Compartir

¿Qué es compartir?, ¿obligar a compartir es lo mismo que enseñar a compartir?, ¿qué pasa si tu hijo no quiere compartir?, ¿es un egoísta y un mal educado?

Ahora que vienen fechas en que los niños estrenan juguetes nuevos y quieren enseñárlos a sus amigos, primos, hermanos, etc., creo que es un buen momento para hablarte del arte de (no) compartir y la crianza respetuosa.

Sofía solo tiene 1 año y ya me he encontrado en muchísimas situaciones en la que ha querido algo con lo que otro niño está jugando y sus padres le han dicho a ese niño: 

-Déjale ese juguete, que es más pequeña.
-Déjale el juguete, que lo has tenido mucho rato.
-Dale el juguete, que tienes que compartir.

Seguro que tu también te has encontrado en esta situación, o incluso has sido tú que has dicho una de estas frases con la mejor de las intenciones. Yo normalmente, intento mantenerme siempre al al margen cuando Sofía interacciona con otros niños, pero en cuando escucho estas frases no puedo evitar meterme. Me sabe fatal que se obligue a un niño que está la mar de a gusto jugando con sus cosas, a compartirlo solo porque Sofía lo ha señalado. 

Así que siempre intento responder: 

-No tranquilo/a, ahora el juguete lo tiene tu hijo, cuando termine, Sofía podrá jugar.
-No te preocupes, el juguete es de tu hijo y Sofía aprenderá a respetar que ahora no se lo quiera prestar.

Esto de primeras parece que está muy bien y que es muy bonito. Pero ya veremos qué pasa cuando cambien las tornas. Cuando un niño quiera jugar con un juguete de Sofía, Sofía no quiera prestarlo, y yo no haga nada al respecto. Todos sabemos que “compartir está bien” y el “egoísmo está mal” y que debemos enseñar a nuestros hijos de bien pequeños a compartir sus cosas, ¿por qué, entonces, no voy a enseñarle a Sofía a entregar un juguete cuando otro niño lo reclama?

¡Empezamos!

¿POR QUÉ UN NIÑO NO QUIERE COMPARTIR?

Lo primero que debemos plantearnos como adultos es si tu siempre estás dispuesto a compartir. En mi caso no. No me gusta que me cojan el teléfono sin pedírmelo, ni tampoco me gusta dejar mi coche a personas que apenas conozco, tampoco le dejaría mi libro a alguien en el metro para que se entretenga «porque yo llevo mucho rato leyendo».

Si yo misma no soy capaz de compartir en muchísimas ocasiones… ¿Por qué Sofía iba a querer darle un juguete suyo a otro niño que no sabe cómo lo va a tratar? 

Los niños no es que no quieran compartir porque son egoístas, no quieren compartir…

1.Porque para el niño, su juguete, aunque sea una plastilina de 2€, es algo muy valioso. 

2.Porque todavía no saben si le van a devolver o no el juguete.

3.Porque si acaba de conocer a un niño, aunque puedan jugar entre ellos y pasárselo bomba, eso no implica que deban compartir sus pertenencias. Tú puedes conocer a alguien en una cena que te caiga muy bien, y no por eso le vas a dejar las llaves de tu coche.

4.Porque biológicamente, no están preparados para compartir. Hasta los 3 años, los niños no están preparados a nivel cerebral para desarrollar habilidades sociales. A partir de esta edad, podrá empezar a relacionarse de manera consciente, pero no será hasta los 8 años (más o menos), en que el niño deje de creer que el mundo gira a su alrededor. No es algo malo, es pura biología que irá cambiando con el tiempo. Es decir, que aunque no eduquemos explícitamente en compartir, llegará un momento en que lo harán de manera espontánea. 

5.Porque es su juguete y no quiere compartirlo, y punto. 

¿POR QUÉ NO ES BUENO OBLIGAR A COMPARTIR?

Compartir es muy bonito. Si sale de manera espontánea, en caso contrario, pierde su significado. No es algo que deba educarse, surge de la persona cuando se siente en confianza y preparada para ello. Si obligamos a nuestros hijos a compartir, se pierde la esencia. 

Si obligamos a compartir, ¿qué enseñamos? 

  • Al niño que quiere el juguete y se le cede, se le enseña que puede disponer de lo que quiera cuando lo quiera y simplemente, porque lo quiere. Le enseñamos que podemos pasar por encima de los deseos de los demás sin más por el simple hecho de querer algo. ¿Esto no os recuerda un poco a la coacción y conductas, un poquito delictivas?
  • Al niño que no quiere compartir, le enseñamos que sus deseos no son tenidos en cuenta y que no se respeta su propiedad privada. 
  • Por otra parte, estamos haciendo sentir a nuestro hijo que nosotros, sus padres, valoramos más las necesidades de otro niño que los suyos propios

¿Y, os habéis preguntado qué consecuencias tiene en la adultez enseñarle a los niños que deben ceder a los deseos de los demás? ¿De verdad deben ceder su tiempo a otros? ¿De verdad queremos que se sientan con el deber de compartir su cuerpo?

Pues yo quiero un hijo que sepa poner límites, que respete sus propios deseos y que sepa decir no

¿CÓMO PODEMOS EDUCAR EN COMPARTIR?

Si queremos educar en compartir, lo mejor que podemos hacer es dar ejemplo. Se puede enseñar, pero no obligar. 

Compartir comida con Nala
Sofía siempre ha visto cómo hemos «compartido» nuestra comida con Nala, así que si tiene la más mínima oportunidad, siempre comparte un poco de su plato con ella.

No te recomiendo que premies o halagues conductas de generosidad espontáneas, porque correremos el riesgo de que dejen de surgir por deseo natural del niño, sino a cambio de tu reconocimiento. 

Podemos explicarle al niño los beneficios de compartir los juguetes con otros niños, hacerle ver que jugar en compañía puede ser incluso más divertido que solo. Si estás en el arenero con el cubo y la pala, otros niños pueden unirse a vosotros y jugar todos juntos. Para eso es importante que nuestro hijo no se quede con las manos vacías.

Si está jugando con uno de sus juguetes y tiene otro apartado, podemos proponer a nuestro hijo que lo comparta con algún otro niño. Siempre debemos preguntarle si quiere compartirlo, y respetar su negativa.

Aprovecha el momento en que tu hijo quiera el juguete de otro niño para explicarle los beneficios de compartir (y aprovecha para enseñarle a respetar que otro niño pueda decidir no querer compartir su juguete).

¿CÓMO AFRONTAR CIRCUNSTANCIAS INCÓMODAS SI TU HIJO NO QUIERE COMPARTIR?

Llega el momento en que tu hijo está jugando en el parque tranquilamente con su pelota, y viene otro niño porque quiere jugar con ella.

Y ahí tienes a los padres del otro niño, sonrientes, esperando a que le digas a tu hijo “venga, jugad juntos con la pelota, hay que compartir”.

Y tu callada/o.

Y la cara de los otros padres cada vez más seria.

Y tu te mantienes firme en tu silencio.

Y los otros padres empiezan a mirarse de reojo y a pensar “qué mala madre / mal padre, que no le enseña a su hijo a compartir”.

¿Qué puedes hacer al respecto? Lo primero, es pasarles el enlace de éste post.

Después, puedes abordar la situación de diferente manera: 

1.Yo soy partidaria que dejar que los niños se comuniquen y resuelvan conflictos entre ellos, sin intervenir (siempre y cuando no exista riesgo de agresión, violencia o pueda romperse el objeto a compartir). 

2.Puedes preguntarle a tu hijo si quiere compartir el juguete con el otro niño. Si la respuesta es negativa, no insistas. Hay que respetarlo y no forzar a compartirlo. 

3.Puedes explicarle al otro niño que ese juguete es el favorito del tuyo, y que no quiere compartirlo. 

4.Puedes preguntar a tu hijo si le quiere dejar otro juguete con el que no esté jugando. Aunque si su respuesta es no, debes respetarla. 

5.Podéis buscar otro juego diferente en el que puedan participar los dos (pilla pilla, escondite, pica-pared, etc.)

¿QUÉ HACER SI ES TU HIJO EL QUE QUIERE EL JUGUETE DE OTRO NIÑO?

Puede darse la circunstancia inversa. Que un niño esté jugando la mar de contento con su juguete y tu hijo vaya directo a por él. Y sus padres le obligan a compartirlo. 

1.Primero, podemos preguntarle al niño que está jugando, si quiere compartir con nosotros el juguete. Pero si obtenemos una negativa, hay que aceptarla. 

2.Si los padres del otro niño, le obligan a compartir el juguete, agradece el ofrecimiento, pero explícale a tu hijo que ahora no puede ser, ya que es de otro niño y él no quiere compartirlo. Y es una decisión que debe ser respetada porque es suyo. 

3.Prepárate, porque seguramente, habrá un desborde emocional debido a la frustración que va a sentir. Pero éste, es un aprendizaje más en el crecimiento del niño. No siempre se puede tener todo lo que se desea y cuando se desea y tu función va a ser acompañar a tu hijo en este sentimiento

4.Podemos buscar alternativas, otros juguetes y otros entretenimientos o simplemente acompañarle en la emoción que está sintiendo y validarla. 

¿Y SI UN NIÑO VIENE A PEDIRTE EL JUGUETE DE TU HIJO? 

Bien sencillo. ¿El juguete es del niño o es tuyo?¿Quién está usando el juguete? Deriva la pregunta a tu hijo. Tú no tienes derecho a poder decidir sobre las cosas que no son tuyas. 

¿QUÉ HACER CON JUEGOS DE USO COMÚN? 

En juegos de uso común, es decir, que no son propiedad de nadie (columpios, juguetes de la guardería, libros de la biblioteca, etc.), ¿qué podemos hacer?

En caso de que nuestro hijo no quiera compartir, lo dicho. Respetar su decisión, hasta que deje el juguete. Pero recordarle que cuando se aburra del juguete, se lo puede dar al otro niño o dejarlo en su sitio para que otro pueda cogerlo. 

En caso de que nuestro hijo quiera un objeto/columpio/juguete que está usando otro niño, enseñarle a esperar su turno. Podemos darle la opción a que le pregunte al niño que lo está usando si quiere compartirlo, pero respetar si recibimos una negativa. 

Es bueno enseñar a nuestro hijo a tener paciencia y esperar su turno

¿QUÉ HACER CON MIRADAS, CUCHICHEOS Y CRÍTICAS DE OTROS PADRES? 

Seguramente, te vas a encontrar con muchos detractores si no obligas a tu hijo a compartir. No es culpa de ellos, es culpa de las creencias tan arraigadas e interiorizadas de la educación tradicional. 

Ponte los tapones y sigue haciendo lo que consideras correcto. Yo al menos, considero mucho peor que se permita que un niño quiera arrebatar algo a mi hija que es de ella o que ella está usando, a que ella quiera jugar libremente con su propiedad. 

¿De verdad has de sufrir miradas de desaprobación por qué defiendes que tu hijo proteja su propiedad, por encima de que niños quieran coger lo que no es suyo? Pues yo estaría muy tranquila sabiendo que estoy haciendo lo correcto. 

¿QUÉ HACER SI PERCIBES QUE REALMENTE TU HIJO ES MUY POSESIVO CON SUS COSAS? 

Te recomiendo que tomes medidas desde la disciplina positiva. Pregúntale el por qué, busca qué necesidad no está siendo cubierta (te dejo el enlace del post en el que hablo de las necesidades no cubiertas) y trabajad en habilidades sociales. Acuérdate también de que «si algo no te gusta de tu hijo, debes cambiarlo primero de ti mismo«.

Dependiendo de los motivos por los cuales se aferra a bienes materiales, se podrán tomar distintas medidas al respecto. Pero que nunca deberán recaer en la coacción, amenaza o la obligación de compartir. 

PARA CONCLUIR…

Con todo esto, espero haberte hecho reflexionar sobre el acto de compartir, y que recuerdes que obligar a compartir no es lo mismo que enseñar a compartir.

Romper con modelos tan interiorizados de la educación tradicional, crea polémica. Ya se sabe que ser el primero en algo, acostumbra a ser complicado, porque te enfrentas a una marea de opiniones distintas que no te van a entender y te van a criticar. 

Pero es en estos momentos que debemos hacer oídos sordos y estar seguros y satisfechos con nuestro modo de criar. Te dejo el enlace de la historia que compartió Alanya Kloberg sobre la experiencia de su hijo en un parque, por no querer compartir. Está en inglés, pero veo una historia muy interesante sobre la cual reflexionar.

Y si te queda cualquier duda o necesitas algo, no dudes en ponerte en contacto conmigo. 

¡Muchos besos de esquimal!

 

Silvia. 

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