres hacérselo pasar mal a tu hijo?
  • ¿Tu motivación para dejar de dar el pecho es porque estás agotada?

a) Si la respuesta es que ya no te sientes bien al compartir ese momento con tu hijo, es el momento de destetar.

b) Si la respuesta es que quieres destetar por la presión del entorno o porque estas agotada, hay otras maneras de poder continuar con la lactancia. Nadie (ni tu pareja), debe meterse en vuestra decisión (te dejo el enlace el post dónde hablo de los opinólogos y como afrontarlos).

Si estás agotada, seguramente no sea porque das el pecho, sino porque das el pecho, preparas la comida, cuidas a tus otros hijos, trabajas, limpias la casa, etc. Pide ayuda. Que otros se encarguen de las tareas mientras tú das el pecho, cuidas a tu recién nacido y descansas. 

c) Si quieres destetar por otros motivos, deberás sopesarlos bien y escucharte a ti misma. Por ejemplo, me he encontrado con madres que destetan porque quieres dormir más, pero lamentablemente, el destete no siempre implica a dormir más horas seguidas. Incluso puede pasar lo contrario. Así que es importante que medites y hagas un buen balance de las circunstancias.

Segundo paso: si has decidido destetar…

Si finalmente tu decisión es destetar, te dejo unos consejos y consideraciones que es importante que tengas presentes antes de empezar a ello:

Siéntete segura

Si sientes ambivalencia y dudas, si crees que no va a funcionar, que vais a sufrir y que va a ser un mal trago, es que todavía no es vuestro momento de destete. Los niños perciben todas las emociones y si tienes dudas, le vas a trasladar inseguridad al niño. Y si el niño siente inseguridad, va a sentir “miedo” y “dudas”, lo que va a hacer que quiera recuperar esta seguridad demandando más pecho. Es decir, si no nos sentimos seguras, conseguiremos el efecto contrario.

No te sientas culpable

En lugar de pensar que estás poniendo fin a la lactancia que tanto le gusta a tu hijo, piensa en lo bonita que ha sido la experiencia y el nuevo paso que vais a dar un vuestra relación.

Respeta su enfado
Bebé enfadado destete
Debemos respetar que nuestro hijo se sienta enfadado ante el destete

Acepta que tu hijo se va a enfadar, que puede tener desbordes emocionales y puede llorar y patalear mucho, mucho rato. Acepta que del mismo modo que tú tienes todo el derecho del mundo a destetar, el niño tiene todo el derecho del mundo a no estar de acuerdo y sentirse enfadado, triste o frustrado. En este caso, usaremos las herramientas de la disciplina positiva para poder manejar estas situaciones.

Acompáñalo emocionalmente

Igual que ante una rabieta, en disciplina positiva, intentamos acompañar en la emoción, permitimos al niño que la sienta y le acompañamos en el aprendizaje de aprender a gestionarla. En el proceso de destete va a ser lo mismo. Debemos intentar acompañar al niño en esta nueva situación y sostenerlo.

HE DECIDIDO DESTETAR, ¿POR DÓNDE EMPIEZO?

Hemos logrado la primera etapa: hemos tomado la decisión de destetar, hemos asumido que no debemos sentirnos culpables y nos sentimos fuertes y decididas a empezar… pero… ¿por dónde se empieza?, ¿hay una sola pauta?

Para averiguar por donde empezamos, debemos seguir con nuestra reflexión.

Pregúntate: ¿Qué necesitas? ¿Durante el día, tu hijo no te deja respirar y cada 5 minutos te pide teta y te sientas agobiada? Puedes empezar a destetar por el día, ¿por la noche te sientes agotada de darle el pecho cada 5 minutos y quieres compartir la responsabilidad con tu pareja? Tal vez lo recomendable es empezar por un destete nocturno. ¿Sientes rechazo a darle el pecho, te agobia y estás saturada? El destete total puede ser tu opción.

Si decides empezar por… 

Destete diurno

En la mayoría de casos, hemos de intentar que el destete sea un proceso gradual. Podemos empezar por las tomas a las que «menos» apego les tenga y dejar para el final las tomas favoritas. Por ejemplo, la toma favorita de muchos niños es la que usan para quedarse dormidos, ésta la dejaríamos al final.

En el caso del destete diurno, en innumerables ocasiones, el pecho se pide por simple aburrimiento. Deberíamos, pues, empezar por estas mismas tomas.

Si ya ha iniciado la alimentación complementaria, podemos ofrecer algún alimento para confirmar si tiene hambre o no. Y si todavía no ha cumplido los 6 meses, puedes ofrecer un biberón (de tu leche o de fórmula).

Si observas que pide el pecho por un motivo diferente a tener hambre, nuestra herramienta principal va a ser la distracción. Si tiene una edad en la que puede comprenderte, le podemos explicarle que por la noche podrá tomar teta y, a continuación, distraerlo con algún juego, llevarlo al parque, contarle un cuento…

Pero si todavía es muy pequeño, solamente podremos colmarlos de abrazos y cariño y de mucha atención y mucho entretenimiento.

Destete nocturno

El destete nocturno es un poco más complicado que el diurno por el tema de los despertares. A veces se desteta por la noche pensando que así dormiremos más, y no siempre es así.

Si tu hijo ya distingue entre la noche y el día (normalmente empiezan a entenderlo hacia los 18 meses), puedes explicarle que la teta está muy cansada y que mientras está oscuro, tenemos que dejarla descansar. Le podemos decir que cuando salga el sol podrá tomar teta.

Es normal que en esta época, el niño se desvele y tenga que aprender a dormirse solo. Puede ser que el dormitorio, le recuerde constantemente al pecho, así que una buena opción es cambiar de escenario (es decir, llevar al niño a dormir al salón o a otra habitación).

Otra opción es el método padre, es decir, que el otro padre o madre del niño, se encargue de estos momentos, para que no tengan tan a su alcance la teta y la echen aún más de menos. Eso sí, debo puntualizar que te recomiendo que se dé prioridad al acompañamiento emocional, es decir, quién esté con el niño no debe ponerse nervioso y debe transmitir calma y tranquilidad. Debe substituir la teta por abrazos, mimos, carícias, ofrece agua… Si tu pareja no puede gestionar estas situaciones y tú te ves con más fuerzas, toma tú las riendas.

Destete total

El destete total, también es recomendable hacerlo progresivamente. Ir reduciendo tomas de manera tranquila y siguiendo el ritmo de tu hijo. 

Empezaremos por las tomas“fáciles”, es decir, aquellas que algún día pueden saltarse y que no supone un gran desborde emocional y la última a retirar, sería aquella que favorita de tu hijo (la de dormirse, la de despertarse por la mañana, la de la siesta…). 

Aún así, cada niño es diferente y lo que sirve a unos, puede no servir a otros. De manera que, hay niños con un perfil más testarudo o de «blanco o negro» que pueden no aceptar un destete progresivo y les vaya mejor un destete de golpe. Pero tú eres quien conoce a tú hijo y tú eres quien sabe lo que mejor le conviene. Confía en tu instinto.

¿CUÁNTO TARDAN EN DESTETARSE?

Depende. Como en todo en la crianza y la maternidad: no hay fecha. Hay niños que les es más fácil y hay niños más perseverantes e insistentes a los que les cuesta más. Hay niños que pasan épocas que lo llevan bien, y de repente, vuelven a necesitar mucho la teta.

Cuanto más mayor sea el niño, probablemente más le costará porque está todavía más vinculado al pecho y sus enfados pueden ser mayores.

CONSEJOS EXTRA

No hagáis dos cambios a la vez

En la medida de lo posible, intenta que los cambios vengan de uno en uno. Intenta evitar cosas como un viaje + destete, empezar el cole + destete, hermanito + destete, dejar el pañal + destete… Recuerda la gran repercusión emocional que tiene el destete en el niño y no lo sobrecargues con cambios.

Por este motivo, quise destetar a Sofía ya. Imagínate que llega su hermano/a y no me veo capaz de seguir dando el pecho a Sofía. Sería muy complicado para ella y muy poco respetuoso obligarla a asumir tantos cambios de golpe.

Sé sincera

Para tener un destete respetuoso, SIEMPRE debemos explicarles el motivo sincero por el cual se desteta (nada de porque te has quedado sin leche, o mil historias de fantasía). Explícale sin miedo que estás muy cansada de dar el pecho y que le vas a ayudar y a acompañar en el proceso de quitar la teta. Aunque te parezca que no te entiende, tú díselo y explícaselo las veces que haga falta.

No te crees expectativas

Los niños no son un continuo. Tienen baches, periodos muy calmados, periodos más intensos, pueden sufrir regresiones… Hasta que no haya pasado por lo menos un mes de destete, no cantes victoria. Sobre todo si tu hijo tiene entre 20-24 meses, etapa en la que sufren una crisis de desarrollo, durante la cual pasan un proceso de autoafirmación que pueden crearles inseguridad. Y ante la inseguridad… ¡TETA!.

Tampoco tengas la expectativa que el destete va a suponer más tiempo para ti o para hacer cosas de la casa, etc. Seguramente, durante este proceso tu hijo te requiera mucho más que con la lactancia y vas a tener que dedicarle mucha más atención para substituir el pecho.

Te recomiendo que tampoco te crees la expectativa de que dormirás más. El sueño es un proceso evolutivo y poco tiene que ver con la lactancia. Para ejemplo, una servidora. Sofía toma biberón por la noche y se despierta las mismas o más veces que con el pecho. Te dejo el post dónde te hablo del sueño detalladamente.

Se puede dar marcha atrás

Aunque si has hecho bien el primer paso de autoanálisis, debería de poder evitarse esta situación, todos somos falibles y podemos equivocarnos. Estate tranquila. Nada es irreversible y no debes sentir que como ya has tomado la decisión de destetar, ya no hay vuelta atrás. Si sientes que te has equivocado, explícaselo a tu hijo, dile que te has confundido y retomad el pecho.

No advertir

Te recomiendo que no le digas a tu hijo que cuando cumpla X años, o que dentro de X semanas, o que dentro de X días… empezaréis el destete. A veces se hace con la mejor de las intenciones para que se vaya preparando, pero lo único que conseguimos avanzando el destete es crearle incertidumbre e inseguridad, lo que genera más necesidad de pecho. Mi consejo es que se lo expliques el día que empezaréis el proceso.

Es cierto que a partir de los 4 años, podéis marcar juntos una fecha en el calendario. Pero una vez marcada, no es necesario recordarselo de manera insistente.

Mantente firme

Cuando decidimos un límite debemos ser claros al respecto y hacerlo cumplir. Si le decimos que no le vamos a dar pecho, debemos atenernos a nuestra decisión. Ante un llanto o un enfado no debemos ceder. El niño debe aprender que hemos tomado la decisión de este límite y que vamos a sostener su emoción y empatizar con él para facilitarle al máximo el proceso, pero que no vamos a ceder.

Puede ser que el niño sea muy pequeño y no lo entienda y eso nos sepa mal. Pero es un límite que hemos marcado. El niño tampoco entiende que deba ir atado en el coche, pero aún así, lo atamos por su seguridad. Sucede lo mismo con el destete.

Querría puntualizar aquí, que una cosa es el enfado y el llanto por la frustración de no obtener el pecho cuando lo reclama, y otra muy distinta es cuando el niño está enfermo. Si el niño puede comprenderlo, podemos explicarle que si está enfermo, podemos ser flexibles y darle pecho.

Embarazo y destete

No es necesario que destetes si estás dispuesta a hacer una lactancia en tándem. En un embarazo «normal» no hay riesgos para el bebé que está en camino y en caso que el ginecólogo vea un peligro o tengas contracciones antes de tiempo, ya te recomendaría él dejar la lactancia. Pero no he conocido todavía ningún caso de este tipo.

PERO si no estás dispuesta a hacer lactancia en tándem, te recomiendo que aproveches el primer trimestre de embarazo en que empieza a cambiar el olor, el sabor y la cantidad de la leche para iniciar el proceso de destete.

MI EXPERIENCIA CON SOFÍA

¿Por qué he decidido destetar?

Tengo la gran suerte de que mi pareja entiende lo cansado que puede ser, a veces, dar el pecho, y por eso él se ha encargado siempre del peso «fuerte» de la casa. Además, como he dicho muchas veces, la lactancia y el colecho han sido maravillosos para poder dormir. Si Sofía se despertaba, era cuestión de microsegundos, le daba la teta y se volvía quedar KO. Y así descansábamos toda la familia.

Entonces, si no es por «agotamiento», no es por que siento rechazo, si me va bien para descansar… ¿por qué iba a destetar a Sofía? Por varios factores:

1.Sofía empezaba a estar incómoda los 3 en la cama. Se empezaba a mover mucho y a no encontrar una posición cómoda. Y a mi marido, también le empezaba a agobiar. Así que el hecho de sacarla de nuestra cama, implicaba una pérdida de «practicidad» y «comodidad» a la hora de dar el pecho por la noche.

2.No me veía preparada para dar el pecho en tándem por la noche. Durante el día, no es algo que me importe. Pero solo imaginar a un bebé recién nacido (que en ocasiones pueden despertarse cada media hora o menos para la teta) y un bebé de 19 meses reclamando la otra teta, me agobiaba.

3.Quiero colechar con el nuevo bebé para facilitar su lactancia y los bebés menores de un año no deberían compartir cama con otros niños. Puede ser muy peligroso. Te dejo el post sobre colecho (te dejo en enlace), dónde incluyo algunas ideas sobre cómo practicarlo de manera segura.

¿Cómo lo hemos hecho?

Nosotros lo hemos hecho de la siguiente manera:

  1. Con mucha, mucha paciencia. Con el destete nocturno, Sofía se despierta más y le cuesta más volverse a dormir, así que hemos de respirar muy profundo y tomarlo con filosofía. Es una etapa que pasará, pero que no voy a negar que es muy dura. Paciencia con el niño y con tu pareja. Nosotros optamos por correr un tupido velo ante lo que pueda salir por nuestras boquitas la 81º vez que Sofía se despierta en una noche.
  2. La nueva estrella de la noche es papá. Para evitar que Sofía sufra la ansiedad de tener el pecho delante y no poder tomarlo, mi marido es quién se encarga de acompañarla en los momentos de dormirla (y de todos los despertares nocturnos). Tú imagínate embarazada, sin haber pasado la toxoplasmosis y que cada día te pasen por delante una pata de jamón de Jabugo ibérico. Pues para tu hijo, el jamón de Jabugo es la teta.
  3. Hemos cambiado de escenario. En lugar de en nuestra cama, le hemos instalado la cuna sin los barrotes (como si fuese una cuna colecho), pegada al lado de mi marido. Así no tiene tampoco el pecho delante constantemente. Ahora ya duerme en su cuna, pero al principio, ha habido muchas noches en que mi marido y Sofía se han tenido que ir a dormir al comedor.
  4. Substituimos el pecho por biberones con leche de fórmula. No soy nada partidaria de las leches de crecimiento, y con la cantidad de biberón que llega a tomar, no quiero que consuma tanta leche de vaca. Así que he optado por darle leche de fórmula en los biberones de la noche.

¿En qué punto estamos?

De momento, Sofía se duerme con biberón y prácticamente se queda dormida ella sola. Pero siempre, uno de los dos padres la acompañamos mientras se duerme. Al principio era papá quien se encargaba, pero después de unas semanas (no sabría decirte cuantas exactamente porque ha sido muy progresivo) ya puedo acompañarla yo a dormir, sin que reclame el pecho.

Desde que hemos hecho destete nocturno, durante el día, Sofía ya no reclama tanto el pecho, y si lo reclama no está ni 1/4 del tempo enganchada del que estaba antes. Además, antes, la teta acaparaba toda su atención, actualmente es al revés y cualquier estímulo la distrae de ella. Seguramente, habrán influido los cambios que sufre la leche durante el embarazo.

En casos de enfermedad, no le he negado nunca la teta, pero es ella misma la que no siente tanta «necesidad». El otro día estaba un poco «pachucha» y la puse al pecho por la noche. Tomó unos segundos pero acabó por rechazarlo, darse la vuelta y ponerse a dormir.

He de decir también, que se despierta mucho más que antes y solo la relaja el biberón. En breve tendremos que empezar a reducir las tomas de biberón nocturnas. Pero como te decía, los cambios de uno en uno.

CONCLUSIÓN

El destete es un proceso en el cual, no es tan importante el cuándo sino el «cómo». No es necesario que decidas que cuando el niño tenga 6 meses lo destetarás, que cuando el niño cumpla el año lo destetarás, que cuando… Eso no es importante. El cuando será cuando estés preparada, independientemente de la fecha.

Cuando estés preparada, para conseguir que el destete sea exitoso deberás sentirte fuerte y segura, y deberás tener la confianza en que tú y tu hijo sois un equipo y lo podréis lograr.

Con este post he intentado darte un poco de luz sobre cómo empezar a destetar, qué pautas son recomendables y los consejos que pueden funcionar. Pero igual que cada niño es diferente, cada lactancia y destete también. No hay una fórmula mágica para conseguirlo, deberás escuchar tu intuición, daros tiempo y paciencia.

Si tienes dudas o quieres compartir tu experiencia, o darme algún consejo, siéntete libre de escribirme en los comentarios o por Instagram.

 

¡Muchos besos de esquimal!

Silvia.

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