El cerebro del niño

¿Sabes por qué es imposible que tu hijo de 1 año te esté manipulando si tiene una rabieta?
¿Realmente crees que un niño de 4 años está desafiando a su profesor por no poder estar 8 horas seguidas sentado atendiendo sus explicaciones?
¿Por qué es imposible que tu hijo «te tenga tomada la medida»?
La respuesta se reduce a: porque el cerebro de un niño funciona como el de un adulto.

Comprender cómo funciona el cerebro de un niño nos ayudará a entenderlo mejor, responder mejor a situaciones de conflicto y ayudarlo a construir una personalidad sana, feliz y resiliente.

Así que… ¡Empezamos!

EL CEREBRO DEL NIÑO 

Respecto al cerebro, tenemos diversas formas de entenderlo o dividirlo. Nosotros vamos a intentar entender dos de estas divisiones. Por un lado, la división horizontal (que hace referencia a la separación por hemisferios) y la división vertical (cerebro primitivo – cerebro mamífero – cerebro evolucionado). Más abajo te detallaré en qué consiste cada una, pero primero quiero contarte unos conceptos generales. 

División del cerebro por hemisferios
División del cerebro por hemisferios o división horizontal
Cerebro triuno o división vertical
Cerebro triuno o división vertical

Es importante entender que para que el cerebro funcione de manera óptima, hemos de ir consiguiendo que las diferentes divisiones trabajen de manera integrada tanto horizontal (trabajo conjunto del hemisferio izquierdo y derecho), como verticalmente (que el cerebro más evolucionado pueda controlar los impulsos del cerebro más primitivo). 

Seguramente, de este último párrafo, te hayan surgido algunas dudas…

☑ ¿Cómo sabremos si el cerebro está trabajando de manera integrada? El niño (o adulto) será flexible, estable, se adaptará a las situaciones, tomará el control de sus acciones… 

☑ ¿Cuándo sabremos que el cerebro no está trabajando de manera integrada? Cuando las emociones superan al niño y nos enfrentamos a rabietas, agresiones, malas contestaciones y otros desafíos educativos.

Aquí, esperando que el cerebro de mi hijo funcione de manera integrada…

☑ ¿Cómo se consigue la integración? Esperando. La integración del cerebro depende del desarrollo. Y para desarrollarse necesita años. Y son bastantes años, porque el neocórtex (la parte más evolucionada del cerebro) no está del todo desarrollado hasta los 25-32 años. 

¡Pero tranquilo! Junto con la espera que supone el desarrollo madurativo del cerebro, podemos aprovecharnos de la neuroplasticidad. ¿Y qué significa esta palabreja? A grandes rasgos, que el cerebro se puede modelar durante toda la vida, en función de las experiencias que se vivan. Así que, aunque haya una base genética que defina un temperamento inicial, las experiencias pueden irlo modificando. 

Esto significa que si ofreces estímulos adecuados a tu hijo, podrás ir modelando su cerebro para que pueda crear conexiones beneficiosas para él mismo. La mala noticia es que tendrás que esperar a que sea adulto para verlo en su desarrollo pleno. Los estímulos adecuados no harán tu hijo madure antes o se desarrolle antes, pero le ayudará a que pueda estar entrenado en “integrar” todas las partes del cerebro. 

Para entenderlo un poco más, te explico un poco el funcionamiento del cerebro y algunas estrategias para conseguir que esté integrado. 

DIVISIÓN EN DOS HEMISFERIOS

La primera división es la de los hemisferios, seguramente ya sepas que son dos: 

El derecho: es la parte del cerebro que se centra en las emociones, la experiencia y en las relaciones. Es el cerebro que se basa en la intuición, creativo y fantasioso. Es el que permite la comunicación no verbal (las expresiones, los gestos, etc.). En la comunicación, se centra en el contexto. Es la parte relacionada con sentimientos y emociones. 

El izquierdo: es la parte del cerebro lógica, matemática y racional. Le gusta el orden y las secuencias. Se centra en el texto y en cómo se comunican las cosas. 

Principales características de los hemisferios del cerebro
Principales características de los hemisferios

Durante sus primeros 3 años, el niño domina mucho mejor el hemisferio derecho. Todavía no pueden (ni saben) hacer uso de las palabras para comunicarse ni tampoco pueden poner nombre a todo lo que sienten. Así que se expresan de manera mucho más emocional (gritando, llorando, ignorando, etc.).

¿Cuándo empieza a desarrollarse el hemisferio izquierdo? Cuando entran en una etapa que todos conocemos: la etapa del “¿por qué?”. Durante esta etapa, el niño te realiza esta pregunta en todo momento, constantemente, por todo. Pues, bien, a riesgo de agotar nuestra paciencia, debemos sentirnos satisfechos ya que es en este momento cuando el cerebro empieza a querer conocer el funcionamiento del mundo, las relaciones causa-efecto y a expresarse con lenguaje. Esto quiere decir, que va a poder empezar a trabajar la integración cerebral.

¿Cómo podemos conseguir integrar los dos hemisferios?

Es importante sentir emociones (todas las emociones tienen información muy valiosa), pero no queremos dejar que dominen nuestra vida. Así que necesitamos de nuestra parte izquierda para poder controlarlas. 

Las siguientes técnicas, aunque no son mágicas, ayudarán a tu hijo a hacer que las emociones y la razón, trabajen de manera conjunta.  

Acompañar y validar sus emociones

Cuando un niño está dominado por su parte emocional, la parte lógica no funcionará hasta que no hayamos dado respuesta a sus emociones. Esto es el famoso: «conexión antes que corrección«. Es decir, cuando el niño te dice cosas dominadas por la emoción, del tipo: “nunca quieres jugar conmigo”, “no me quieres” y otras frases totalmente ilógicas, estamos tentados a reconducirlo con palabras y con la lógica. Ni lo intentes. No funcionará. No intentes razonar con él con frases del tipo: “jugamos cada tarde durante horas”, “¿cómo puedes decir que no te quiero, si te adoro”. Estas frases son inútiles porque en ese momento, el cerebro izquierdo, la parte lógica, está en modo off.

Puedes probar con conectar con su parte derecha (con su emoción), haciéndole saber que le comprendes. Puedes probar diciendo algo así como… “a veces sientes que no te dedico el suficiente tiempo, ¿puede ser? Quiero que sepas, que te quiero mucho y que siempre te tengo presente en mi día”.

Cuando has conectado con tu hijo, puedes empezar a probar a redirigir su conducta con la parte lógica

Ponerle nombre a los sucesos y emociones

Cuando hacemos que el niño explique la situación que le ha llevado a tener una “rabieta”, “una mala contestación”, etc., conseguimos que su cerebro izquierdo y derecho conecten. Cuando explica su experiencia, el cerebro izquierdo debe ponerse en marcha y ordenar los hechos de manera lógica, poner nombre a sus emociones, empiezan a encontrar sentido a lo que están experimentando y así pueden ir procesando mejor las emociones.

Por eso, intenta que los niños (y no tan niños) expliquen sus vivencias y experiencias y ponle nombre a lo que siente. No evites hablar de situaciones que pueden causar emociones que socialmente no están aceptadas (dolor, tristeza, etc.). Al contrario. Cuanto más se pueda hablar, mejor.

Esta técnica la uso muchísimo con Sofía, que solo tiene 1 año. Cuando se cae, la abrazo de inmediato, (a pesar de que muchos me digan, de manera absurda, que es mejor ignorarla porque si le haces caso llora más…) y le explico lo que le ha sucedido. Por ejemplo, “te has caído, y te has llevado un buen susto, puede ser que te duela un poco”. 

Presta atención a la manera en que tú integras los hemisferios

Te recuerdo, como siempre digo, que los niños hacen más lo que ven que lo que se les dice. Así que presta atención a cómo afrontas tú situaciones conflictivas. ¿Pierdes el control de tus emociones o las aíslas para evitar sentir emociones que vives negativamente?,¿te dejas llevar por las emociones o eres rígido y no te permites experimentarlas?

Explica que los sentimientos no son permanentes

Enséñale a tu hijo que no siempre va a sentir una emoción, que no se va a anclar de manera permanente a ella. Las emociones pueden ser muy intensas en un momento en concreto, pero pueden ir cambiando. Puedes probar a decirle algo así como: «Puedes sentir mucha ira y estar muy enfadado con tu amigo, pero ayer lo querías mucho, y en unas horas, tal vez el enfado haya disminuido«.

Del mismo modo, aprovecha para hacerle comprender la diferencia entre “ser” y “sentir”. Por ejemplo, si tu hijo dice que es tonto porque ha suspendido un examen, podemos explicarle que esa sensación es porque tal vez no estaba bien preparado o porque era un examen difícil, pero eso no significa que sea tonto. 

EL CEREBRO TRIUNO 

Otra división que me gusta mucho para entender el funcionamiento cerebral es la división del cerebro triuno de McLean:

(Atención: no es que anatómicamente el cerebro se divida en tres, pero es un modo muy sencillo de poder entender cómo evoluciona el cerebro del niño hasta que alcanza la edad adulta

El cerebro primitivo o reptiliano: es el cerebro más primitivo, el que se encarga de las funciones básicas del cerebro (como respirar). También es el de la intuición, el instinto, y el que te permite dar una respuesta rápida y automática. Es muy útil, por ejemplo, para poder actuar en una situación de peligro (lucha o huida). 

El cerebro medio, mesencéfalo, límbico o el de los mamíferos: esta parte es un poco más evolucionada que la anterior. Procesa las sensaciones y busca el placer. Se encarga de planificar, tomar decisiones, controlar el cuerpo… Empieza a surgir hacia los 2 años, cuando el niño empieza a buscar su propia identidad. Muchas veces, no es posible controlar el impulso. Poco a poco y de manera progresiva, este tipo de cerebro va madurando hacia… 

El neocórtex: parte más evolucionada, que alcanza su máximo desarrollo entre los 25 y 32 años. Es la parte del cerebro que nos permite controlar impulsos y emociones. 

(Te dejo el link a un vídeo de 1 minuto dónde se ve bastante clara esta división)

Una vez vista esta división, te diría que lo primero que debemos hacer los padres, es ajustar nuestras expectativas al desarrollo del niño. No te enfades si tu hijo de 2 años tiene una rabieta. Es lo más normal, no sabe expresar la rabia, la frustración o el enfado de otra manera, porque madurativamente, no puede.

Progresivamente, irá adquiriendo un mayor control, por este motivo, que no te sorprenda si algunas veces actúa de una manera muy madura y otras veces, es totalmente irracional. Y aunque sea un niño bastante maduro, no esperes que actúe siempre de manera racional, que tome las decisiones adecuadas (aunque sean las más lógicas), no esperes que piense antes de actuar… Si ajustas estas expectativas, te ahorrarás muchas frustraciones y discusiones

De hecho, estoy segura que tú, siendo adulto/a, has vivido momentos de descontrol en que la parte más primitiva del cerebro ha “secuestrado” la parte más racional. Si a ti, que estás plenamente desarrollado te sucede. ¿Cómo no le va a suceder a tu hijo que biológicamente es imposible que integre los 3 cerebros? 

En un momento de desborde emocional, no tiene sentido que apelemos a la lógica. El niño es incapaz de escucharnos. Debemos intentar conectar con él, que se sienta escuchado, validado y comprendido. Y si es imposible, debemos hacerle saber que estamos a su disposición para cuando se haya calmado, poder hablar sobre lo sucedido. 

¿Qué estrategias podemos usar para integrar las 3 partes del cerebro?

Con estas técnicas, ayudarás a tu hijo a construir y entrenar la parte más evolucionada del cerebro, para poder controlar la parte más intuitiva e impulsiva. 

Evita las luchas de poder y haz pensar

¿Qué son las luchas de poder?
¿Qué son las luchas de poder?

No conseguimos nada queriendo imponer nuestra autoridad por la fuerza, solamente sacar a relucir el cerebro más reptiliano del niño. Hay veces que los límites no son negociables, pero eso no implica que no podamos intentar que el neocórtex acabe haciendo acto de presencia. Podemos probar pidiéndoles que nos ayuden a buscar una solución a su conflicto, negociando, preguntando, etc.

Por ejemplo:

Situación a)

-Mamá, te odio
-Que sea la última vez que dices algo así
-Te odio, te odio, te odio
-Se acabó, vete a tu cuarto y no salgas hasta que reflexiones

(rabieta, enfado, frustración)

Situación b)

-Mamá, te odio. 
-Te noto muy enfadada. ¿Es por que nos hemos ido del parque?
-Sí, siempre me haces irme la primera. Te odio. 
-Entiendo que debe molestar marcharte la primera, pero mamá tiene que hacer hoy muchos recados. Si quieres, podemos buscar una solución que nos sirva a las dos. 
-¿Cómo cuál?

(Con esta pregunta, observamos que el neocórtex, la parte de control y racional del cerebro está haciendo acto de presencia)

De esta manera, hemos ayudado al niño a tener en cuenta las necesidades o emociones de los demás, aprender a buscar alternativas, conductas adecuadas y practicar la búsqueda de soluciones. 

Entrena el cerebro superior

Cuanto más usen la parte racional del cerebro, más fuerte se volverá. ¿Y cómo se puede entrenar?

1.Permitiendo que ellos tomen decisiones y experimenten las consecuencias de las mismas.

2.Enséñales técnicas de autocontrol (relajación, contar hasta diez, desahogarse golpeando un cojín o pegando un grito muy fuerte)

3.Trabajar la empatía. Se puede hacer en muchísimas circunstancias. Durante la lectura de un libro (“¿Cómo crees que se siente Campanilla cuando Peter Pan no le hace caso?”) o en cualquier momento la vida diaria (“¿Por qué debe de llorar este niño del parque?”)

4.Haz preguntas hipotéticas, para que tenga que pensar. ¿Estaría bien pegar a alguien para proteger a otro más débil?¿cómo crees que se podría actuar pero sin emplear la violencia?”

Haz que se mueva

Está más que demostrado que el movimiento, puede influir en el cerebro.

¿Te es más fácil concentrarte cuando acabas de hacer deporte o cuando llevas 5 horas estudiando?

Prueba a sonreír durante 2 minutos, ¿te ha cambiado un poco el humor?, ahora prueba a respirar muy rápido, ¿te sientes agobiado?

El cuerpo influye en lo que sentimos. Mover el cuerpo hace que se liberen emociones como la ira, el agobio, la frustración, etc. Si tu hijo está muy enfadado, puedes intentar hacer una carrera, bailar, jugar a imitar, etc. 

Tú también debes integrarte

Hay veces que perdemos el control con nuestros hijos. Algo totalmente comprensible porque, en ocasiones, esas criaturitas que queremos más que nada, son auténticamente complicados de manejar. Pero los errores son un momento magnífico para aprender. Cuando notes que tu cerebro reptiliano empieza a secuestrarte, cierra la boca y aléjate un poco del niño. Intenta evitar que se propicie una situación en que acabes de descontrolarte. Y haz lo que haga falta para recuperar el control (salta, corre, respira, grita…). Cuando estés calmado, vuelve con tu hijo e intenta volver a conectar. 

CONCLUSIÓN

Espero que con este post hayas entendido porqué tu hijo actúa como actúa, porqué a veces es una persona racional y otras un pequeño demonio con un tono de voz más alto que Montserrat Caballé. Espero que ahora puedas entender porque con 2, 3, 5 o 12 años, no es todo lo empático y compasivo que quieres que sea y que ésto no quiere decir que no lo vaya a ser en un futuro. Es importante que confíes en su proceso madurativo y que confíes en ti mismo, como p/madre

Educar entendiendo cómo funciona el cerebro y basándonos en intentar integrar sus partes, ayudarán al niño a aprender herramientas y técnicas para avanzar de manera sana, feliz y resilitente hacia la edad adulta. Además, aprenderán a tener relaciones sanas con ellos mismos y con los demás. 

Podría extenderme mucho más, pero entonces, en lugar de un post, sería un libro. Así que si quieres descubrir más sobre el funcionamiento del cerebro del niño, puedes buscar información en: 

  • Curso en disciplina positiva de Educar en Calma
  • Libro: El cerebro del niño (Daniel J. Siegel y Tina Payne)

¡Muchos besos de esquimal!

 

Silvia. 

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