Dar besos

En la cultura española, es habitual que para saludarnos o despedirnos nos demos uno o dos besos, especialmente si eres una mujer o un niño. Es una cuestión de «educación». Pero no es nada de extrañar encontrarnos en la «incómoda situación» en que al niño no le da la gana de dar ese beso. Cuando el niño niega un beso (o cualquier muestra de afecto), normalmente escuchamos frases del tipo…

-Venga va, dale un beso a la tía Pepita, no seas malo.
-Si no me das un beso, no te doy un regalo.
-Ui… que niño más malo que no me quiere dar un beso.

-Si no me das un beso, me voy a poner muy triste

Estas situaciones, personalmente, no me gustan nada. A mí, como adulta con poder de decisión, no me gusta besar (aunque sea en la mejilla) a alguien que no me apetece por simple costumbre social. ¿Por qué un niño está obligado a hacerlo?, ¿por qué le chantajeamos o manipulamos para que lo haga?

Hoy te hablo de esta tradición sobre besar y por qué no te recomiendo que obligues a tu hijo a hacerlo…

¡Empezamos!

¿POR QUÉ “DEBEMOS” DAR UN BESO?

No se sabe con certeza el origen de dar dos besos para saludar. Lo que sí se sabe es que, inicialmente, era un acto reservado para que dos personas cercanas intercambiaran una muestra de afecto. Se cree que debido a que besarse públicamente fue censurado durante la Revolución Industrial, en mayo del 68, se empezó a usar como signo de rebeldía.

Vemos, entonces que para los adultos, como te decía más arriba, dar un beso al saludar está automatizado. Es una cuestión de educación y muchas veces lo hacemos por inercia. Sabemos diferenciar entre el beso que muestra afecto o es íntimo y el beso propiamente cultural.

Sofía dándome un beso
Aquí tenemos a Sofía dándome un beso de manera totalmente desinteresada y por elección propia

Por esta cuestión de educación, no es de extrañar que los padres queramos transmitir este acto cultural a sus hijos. Queremos enseñarles las conductas sociales, queremos que interioricen qué es adecuado hacer en diferentes situaciones. Queremos tener hijos «educados». Tanto deseamos los adultos, que nuestros hijos sean niños «adaptados socialmente», que incluso les chantajeamos para que den dos besos, no vaya a ser que la otra persona piense que no lo estamos educando bien:- «Dale un beso a esta persona que no conoces de nada, o no hay helado».

Los adultos tenemos tanto deseo de que los niños sepan comportarse adecuadamente en público, que en olvidamos que los niños, son niños, y que por lo tanto, las cosas que nosotros vemos con una perspectiva, ellos la perciben de manera muy diferente. Los niños son incapaces de diferenciar si un beso es una cuestión cultural o una muestra de afecto.

Para un niño, un beso es algo íntimo, es algo que se da a las personas por las que siente un afecto. ¿Quiénes somos nosotros, entonces, para banalizar de este modo una muestra de cariño?

Está claro que saludar al llegar y despedirnos al marcharnos son normas de cortesía, pero es totalmente innecesario que se deba forzar a tener un contacto íntimo si una de las partes no se siente cómoda con ello. Independientemente de su edad. 

POR QUÉ NO OBLIGAR A DAR DOS BESOS

Lo incorrecto del beso

A veces, restamos importancia al tema de los dos besos, pero para los niños no hay nada banal en ello. Absorben toda la información que les proporcionamos y la hacen suya, aceptando lo que nosotros les digamos y enseñemos. ¿Qué sucede, entonces, cuando obligamos a dar dos besos?

Nada bueno.

el niño aprende que no importa cómo se siente

Como te decía más arriba, nosotros, los adultos, hemos adoptados los besos y los abrazos como una conducta «sin importancia» en algunas situaciones sociales. Pero para un niño, un beso es una auténtica muestra de afecto. Es muy normal que no les salga dar un beso a alguien que no conocen o con quién no tienen suficiente confianza. Si le obligamos, le estamos enseñando que no nos importa cómo se sienten y, por ende, a ignorar sus emociones y sentimientos. Algo muy negativo cuando intentamos educar en inteligencia emocional. 

Interiorizan que su cuerpo no es suyo

Si forzamos al niño a dar un beso, el niño asume que debe hacer lo que un adulto le dice, sin más. Interiorizan que cualquier persona puede tocarlo cómo quiera y cuando quiera. Inconscientemente, les enseñamos que sus cuerpos no les perteneces y deben dejar de lado sus emociones, para complacer a los demás.

Recuerda que los niños no diferencian dos besos inocentes, de lo que puede suponer un contacto físico no tan inocente. Y sí, estoy haciendo referencia al abuso. El niño puede asumir como normal que un adulto le exija un contacto físico abusivo sin que pueda identificarlo. 

No aprende a poner límites

Aprenden que cuando dicen NO, no se les tiene en cuenta. Así que su capacidad de poner límites a los demás, se ve mermada. 

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Pero entonces, ¿cómo podemos conseguir que el niño tenga una conducta social adecuada?

Respetar su DECISIÓN

Cuando tu hijo no quiere dar un beso, debes ser su soporte, su punto de apoyo. No insistas. Él debe poder confiar en ti y tú tienes la responsabilidad de proteger su libertad y su personalidad. Si es más tímido o, simplemente no le gusta dar muestras de afecto por que sí, está en todo su derecho y es libre de tomar esa decisión sin ser juzgado o criticado por ello. 

Si no respetamos sus negativas ante las decisiones sobre su cuerpo, ¿cómo le vamos a enseñar el consentimiento?, ¿cómo le vamos a enseñar que cuando sea mayor nadie puede obligarle a tener relaciones sexuales?, ¿cómo le vamos a hacer entender que no es no?

Ofrecer alternativas

Está claro que hay que educar en la cortesía, pero respetando siempre el cuerpo del niño. Por eso, es muy útil en la disciplina positiva, ofrecer opciones. De esta manera, el niño siente que puede decidir. Es importante, que las opciones respeten siempre su cuerpo y su dignidad.

Cariño, ya sabes que cuando se llega a un sitio debemos saludar. Puedes saludar con la mano o diciendo hola con la voz.

Poner límites a los adultos

Si tu hijo todavía no puede o sabe expresar la negativa de dar un beso, puedes protegerlo poniendo tú el límite al adulto que está exigiendo el beso. 

Son muy útiles frases del tipo: 

¿Quieres darle un beso a la tía Pepi? Si no quieres, no pasa nada, puedes saludarla con la mano.

Ahora mismo (nombre del niño) no quiere darte un beso. Tal vez más tarde quiera.  (Tal vez si lo dejamos tranquilo en el primer momento, en un rato nos encontramos que el niño, por propia decisión, quiere jugar o estar con esa persona, e incluso le apetece darle un beso al despedirse).

Estamos intentando educar a (nombre del niño) en su derecho a tomar decisiones sobre su cuerpo. Seguro que lo comprendes. (Si te sientes un poco incómodo ante la negativa de tu hijo de dar un beso, puedes explicar por qué no le obligas a hacerlo).

Lo importante que el niño entienda que no siempre es necesario complacer a todos los adultos. 

Si EL NIÑO no quiere saludar DE NINGÚN MODO…

Obligar a dar besos

Hay ocasiones en que de ninguna de las maneras, el niño quiere saludar. Si queremos seguir las pautas de la disciplina positiva, y ser al máximo respetuosos con el niño, deberemos recordar que no podemos obligar a nadie a hacer algo que no quiere, pero podemos tomar otro tipo de acciones. Lo recomendable, es abordar la situación en privado para intentar enseñarle las normas de “cortesía”. Nada de intentar reconducir la situación en público, ya que el niño se puede sentir presionado.

Una vez os encontréis en una situación más tranquila, puedes hablar con el niño. Para conseguir su colaboración, primero debemos validar los sentimientos y acompañarlo en lo que siente. Puede ser muy útil explicarle alguna situación en la que nosotros mismos, nos vimos en su misma situación.

Una vez hemos conseguido su colaboración y se muestre abierto a conversar, podemos intentar descubrir por qué motivo no quiere saludar. En este momento te recomiendo que uses las preguntas de curiosidad.

Finalmente, si hemos descubierto por qué no quiere saludar, podemos buscar juntos una solución. 

Te pongo un ejemplo: 

Primer paso – conseguir su colaboración: “Veo que no quieres saludar a tu tía Pepita (describir situación sin juicios). Tal vez te sientes incómodo y es normal, la has visto muy poco (validar sus sentimientos). De pequeña, a mí tampoco me gustaba mucho saludar a algunas personas (empatía)”. 

A continuación, intentaremos descubrir el motivo por el que no quiere saludar (en las preguntas de curiosidad, no utilizamos preguntas con el “por qué” ya que parece acusador y el niño puede ponerse a la defensiva): “¿Cómo te sientes cuando vas a saludar?”, “¿qué provoca que no la saludes?”, «¿a quién no te gusta saludar?», «¿cómo te sentirías si no te saludaran?»

Finalmente, si hemos descubierto el motivo, podemos buscar solución junto con el niño: “Entiendo que no te guste saludar a personas que no conoces, pero por amabilidad y respeto es algo que debemos hacer ¿cómo te gustaría saludar sin sentirte incómodo?” (decir hola con la mano, decir hola hablando, chocar la mano, etc). Permite que sea el niño el que haga una lluvia de ideas y elegid juntos la que más convenga. 

En ningún caso, obligues a tu hijo a dar una muestra de afecto si él no se siente cómodo. Nadie aprende las normas sociales o a ser cortés si es obligado, sino observando e imitando a los demás. 

Ignora lo que piensen de VOSOTROS los demás

Al no obligar a tu hijo a besar o a abrazar, hay quién pensará que no lo estás educando, que no le pones límites, que tu hijo no te respeta, etc. Pero ante estas situaciones, analiza. Pregúntate ¿me preocupa que mi hijo no aprenda las normas culturales de nuestra sociedad o lo que piensen o digan los demás de mí?

Ante estos “opinólogos” te digo lo de siempre, que te entre por un oído y te salga por el otro. Qué más da lo que piensen los demás. Tú sabes lo que quieres para tu hijo y cómo quieres que se sienta. Y esto es lo que debe importante, no la opinión de tu cuñado. Te dejo el enlace del post dónde te hablo largo y tendido sobre cómo afrontar situaciones incómodas con opinólogos.

CONCLUSIÓN

Para ir concluyendo, con este post no me refiero solo a los besos, sino a cualquier forma de contacto físico en que el niño pierda la libertad de decisión (abrazos, caricias, etc.). ¿Obligarías a tu pareja a dar un abrazo o un beso en contra de su voluntad?, ¿aceptarías tú mismo que te obligaran a dar un beso a alguien que no quieres?

Si a nosotros no nos gusta que nos obliguen a abrazar o besar a alguien, ¿por qué debemos obligar a los niños?

¡Muchos besos de esquimal!

 

Silvia

Un comentario en “Dar besos”

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