Situaciones de conflicto

Soy de Barcelona, he crecido en Barcelona y lo que está sucediendo estos últimos días me toca muy de cerca. Se están vivido momentos de auténtica tensión y conflicto (manifestaciones violentas, caos, destrozos y batallas campales en medio de la ciudad, etc).

¿Cómo explicamos esta situación a un niño pequeño?¿cómo le puede afectar ver ésto?

Al ver las imágenes por televisión, no he podido evitar pensar, ¿qué le explicaría a Sofía si fuese un poco más  mayor y se diese cuenta de lo que está sucediendo?¿cómo se lo tomaría?¿cómo puedo explicarle la situación de conflicto sin asustarla?

Ésto me ha hecho reflexionar. La vida implica enfrentarnos a situaciones difíciles constantemente. Manifestaciones, catástrofes naturales, problemas políticos, crisis económicas (a escala mundial o en tu casa), un divorcio, un accidente de coche, la pérdida de un ser querido, etc. El conflicto es una parte más en la vida y lo importante no es evitarlo, sino saber afrontarlo.

Así pues, es importante entender que nuestros hijos no viven (ni deberían vivir) ajenos a la sociedad que les rodea: ven y escuchan las noticias, oyen hablar a los adultos y perciben perfectamente una atmósfera distinta a la habitual. Es decir, ellos también viven el conflicto y en lugar de escondérselo, nuestro trabajo como padres es ayudarles y darles las herramientas para que poco a poco, aprendan a manejarlo.

Por más que intentemos que no vean las noticias y no hablar de cosas de «adultos» delante de ellos, es inevitable que vean, escuchen y perciban cosas diferentes.

Por eso, me gustaría aprovechar esta reflexión para compartir contigo maneras de tratar, abordar y acompañar a los más pequeños en situaciones difíciles. Los niños son parte de la familia y de la sociedad, como cualquier ciudadano, merecen ser partícipes de nuestro día a día y saber qué sucede a su alrededor

Esto no quiere decir que se pueda abordar de cualquier manera. Así que hoy te facilito unas cuantas recomendaciones sobre cómo ayudar a tu hijo a afrontar situaciones conflictivas y aprovecharé para orientarte sobre qué conductas son habituales después de una vivencia complicada. 

Espero que estas herramientas basadas en la crianza respetuosa te sean de utilidad. 

¡Empezamos!

Recomendaciones generales

No te recomiendo que veas las noticias con tus hijos si son pequeños. Los niños no están preparados para asumir la cantidad de información e imágenes que se reproducen en los telediarios que, a veces, responden más al morbo que a la información. Los noticieros están redactados en clave adulta y un niño no puede entender todo su contenido. Esto les puede crear más dudas y miedos de los necesarios, ya que no entienden qué están viendo. Es mejor que seas tú la persona que le proporcione la información de lo que sucede a su alrededor, ya que podrás dosificarla en función a lo que el niño pueda entender.

Cuídate tú para poder transmitir a tu hijo la mejor versión de ti mismo/a. Es normal que ante situaciones de conflicto, experimentes una cantidad sin fin de emociones y sentimientos encontrados. Permítete sentirlos, aunque no necesariamente delante del niño. No queremos alarmarlos. Una vez las emociones hayan fluido, no te ancles a ellas. Intenta hacer cosas que te gusten, relajen y distraigan, que te hagan sentir bien.  

Mantén la calma. Es importante que el niño no perciba constantemente emociones de tensión, preocupación o agobio. Si se está viviendo un momento de conflicto, hemos de intentar transmitirle tranquilidad y calma, que lo que se está viviendo es un momento puntual, no el día a día de vuestra vida. Aprovechad para hacer cosas en familia. Alejaros del conflicto y desconectad. Haced una escapada a la naturaleza o proponed una actividad que pueda gustaros a todos. 

Escucha lo que tenga que decir. Si estáis viviendo una situación conflictiva, pregúntale cómo se siente y deja que hable y que se exprese. Del mismo modo, si no desea hablar, no le presiones. Tal vez prefiera expresar sus emociones de otro modo. En este caso, puedes ayudarlo ofreciéndole maneras alternativas como dibujar, jugar…

No le engañes, sé sincero. Es muy importante que no tengamos secretos, hablemos en clave o que existan temas tabú. Ésto puede hacerle sentir excluido de la familia y perder la conexión. Del mismo modo, no es recomendable ser alarmista, pero tampoco “quitarle hierro al asunto”. A un niño se le puede decir TODO si sabemos cómo. Debemos adaptar el discurso a su edad y ritmo de desarrollo, pero sin necesidad de esconder o mentir. Nadie mejor que tú, sabrá qué es capaz de comprender y qué no.  

No tiene sentido decirles que en dos días todo estará solucionado, porque el futuro es incierto para todos. Si tu palabra no se cumple, puede hacer tambalear la confianza que el niño deposita en ti.

Ejemplo: No es bueno decirle – Tranquilo, el terremoto no se va a volver a repetir
Puedes decirle – Aunque un terremoto es algo que no podemos controlar, ahora ya sabemos cómo actuar y estamos preparados ante cualquier situación. 

Sé simple y realista. Los temas deben tratarse naturalmente, aunque en caso de que el niño sea menor de 8-9 años, debemos intentar ser lo más simples posible en las explicaciones. 

Ejemplo: ¿Qué es una manifestación? Cuando la gente desfila por la calle para decir que no están de acuerdo con algo. Cuantas más personas se unen, más atención tienen. 

Reconoce lo que no sabes. Hay veces que no tenemos una explicación a sucesos que se dan. No tengas miedo a decirle a tu hijo que no sabes cómo explicárselo.

Ejemplo: Lo siento cariño, hay cosas que suceden y no sabemos por qué. Pero estaré contigo para poder ayudarte cuando lo necesites.

Evita dualidades. La vida no es blanco o negro, no se divide en buenos y malos, ya que depende de la subjetividad de cada uno. ¿Cómo puedes enfocar la situación de conflicto? Explicando que hay personas con ideas diferentes y que, al no conseguir llegar a un acuerdo, sienten tanto enfado y frustración que se pelean. 

Creo que es evidente, pero por si acaso lo vamos a recordar: Jamás juzgar las emociones del niño, ni decirle expresiones como “has de ser valiente”, “los niños no lloran” y variables. En su lugar, pon palabras a lo que siente.

La incertidumbre crea mucho malestar. Pero nadie sabe qué va a pasar en el futuro. Así que centrémonos en el momento presente, en disfrutar de las cosas maravillosas que tenemos en nuestro día a día, e intenta que las cosas malas, no sean el centro de vuestro presente. 

Valga decir que en situaciones de tensión, conflicto o emergencia, lo más importante para el niño que contar con la cercanía y afecto de sus padres (o cuidadores principales). No tengas reparo en abrazarlo más y tenerlo más cerca de ti de lo habitual (aunque eso implique dormir juntos o decirle te quiero 306501 veces al día). 

Comportamientos alterados y qué podemos hacer al respecto

¿Qué comportamientos podemos considerar normales en los niños que viven situaciones de conflicto y qué podemos hacer al respecto? Estas conductas que os detallo aquí abajo pueden darse en un sinfín de situaciones: desde la pérdida de un ser querido, a una catástrofe natural (recientemente hemos vuelto a vivir la gota fría en nuestro país), a una separación de los padres, una guerra, una crisis económica… Piensa que son comportamientos muy normales ya que, ante la falta de vocabulario y experiencia, es la manera que tiene el niño de expresar sus emociones y sentimientos. 

Atención: Si crees que estas conductas se alargan demasiado (más de 6 meses) o te es muy difícil manejarlas, no dudes en acudir a un profesional. Os dejo un enlace para que podáis tener una idea de cómo se manifiesta el Trastorno por Estrés Postraumático en niños.

  • El niño no quiere dormir solo o tiene pesadillas. Por la noche, la mente deja de estar ocupada y, así como los adultos empezamos a pensar y a darle vueltas a cosas que nos preocupan, los niños también. Los recuerdos o preocupaciones pueden hacer sentir miedo al niño y, ante esta emoción, querrá estar cerca de las personas con las que tiene confianza. No hay problema en dormir con ellos, pero si por algún motivo, te niegas, puedes explicarle que te quedarás con él hasta que se duerma y, que si se despierta por la noche, puede llamarte, que estarás en la habitación de al lado. 

Ejemplo: -Si quieres, puedo quedarme aquí contigo hasta que te quedes dormido. Y si te despiertas por la noche y me necesitas, estoy en la habitación de al lado. Llámame y vendré enseguida. 

Haz del momento de acostarse, un momento divertido, siguiendo una rutina. Las rutinas ayudan mucho a los niños y les da tranquilidad. 

Si tiene pesadillas, puedes despertarlo, abrázalo, háblale calmado (nada de gritarle ¡despierta!¡Despierta!). Explícale la diferencia entre los sueños y la realidad.

Ejemplo: Las pesadillas están en nuestra cabeza, aunque parezcan de verdad, no te está pasando. Da mucho miedo, pero ahora estás con papá/mamá y estás seguro. 

  • El niño siente peligro constante de que vuelva a suceder algo parecido a lo vivido. Explícale por qué ha sucedido la experiencia conflictiva (un terremoto, un accidente de coche, etc.). Sé sincero, aunque nadie asegura que no vuelva a suceder, explícale que es poco probable que se repita, pero que en caso de que volviese a pasar, al tener ya experiencia, todos estáis mejor preparados sobre cómo actuar. 

Ejemplo: Es normal que sientas miedo de volver a subirte al coche. El día que tuvimos el accidente fue porque el otro coche no vio una señal. Pero lo normal, es que los conductores estén muy atentos y sí que vean las señales de tráfico. 

  • El niño no quiere alejarse de ti (incluso si te has de ir a duchar y estáis en habitaciones contiguas). En la medida de lo posible, intenta evitar separaciones largas un tiempo después de la situación conflictiva. Pero todos sabemos que, en ocasiones, es inevitable tener que separarse. Explícale dónde vas, cuánto rato y ayúdale a nombrar las emociones que va a sentir durante la separación.

    Ejemplo: Cariño, sé que te da miedo que mamá se vaya. Lo entiendo y es normal. Pero mamá ha de salir a hacer la compra. Mientras tanto, te quedarás con la abuela, que sabes que te lo pasas genial con ella. Volveré antes de la hora de comer.  
    Al regresar, hazle saber lo mucho que le has echado de menos y lo orgulloso que estás por la paciencia que ha tenido. 

  • El niño come demasiado o demasiado poco. Es normal que haya cambios en la alimentación. No sufras y no le obligues a comer. Del mismo modo que si se le presentan alimentos saludables, no le impidas que coma. No es el momento para enseñarle normas de conducta en la mesa. Haced que la hora de las comidas sea divertida, un momento en familia dónde reírse y estar entretenido.
    Eso sí, no caigas en la tentación de darle comida “basura” para que coma “algo”. 

  • El niño hace cosas peligrosas. Por raro que parezca, es bastante común que el niño realice acciones peligrosas creyendo que así, sus padres le prestarán más atención y le protegerán aún más. No dudes en explicarle que lo que ha hecho es peligroso, abrázalo, dale toda la atención que necesite y más. Hazle saber que lo quieres mucho y no quieres que se haga daño.

    Ejemplo: Subirte encima de la mesa de vidrio es algo muy peligroso. Como te quiero mucho y no quiero que te hagas daño, no puedo permitir que lo hagas. ¿Quieres que juguemos a algún juego o prefieres que te lea un cuento?

  • El niño ha perdido habilidades que dominaba. Por ejemplo, ha dejado de controlar esfínteres, de vestirse solo, quiere volver a tomar el chupete, etc. Es algo normal y es un indicador de que hay algo que no marcha bien. Jamás lo riñas, ni pienses que lo hace para molestarte. No le critiques, no le grites, ni le juzgues, ni le digas “te comportas de nuevo como un bebé”. En estos casos, solo podemos ser pacientes y ofrecer nuestra ayuda si la necesita. 

  • El niño se vuelve más asustadizo y miedoso. Vivir una experiencia o situación difícil, puede hacer que el niño se de cuenta de que los padres no podemos protegerlos de absolutamente todo. Eso es todo un shock ya que el niño cree que los padres son como superhéroes. Así que en las situaciones en que el niño tenga miedo, explícale por qué puede sentirse seguro. Enséñale que puede estar tranquilo, muéstrate calmado/a y transmítele esa seguridad.

Ejemplo: Mira cariño, si vuelve a llover tanto como la otra vez, ahora estamos más preparados. Tenemos agua, comida,linternas con muchas pilas y sabemos cómo actuar.

Si habla de monstruos, no discutas si existen o no, ni pongas en duda lo que está viviendo. Más bien, ahuyenta a esos monstruos, incluso usa el humor (no para reírte del niño, sino para atacar al monstruo).

Ejemplo: ¿Que se ha metido un monstruo en tu armario? ¡Pero bueno! ¡Voy a echarle!. ¡Pero monstruo, que te has creído para molestarnos tan tarde! Vete de inmediato o te tendré que sacar a escobazos eh. 

  • El niño ha empezado a jugar de manera violenta. El juego es un modo más de expresión del niño. Obsérvalo, ¿qué expresa?¿qué necesidad tiene?¿qué emociones está viviendo? Ayúdalo a canalizar esas emociones.

Ejemplo: Veo que sientes mucha rabia, y es algo normal. Pero debemos intentar sacar toda esta rabia hacia cosas que no se rompan. Vamos a buscar maneras de hacerlo. ¿Quieres dibujar?¿O quieres gritar muy muy fuerte?

  • El niño no puede concentrarse y está muy inquieto. Algunos niños no pueden parar de moverse y estar inquietos cuando algo les preocupa. Ayúdale a liberar esa energía. Baila, salta, jugad a algún juego, salid de excursión… Haced cosas divertidas y disfrutad.  

  • El niño se ha vuelto controlador y exigente. Partiendo de la base de que es un comportamiento natural en el niño, este rasgo puede intensificarse después de estar viviendo una situación complicada. Es normal que en momentos de descontrol, necesiten tener algo que puedan controlar

Aunque es una de las premisas básicas de la crianza positiva, si no lo has hecho todavía, permítele que tenga poder de decisión sobre algunas cosas que le afectan a él (permítele elegir su ropa, qué cuento quiere, qué quiere cenar… recomendablemente entre opciones cerradas). 

Ejemplo: ¿te gustaría leer el libro de la Caperucita o el de los Tres Cerditos?

  • El niño no tolera las frustraciones. Es un comportamiento totalmente normal de los niños, requiere tiempo y entrenamiento aprender a tolerar las frustraciones. Pero es cierto, que pueden ser más intensas en momentos más difíciles. Valida sus sentimientos, usa el triple de paciencia del habitual para gestionar la rabieta y usa mucho amor y contacto físico positivo.  Si eres partidario de usar premios y castigos, no es el momento de querer educar, ni de castigar.

Ejemplo: (usa, si es posible contacto físico, puedes probar a ponerle una mano en el hombro y agacharte hasta ponerte a su altura) Es normal que te sientas enfadado y triste porque papá ya no vive con nosotros, es algo difícil de vivir y yo también me siento así. Estoy aquí para cuando necesites hablar o un abrazo. 

  • El niño pega. Ésta es otra conducta que puede ser muy habitual durante el desarrollo del niño, pero que puede ser que nunca lo haya hecho y, de repente, te pegue (o pega a un tercero). Es una manera de expresar la rabia que no saber transmitir con palabras. También puede ser que lo haya visto (por ejemplo, en la TV). Primero, pregunta por qué ha pegado. Tal vez pueda darte una explicación. Escúchala de manera activa. A continuación, no dudes en explicarle (de manera amable) que no se debe de pegar, dile cómo te hace sentir o cómo le hace sentir a la persona que ha sido pegada.  Ayúdale a que pueda expresar su miedo o enfado de otro modo (dibujando o incluso, golpeando un cojín si hace falta). 

Ejemplo: Cariño, sé que sientes mucha rabia, pero pegar no está bien. Me duele mucho que lo hagas. Si quieres, cuando sientas esta emoción, puedes coger aire profundamente y venir a dibujar lo que sientes.  

En situación de conflicto, seguramente, necesites mucha más paciencia para poder gestionar estos momentos. Todos nos sentimos más impacientes y más al límite. 

  • El niño se muestra apático, nada le interesa. Es una situación que me preocupa muchísimo porque el niño se abandona. Ya no quiere jugar, parece que nada le motiva, y cada vez se va encerrando más en sí mismo. Hay que tener especial cuidado con esta conducta. 

Realiza actividades con tu hijo, hazle saber que si no está bien, estás a su lado para que podáis hablar. Pero no le obligues a expresarse, compartid más tiempo del habitual juntos y él mismo, se abrirá si lo necesita.

Ejemplo: “Me da la impresión de que últimamente no quieres jugar ni hacer cosas que te gustan. ¿Te sientes triste o con miedo? Me quedaré sentada aquí a tu lado, si necesitas contármelo”. 

  • El niño llora constantemente. Permite que se sienta triste, que llore, sin juzgar ni criticar. Ofrécele maneras de expresar sus emociones de tristeza (jugando o dibujando me parecen siempre las mejores opciones) y ayúdale a entender porqué está experimentando esta emoción. Pensad en las cosas bonitas que podéis hacer cuando las cosas mejoren y el conflicto termine, e incluso, si has vivido una situación parecida cuando eras niño, cuéntale cómo pudiste avanzar. 

Ejemplo: “Creo que te sientes triste porque estamos viviendo una situación muy difícil, es normal”

Y hasta aquí el post de hoy. Espero que te pueda ser de utilidad si habéis vivido o estáis viviendo una situación conflictiva. Recordarte que para cuidar a los demás, tienes que cuidarte primero a tí mismo (como cuando te dicen que has de ponerte la mascarilla en los aviones, que antes debes ponertela a ti y luego ponérsela al niño). 

Si te ha quedado cualquier duda, puedes contactar conmigo en los comentarios, o por instagram (haciendo clic aquí). 

¡Muchos besos de esquimal!

 

Silvia

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