Guía de regalos

Se acerca la Navidad, y como cada año, surge la misma pregunta ¿cuántos regalos son los adecuados?

Y muchos te dirán…

-¡La regla de los 4 regalos! Uno que quieran, uno que necesiten, uno que puedan llevar puesto y uno para leer.

Pero otros, te contestarán: -«Pobre niño, ¿solo 4 regalos? Vaya Navidades… Ni que se hubiese portado mal».
Y mientras, tú estás pensando… “pero con lo que me gusta a mí ver la casa llena de paquetes y su carita de emoción al ver los regalos, ¿solo 4 regalos y encima uno es para vestirse que no le hace nada de ilusión?”. 

Es una opción que puede gustar mucho por todo los beneficios que tiene, pero no es para mí

Otros te recomendarán…

-Muchos, muchos, muchos regalos. Cuanto más, mejor. Y si no cabéis en el salón por la cantidad de paquetes que hay, mejor todavía.

Y tú pensarás… Pero si no tengo sitio en casa, ¿dónde meto yo 5 barbies y su un carruaje de caballos rosas, unos Walke Talkies, una bici, una mesa de pin pon, un coche teledirigido, 2 Nenucos (no sé si aún existen), un perro robot, 4 libros, una cocinita, una casa de muñecas del tamaño del Empire State y un acuario con peces (de verdad)

Algunas casas pueden ser así, pero tampoco es la opción que más me gusta, la verdad

Así que hoy vengo a intentar darte un poco de luz, a ver si te puedo ayudar a afrontar los regalos navideños desde la perspectiva de la crianza respetuosa. 

¡Empezamos!

Personalmente, soy de la opinión de que se puede buscar un punto intermedio entre los 4 regalos y que tu casa parezca el mismísimo taller de los duendes de Papá Noel.

No soy partidaria de esta norma de los 4 regalos. Es mi opinión, no digo que esté mal, pero…

Hay muchos detalles de la regla de los 4 regalos que se me escapan totalmente.

-¿Quién ha formulado esta regla y porqué debe ser válida en todos los casos?
-¿Y si el niño desea un libro, ya no puedo hacerle el 4º regalo?
-¿Son 4 regalos en cada casa o solo en la de los padres? Es que somos mucha familia.
-Es que a la abuela le da igual lo que le diga y le va a comprar de todo y más. 
-La ropa se la compro cuando la necesita, y ademas no le hace nada de ilusión…
-En casa tenemos muchos libros, es algo que compramos habitualmente, no tiene efecto «sorpresa»
-En la vida ya hay muchas normas, no veo justo un limite tan estricto en uno días dedicados a los niños.

Por otra parte, tampoco soy nada partidaria de casas a rebosar de mil paquetes, porque no quiero que la Navidad sea convierta en un sinónimo exclusivamente de juguetes. 

En nuestro caso, Sofía es aún muy pequeña, así que nosotros vamos a hacer una lista, principalmente de cosas que necesitamos, por si alguien nos quiere preguntar. Pero, de cara al futuro, tengo muy claro cómo quiero actuar y sobre qué valores la quiero educar. 

¿Cuántos regalos son los adecuados?

Pues depende. Depende de tus circunstancias, depende de lo que le haga de verdad ilusión al niño, depende de vuestros valores

Primero, averigua qué valores queréis transmitir. Sé sincero contigo mismo (no quieras quedar bien por lo que socialmente es más aceptado y habla con tu yo interior). Si realmente consideras que la Navidad para un niño, es cuanto más regalos mejor, es totalmente respetable. Mientras seas consciente de tus motivos, estará perfecto. Más abajo, te contaré por qué nosotros no queremos que Sofía tengo una Navidad rebosante de regalos. Pero antes, centrémonos. Íbamos por lo de… ¿qué valores queremos transmitir?

Nuestros valores
  • No se necesitan cosas materiales para ser feliz. Puedes tener una Navidad divertidísima y maravillosa sin necesidad de que traigan todo o casi todo lo que haya en la lista de Reyes.
  • Lo más importante de la Navidad no viene dentro de un paquete. Puedes disfrutar muchísimo de la familia y de los amigos, así como de todas las actividades (cabalgatas, ir a conocer a los pajes, hacer la lista, enviarla, ir a fotografiarse con Papá Noel, patinar sobre una pista de hielo al descubierto, pasear por las calles iluminadas, cocinar alimentos propios de estas festividades, etc.)
  • La felicidad no es cuántas cosas tienes.
No quiero que la Navidad sea sinónimo de esta pregunta

Aún así, soy madre y no puedo esperar a ver la carita de Sofía (cuando sea un poco más mayor y se entere un poco más) abriendo paquetes de regalos que le hacen mucha ilusión. Así que, en vez de limitar la cantidad de regalos, ¿por qué no aprovechamos la lista de Navidad para incluir educación en finanzas?

Las finanzas no son solo conocer los ciclos de la economía y convertirse en un Lobo de Wall Street, también es aprender habilidades para conseguir la mejor gestión de tus finanzas personales. Y se pueden ir adquiriendo desde edades muy tempranas

¿En finanzas? Sí, en finanzas. 

Haced la lista de Reyes con un mes de antelación (más o menos). Explícale la realidad. Que los Reyes y/o Papá Noel y/o el Tió y/o el Olentzero, etc. no pueden traer todos los regalos que pida, pero que intentarán traerle los que más le gusten, así que ha de ordenar los regalos desde el que más ilusión le hace al que menos. Que pida cuántos quiera, no hay límite. Dile que dentro de una semana, la revisaréis para confirmar que el orden sigue siendo el mismo y por si quiere añadir o quitar alguno. Y lo mismo al cabo de otra semana. Cuando esté listo y seguro, ya se puede enviar la lista.

Con niños más mayores, incluso podéis analizar los motivos de algunas peticiones de la lista. Por ejemplo, podemos preguntarles por qué quieren un juguete de “tal” marca e investigar sobre cómo influye sobre nosotros la publicidad. 

Con este simple ejercicio, el niño aprende a conocerse mejor a sí mismo, el autocontrol y manejo de la impulsividad, aprende que sus preferencias pueden cambiar, le das el poder de tomar decisiones sobre los cambios que desea hacer en su lista y autonomía

A partir de aquí, depende de lo que pida, podéis ajustar la cantidad de regalos. Puede ser que tenga una lista larguísima, de juguetes muy sencillos o didácticos y no te importe darle 7 regalos. O puede que tenga una lista larga, pero que lo que más desea sea una bici. Entonces, tal vez solo tenga 2 regalos. 

¿Por qué no inundar el árbol de regalos?

¿Por qué, aunque me encantaría dejarme llevar, no soy partidaria de inundar el árbol de regalos para nuestros hijos?

  • Por lo mismo que os decía antes. No quiero que las cosas materiales entren en conflicto con el verdadero significado de la felicidad. Ni tampoco con el significado de festividades de este tipo. No quiero que las cosas materiales sean sinónimo de felicidad y cuántos más mejor .
  • Porque cuando un niño se ve sobrepasado por la cantidad de juguetes, es incapaz de focalizar la atención en todos ellos, y su mente pasa de uno a otro sin mostrar mucho interés por cada uno. 
  • Porque tal vez un año, podemos comprar muchísimos regalos, pero al año siguiente debamos apretarnos más el cinturón, y eso puede crear mucha rabia y frustración en el niño. 

¿Qué tipos de regalos?

Otra de las dudas es… ¿Y qué regalo le hacemos a un niño? De pequeños es bastante sencillo, pero a medida que crecen se va complicando el asunto por la influencia de amigos y publicidad.

Como dice el método Montessori, es indispensable que observes al niño. ¿Qué le gusta? ¿con qué se entretiene más? ¿qué hace con los juguetes que ya tiene?

Mi primer consejo es que cuanto menos haga un juguete, más hará la mente del niño. Además, deberá de cumplir dos funciones: entretener al niño durante un periodo de tiempo y ayudarle a desarrollar una habilidad. Así que, bajo estas premisas, optaría siempre por regalos sencillos, de materiales diferentes al plástico, que no necesiten pilas o baterías y, si puede ser, que le enseñen cosas. Puzzles, juegos de mesa, libros, bloques de construcción etc. 

Para bebés recomiendo juguetes que desarrollen la vista y el tacto (sonajeros, rodaris…). 

Estas pelotas estimulan el tacto y al ser en blanco y negro, ayudan a los bebés a focalizar la vista

Cuando son pequeños y empiezan a explorar el mundo, no recomiendo usar juguetes de plástico. Son juguetes muy planos que siempre saben igual, pesan lo mismo y tienen el mismo tacto. Es mejor que experimenten con otros materiales para desarrollar los senidos (madera, telas, metal, bambú, algodón, etc). A medida que se van haciendo mayores, la cosa va cambiando y hay juguetes de plástico maravillosos (los lego, por ejemplo, son ideales para trabajar diferente habilidades y son de plástico).

Aunque el TOP y nova más, son estas piezas de Lego de madera 😜

A partir de los 2 años (aproximadamente), podemos regalar un rincón de juego simbólico (cocinita, supermercado, hospital…), ya que es una parte muy importante en el desarrollo del niño.

Aquí tenéis la cocina de Ikea customizada por Estoreta. El año que viene, seguramente caiga. Pero no sé si le hará mas ilusión a Sofía o a su padre (es él quién la está pidiendo insistentemente)

En cuanto a muñecos o peluches, soy partidaria de que sean lo más realistas posibles. Nada de una cebra verde.

Ésto no es un peluche realista.
Ésto es un peluche realista

A partir de los 3 años podemos elegir juguetes para perfeccionar habilidades (memories, puzzles…). 

Recomiendo, en caso de memories y puzzles, que tengan imagenes reales

Hacia los 5 años podemos empezar con juegos de mesa (tienen muchos beneficios como aprender normas, tolerar la frustración, cooperar…).

No siempre los regalos deben ser materiales. A veces pueden ser experiencias. Nunca se es demasiado pequeño para vivir una experiencia. Ir a un parque de atracciones, ir a una reserva natural (nosotros tenemos cerquita la de Sigean en Francia), rutas a caballo, ir a un parque de aventuras, etc.

Si le gustan actividades como cocinar, tejer, montar cosas… Regálale materiales reales. Si le gusta cocinar, puedes regalarle un kit de cocina adaptado a su tamaño, pero real, para que pueda experimentar con alimentos de verdad. Si le gusta el arte, un set de pintura real con su lienzo y todo, si le gusta la música, regálale un instrumento (de verdad). 

Si le gusta la construcción y el bricolaje, ¿por qué no usar herramientas reales?

¿Cómo decirles a los abuelos, tíos y otros familiares que no hacen falta 64351231 regalos?

Hay veces que la familia, con la mejor de las intenciones, quiere llenar de regalos a tu hijo, tirando un poco por tierra los valores que intentas transmitirle

No tengas miedo de hablar con ellos. Pídeles que por favor, se ciñan un poco a tus indicaciones y explícales el motivo. Seguro que lo entienden e incluso, acaban por compartir tu pensamiento. Incluso, puedes pedirles que elijan 1 o 2 regalos de la lista que habéis hecho, pero no más. 

En caso de que ignoren tu petición, puedes guardar algunos regalos e irlos sacando progresivamente durante el año. Así el niño no se verá abrumado por tanta cantidad de cosas nuevas. 

¿Quieres saber la lista de Sofía para este año (12 meses)?

Es un ejemplo de lo que nosotros planteamos. No hay límite en la cantidad que pedir, pero sí que está ordenado por lo que más nos interesa a lo que menos, siendo conscientes, que tal vez sus majestades, no puedan traerlo todo. 

  • Torre de aprendizaje (enlace)
  • Mesa de experimentación (enlace) + bandejas (enlace)
  • Kit de orinal (enlace)
  • Libros con imágenes reales y de cartón (enlace)
  • Puzzles (enlace) (enlace ) *Si alguien encuentra encajabes o rompecabezas infantiles con imágenes reales, ¿me puede avisar? ¡Me veo haciendo un DIY en breve!
  • Huevo encajable (enlace)
  • Caja de permanencia (enlace)
  • Juego de psicomotricidad (enlace)
  • Mando a distancia, móvil y llaves del coche de juguete (enlace)
  • Juguete de arrastre (enlace)
  • Tricilo (enlace)

(Sé que Sofía es aún pequeña para algunas cosas, pero su cumple y la Navidad van muy seguidos, así que hemos de aprovechar para equiparnos todo el año).

Y con todo ésto…. Los que sabéis un poquito sobre pedagogías alternativas o os estáis formando en la crianza respetuosa, os habréis dado cuenta que me encanta el método Montessori, pero sin embargo, os hablo constantemente de celebrar la Navidad, Papá Noel, los Reyes Magos… 

Lo digo porque, el método Montessori, no es partidario de fomentar este tipo de fantasía, y la crianza respetuosa, no es partidaria de engañar a los niños o chanteajearlos, aunque sea por la ilusión

Así que… si os parece bien, próximamente tendréis un post sobre la crianza respetuosa, la Navidad y cómo voy a enfocarlo yo. 

¡Muchos besos de esquimal!

 

Silvia. 

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