La industria alimentaria infantil nos engaña

-¿Pero cómo va a desayunar solo fruta?
-Por un día McDonalds no pasa nada
-Pobrecito, ¿no le das helado? Le estás fastidiando la infancia
-Dale estas galletas para bebés, pobre. Que disfrute con algo…
-¡Pues yo me he criado comiendo ésto y estoy la mar de bien!
-Yo te daré Donuts sin que mamá se entere, que se enfada

Es curioso ver hasta qué punto la industria alimentaria ha conseguido engañarnos. Hasta el punto de que se te critique por intentar evitar darle azúcar a un bebé. Hasta el punto de que pensemos que no pasa nada por darle azúcar a un bebé. Lo vivo, diariamente, se me critica porque… «¿cómo le voy a dar solo de comer fruta y verdura?¡Qué ocurrencias!». Creo que, en todo caso, debería celebrarse que intente darle a Sofía los alimentos más sanos posibles, ¿no?

Pues la industria alimentaria ha conseguido que pasemos por alto los riesgos de una mala alimentación y lo peor, es que ha conseguido que lo pasemos por alto en bebés y niños en pleno desarrollo. Ha conseguido que la sociedad presione a los padres que toman la decisión de no dar azúcares a sus hijos, para que acaben cediendo ante los reproches.

Claro que no pasa nada porque un día el niño se coma unas galletas de chocolate. El problema es que este niño por la mañana toma leche con Cola Cao y magdalenas, un zumo envasado para media mañana, en la comida, de postre toma un yogur azucarado con una cucharada de Nesquik (otra vez). Y para merendar un bocadillo de pan blanco con fuet. Y para cenar, como nos da pereza cocinar, un caldo de tetrabrik y de postre un Petite Suisse. Así que no es “por un día” no pasa nada. Es que diariamente les damos a nuestros hijos el doble del azúcar recomendado por la OMS.

No es que solamente sea malo para la salud, sino que estamos subiendo el umbral de dulzor del paladar del niño, de modo que cuando le demos algo sin azúcares o edulcorantes (una fruta o una verdura), el niño nos va a decir que nos lo metamos por dónde nos quepa.

Como es algo polémico y lleno de opiniones (sé que muchos no estaréis de acuerdo), quiero aclarar que no soy nutricionista, ni pretendo decirte qué debes hacer. Solamente, quiero hacerte llegar esta información que tal vez desconozcas, para que puedas tomar la decisión que tu consideres más adecuada. No es para que no le des nunca azúcar a tus hijos, sino para que realmente sepas qué le estás dando a tu hijo. Por desgracia, muchas veces les damos alimentos que creemos que son saludables porque se venden en farmacia y ponen “mi primer…”, “especial para bebés”… Y no. Nada más lejos de la realidad. Eso es puro marketing.

Así que… ¡Empezamos!

EL AZÚCAR

Todos sabemos qué es el azúcar, una sustancia endulzante y que está presente en la gran mayoría de alimentos que tomamos. Pero… ¿qué es lo que no sabemos del azúcar?

Lo que no sabemos es que es altamente adictivo, como cualquier droga de diseño. De hecho, crea en el cerebro la misma respuesta que la cocaína. Consumir azúcar altera el estado anímico (activa el centro de placer del cerebro y el sistema de recompensas) y ello conlleva a que queramos más azúcar. ¿No te ha pasado, cuando has tenido una época de ansiedad o nervios, que tu cuerpo te pide consumir donuts, galletas, donettes, bolsas de patatas…?

Lo que no sabemos es que porque una etiqueta no diga “azúcar”, no significa que no lo lleve. El azúcar se disfraza de palabras como: sirope, fructosa, panela, azúcar moreno jarabe, sacarosa, melaza, hidrolizado, sorbitol, maltitol… Y ninguna de sus formas es buena. Por más que te vendan que el azúcar moreno es mejor que el blanco, que la miel es sana o que la panela es buena, NO ES CIERTO. ES AZÚCAR IGUAL.

Lo que no sabemos es lo perjudicial que puede llegar a ser para la salud. La obesidad, la hipertensión, la diabetes, caries, cardiopatías, el síndrome metabólico, etc.

Lo que no sabemos es que no estás “fastidiándole” la infancia a tu hijo por no darle alimentos procesados o azucarados. El niño nace con un paladar “no prostituido”. Quiero decir, todo lo prueba por primera vez. Si educamos a nuestro hijo a tomar alimentos cargadísimos de azúcar desde bien pequeñito, el día que le des una fruta, te dirá que te la comas tú. No va a encontrarle sabor. Sin embargo, si educamos su paladar para comer alimentos no procesados, sin azúcar añadido, el niño aceptará mucho mejor alimentos “saludables”.

Es decir, es mucho más difícil que a tu hijo le pueda gustar el sabor de la fruta y la verdura, si lo has acostumbrado siempre a papillas de cereales super endulzadas.

TIPOS DE AZÚCAR

Para empezar, me gustaría explicarte, muy brevemente, los tipos de azúcar que existen. No voy a entrar en datos científicos porque se haría eterno.

  1. Azúcar intrínseco: azúcar presente en los alimentos de manera natural, cuya misión es aportar energía y va junto con minerales, vitaminas y otros nutrientes del alimento. Son los azúcares que van unidos a la matriz del alimento, presente en frutas y verduras.
  2. Azúcar añadido: es el que añade la industria para endulzar un producto.
  3. Azúcar libre: es el que se libera del alimento al separarlo de la matriz, por lo tanto, su poder nutritivo, es nulo. Son calorías vacías.
Cuadro obtenido de Realfooding

RECOMENDACIÓN DE CONSUMO

La OMS recomienda no ingerir azúcares añadidos o libres, pero en caso de su consumo recomienda:

En adultos, reducir la ingesta de azúcares libres a menos del 5%. Alerta. Si tomas 0% mejor. Lo que te dicen es que no superes ese porcentaje.

En niños, no dar más azúcar del equivalente a 3 cucharadas de postre de azúcar libre.

En lactantes, dar 0% azúcares añadidos o libres.

¿Sabes que el principal problema de salud en España son las enfermedades relacionadas con una alimentación poco sana?

EL ENGAÑO DE LA INDUSTRIA

¿Pero qué interés tiene la industria en endulzar tanto los alimentos?

Piensa que el sector de la alimentación infantil da mucho, muchísimo dinero. Cada familia se gasta unos 300€ al año en alimentación industrial para bebés. Multiplica estos 300€ por 2 millones de niños de 0 A 4 años en toda España.

Las empresas se aprovechan de la tendencia natural de los humanos hacia lo dulce. Es una tendencia heredada de nuestros ancestros, cuyo organismo buscaba alimentos dulces para tener un “chute” de energía rápido y efectivo. Así que cuanto más azúcar tiene un producto, más queremos.

Esto quiere decir que…

Fuente: www.padresrebeldes.com

CÓMO CONSIGUEN ENGAÑARNOS

Cambiando el nombre al azúcar. Me dirás, “pero si en la etiqueta no pone azúcar”. No. Pero es que el azúcar, como decía más arriba, tiene infinitos nombres.

Indicando en la etiqueta 0% azúcares añadidos. Efectivamente, si revisamos la etiqueta en los ingredientes no sale azúcar, pero en la tabla nutricional, ¡sorpresa! Sí, hay azúcares. La gracia es que en los ingredientes, en lugar de azúcar, aparece la palabra “dextrinado” o “hidrolizado”. ¿Y a qué se refiere esta palabreja? En romper las cadenas complejas de carbohidratos del cereal para, supuestamente, facilitar la digestión al niño. Pero lo que se obtiene son carbohidratos de cadena corta, y sobre todo, azúcares. Para ahorrarnos esto… ¿Sabes que si das cereales a un niño de 6 meses (edad en que se introduce la alimentación complementaria), no va a tener problemas en digerir un cereal? Su sistema digestivo ya está preparado para absorberlo.

Realizando acuerdos de colaboración con asociaciones como la AEP (Asocación Española de Pediatría), a cambio de dar su sello a productos. En serio. Casi me da un infarto cuando me dieron en la Seguridad Social (REPITO: SEGURIDAD SOCIAL) la hoja de la alimentación complementaria, y me recomendaban darle yogures “como Mi primer Danone”. ¿Hola?. No daba crédito. ¿En serio me recomiendan que empiece a darle yogures procesados (en lugar de un yogur natural) cuando le estoy dando el pecho?¿En serio me están recomendando una marca?. Cuando investigué un poco, descubrí como Danone financia esta asociación.

Por ejemplo, las nefastas galletas Dinosaurus cuentan con el sello de la AEP. Y es de lo peorcito del mercado. Pero ya sabemos que el dinero mueve el mundo. Más que la salud de nuestros hijos.

Financiando estudios que digan que su producto es sanísimo. Las empresas alimentarias dan beneficios a investigadores a cambio de que el resultado de la investigación sea que el producto procesado es saludable.

El ejemplo de Hero, que consiguió que la AEP concluyera con un estudió que los potitos procesados son igual de buenos que los caseros.

ALIMENTOS QUE CREEMOS QUE SON SANOS PERO QUE NO LO SON

Leche de continuación y crecimiento: ¡PUNTUALIZACIÓN! Ninguna leche de fórmula es mala, pero hay algunas mejores que otras. En muchas fórmulas, además de la lactosa, encontramos maltodextrina, jarabes… ¿Por qué se presentan este tipo de sustancias?¿qué sentido tiene? El azúcar que debe llevar la leche de fórmula principalmente es la lactosa.

Nan Optipro 3 lleva antes maltodextrina que lactosa, el azúcar natural de la leche

Papillas de cereales para bebés: ¿por qué no damos un cereal entero en lugar de comprarlo ya hecho? Los famosos cereales que se comercializan llevan muchísimo azúcar porque sufren el proceso de dextrinación o hidrolización (que he explicado más arriba). Así que, podemos decir que las papillas de 5, 8 o 3543 cereales, no son buenas para nuestros hijos. Es mucho mejor darle quinoa, avena, arroz…

En conclusión: nutricionalmente las papillas de cereales no son buensa por la alta cantidad de azúcar que llevan.

Mi primer…: Aléjate de todo lo que te diga “mi primer”. Engañan. Siempre. Además, los niños no necesitan este tipos de alimentos.

Por ejemplo, Mi Primer Danone (se puede empezar a ofrecer yogur a partir de los 9 meses, remarco el puede porque no es obligatorio, el yogur no debe sustituir tomas de leche materna). La última fórmula ha mejorado bastante (eso quiere decir que la anterior, era mala, así que no me da ninguna fiabilidad).  ¿Por qué en lugar de su primer Danone con 65413547 ingredientes, no damos mejor un Yogur natural? Mi primer Danone un ultraprocesado con diferentes compuestos, los cuales no sabemos muy bien qué son ni por qué es bueno que un bebé tome (almidón modificado de maíz, maltodextrina…).

Etiqueta de la fórmula «mejorada» de mi Primer danone
Etiqueta de yogur natural

Otro ejemplo, mi primera galleta sin gluten de Hero Baby. 24gr de azúcar por 100 gr de producto. No hace falta que diga nada más.

Otro ejemplo, Mi primer Cola Cao. 36gr de azúcar por 100gr. Y encima, está avalado por la SEPEAP (forma parte de la AEP).

Zumos. Los zumos que vienen en tetrabrick los tacharía totalmente de mi lista. Pero… ¿y los exprimidos en casa? Tampoco te los recomiendo. Cuando liberamos a la fruta de su matriz, el azúcar intrínseco se convierte en azúcar libre que al estar en formato líquido es absorbido rápidamente por el cuerpo. Esto produce una respuesta insulínica rápida, favoreciendo la diabetes y la obesidad. Por lo tanto, la fruta, mejor en gajos.

Galletas para bebés. Me sabe mal, pero no existen galletas procesadas buenas. Ni para adultos ni para niños. Las únicas galletas “saludables” son las que hacemos en casa, sin azúcares añadidos. Aún no he encontrado ninguna buena empaquetada del super mercado.

Las Galletas Almiron (desde los 4 meses en biberón) son un despropósito: no solo te dicen que puedes darlas desde los 4 MESES (cuando debería promoverse la LME hasta los 6 meses), sino que lleva 25.3gr de azúcar (el 2º ingrediente del producto es sacarosa, pero además lleva sirope de fructosa) y por si fuera poco, también le ponen aceite de palma.

Potitos: la etiqueta de los potitos, miente. Cuando vemos el cartel que indica “Potito de arroz y pollo”, realmente tiene un 10% de arroz y un 5% de pollo. Y el 57% es agua, así que debería de decir “Potito de agua con un poco de arroz y pollo”. Se reduce pues, la calidad nutricional ya que las carnes que se añaden no son las de mejor calidad, y encima, le añaden aditivos. Por eso, es mucho mejor que le hagas tú los triturados en casa.

Ingredientes de Hero Baby arroz con pollo. Agua con algo de pollo.

RECOMENDACIONES

-Intenta que tu hijo no ingiera o que ingiera los mínimos azúcares añadidos hasta por lo menos hasta los 2-3 años (ojalá pudiese vivir toda su vida sin ellos, pero es algo imposible en nuestra sociedad). Los primeros 1.000 días de alimentación de un niño son la clave para una futura vida sana.

-Intenta ofrecer siempre alimentos sanos, no procesados, ni ultraprocesados. Los alimentos sanos ya tienen todas las vitaminas que tu hijo necesita.

-No tengas productos insanos en casa. Si en casa no hay nunca galletitas, no tendrá normalizado su consumo, así que, si alguna vez lo come, entenderá que son alimentos que deben consumirse de manera esporádica.

-Ningún alimento “especial para bebés” es bueno. Ni tampoco ninguno que lleve el sello de la AEP. Los alimentos realmente sanos, no necesitan de este sello.

-Todo lo que puedas hacer en casa, siempre va a ser mejor que lo procesado

-Para endulzar intenta evitar el azúcar. Para la repostería, por ejemplo, uso mucho la pasta de dátiles.

-Aprende a leer etiquetas, para que no te puedan engañar.

-Sobre todo, oídos sordos a los que te dicen que le estás robando la infancia a tu hijo por no dejarle disfrutar de chocolate, galletas María y mi***as varias. Le estás dando un regalo. Estás educando su paladar para que disfrute con alimentos sanos. Le estás dando la oportunidad de que tenga una educación alimentaria adecuada y le estás regalando una vida más saludable.

Espero haberte ayudado a disipar dudas con este post, un poquito más extenso de lo normal, pero muy necesario para que no nos engañen y podamos decir con información veraz, qué les damos a nuestros hijos.

¡Muchos besos de esquimal!

Silvia.

2 opiniones en “La industria alimentaria infantil nos engaña”

  1. Un post perfecto, ya que muchos padres no sabemos a qué exponemos a nuestros pequeños cuando estamos creyendo que damos un alimento saludable. Lo que nunca he entendido es por qué no se prohíben esos alimentos o esos aditivos. Ya que cada día nos encontramos con algo que han prohibido porque aquí lo prohíben todo, podrían hacer lo mismo con esa pseudocomida, por llamarla de alguna forma. Creo yo que no conviene hacerlo por algún tipo de interés (económico, claro está), al igual que no se prohíbe el tabaco, por ejemplo, donde más del 50% son impuestos para este, nuestro gran estado. Seguramente, somos muchos los que pensamos así.

    1. ¡Muchas gracias por tu comentario David! Tienes toda la razón, o al menos, si no se prohíbe, por lo menos que pongan bien grande en el etiquetado lo perjudicial que puede ser para la salud, ¡como hacen en otros países!

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