Moderna de pueblo

Estoy preocupada. Y siento frustración y, en cierta parte, rabia.

Mi cara al analizar la viñeta de Moderna de Pueblo

Estos sentimientos se deben a la última viñeta de “Moderna de pueblo” (link aquí, si no la habéis visto). No me preocupa la viñeta en sí, que en un inicio me ha hecho hasta gracia, porque sé lo que es la sátira y sé lo que es la crianza respetuosa. Lo que me preocupa es la desinformación que hay al respecto de este tipo de crianza y la disciplina positiva.

Analizando la viñeta, me preocupa que Raquel Córcoles meta en el mismo saco a las personas que utilizamos la crianza respetuosa con, por ejemplo, “los antivacunas” (un problema de salud pública). Y es alarmante que, con el gran alcance que tiene, haga llegar este contenido a una sociedad totalmente desinformada en estos temas.

Pero más preocupada estoy por la cantidad de comentarios que fomentan y alaban criar mediante la violencia. Y sí. He dicho violencia. Porque un cachete es violencia. Porque una amenaza es violencia. Pero ésto os lo cuento más adelante.

Escribo este post desde la frustración y la pena. Es más bien un desahogo, pero que espero que pueda ser útil para corregir ideas erróneas.

Empezaré por explicar los errores y confusiones que puede acarrear la viñeta a las personas que no saben qué es la crianza respetuosa:

  1. Ni azúcar, ni gluten. Primer error: comparar azúcar y gluten. ¿En serio?¿sabéis que el azúcar es más adictivo que drogas como la cocaína?¿sabéis la cantidad de productos procesados que llevan cantidades ingentes de azúcar para que nos “enganchemos” a ellos?¿y sabéis las consecuencias del azúcar en la salud (riesgo de obesidad, de padecer diabetes, cáncer, problemas cardíacos, hipertensión, etc)?

Así pues, no veo que tiene de malo intentar dosificar las dosis de azúcar añadido de los alimentos. Y eso no quiere decir que jamás se de a probar azúcar al niño (cosa totalmente imposible en nuestra sociedad). Pero no creo que deba ser algo a tomarse a “broma” ni debería criticarse a los padres que intentamos evitar su consumo al máximo. “Por un día McDonalds no pasa nada”. No. Claro que no. ¿Pero sabes la cantidad de azúcar que lleva ese brick de zumo de naranja que les das a tu hijo creyendo que es sano?¿sabes la cantidad de azúcar que llevan las galletas que te venden “para niños y con (supuestamente) mogollón de vitaminas y súper sanas? MUCHÍSIMO. Haré un post proximamente sobre la azúcar y la industria alimentaria infantil.

Entonces, por un día McDonalds, no pasa nada, pero es que diariamente les damos a los niños el doble de la dosis de azúcar que la OMS recomienda no superar.

La OMS recomienda en lactantes de 0-2 años dar 0 gr de azúcar. Y en niños, recomienda no superar 3 cucharaditas de postre.

En cuanto al gluten. No tiene nada que ver con el azúcar. El gluten es tóxico para aquellas personas intolerantes. Así que no dar azúcar, no es lo mismo que no dar gluten. No podemos compararlo y no podemos decir que los padres que deciden no dar azúcar a sus hijos, no les den gluten.

2. Pseudociencias. Segundo error. ¿En serio se compara dar alimentos saludables con hacer uso de pseudociencias? Todavía no he conocido a NADIE que intente criar de manera respetuosa o evitando el azúcar y que confíe en flores de Bach. O que use la homeopatía. Más bien al contrario. Las personas que promueven la crianza respetuosa, habitualmente, tienen conocimientos mínimos sobre salud.

3. Ni píldoras ni vacunas. Esto sí que lo percibo una falta de respeto. Y además un tercer error que deja a las personas que aplican la crianza respetuosa como si quisiéramos poner en peligro la salud de nuestros hijos y la de los demás. Que a los que intentamos evitar el azúcar en la dieta de nuestros hijos, nos traten como si fuésemos antivacunas es vergonzoso. O muy “mala baba” o mucha desinformación. Más que nada, que ya sabemos que las vacunas son buenas. Lo que sucede es que tal vez la sociedad, no sabe lo malo que puede llegar a ser el azúcar.

4. Nunca le decimos NO. Cuarto error. Y que pone en evidencia que Raquel no tiene ni idea de en qué consiste educar en positivo. No poner límites, es un tipo de autoridad llamada “laissez-faire”y es un modelo que para nada compartimos.

Criar con disciplina positiva, obviamente niega cosas. No hacerlo, sería una falta de respeto para el propio niño, que para un desarrollo seguro, necesita límites. Pero que el «no» se use de manera distinta a lo que estamos habituados, no quiere decir que no se use. No es lo mismo decir “no y punto”, “no porque lo digo yo”, que darle una explicación, o dialogar.

El NO se usa cuando realmente es necesario. Diariamente los niños reciben una cantidad de “no” ingente. ¿Cómo te sentirías si te dijeran constantemente: «no toques esto», «no hables», «no cojas así el bolígrafo», «no puedes ver la TV”? Al final aborrecerías el no. Hasta el punto que no le darías la importancia que tiene. Así pues, creo que es mejor reservar el “no” (como tal) para situaciones totalmente incuestionables (“no se pega a un compañero”). Para comportamientos más banales (cómo coger un bolígrafo), para cosas que no ponen en peligro la seguridad del niño o que no influyen en el bienestar de otras personas, se pueden emplear otros métodos (haré un post también de otros métodos alternativos para educar con límites).

Se critica a una sociedad sumisa y que no cuestiona a la autoridad ni se rebela por sus ideales, sin embargo queremos educar niños que nos obedezcan sin más y a la primera, sin una explicación.

Una vez analizada la viñeta, algo que me ha parecido muy grave es la cantidad de comentarios alabando la violencia. Intentaré englobar algunos y dar una respuesta:

Un tortazo a tiempo tampoco va tan mal (con 190 me gustas al comentario). Quiero que nos planteásemos que ésto lo dijera un hombre, sobre una mujer. ¿Qué sucedería? Estaríamos poniendo el grito en el cielo. Entonces, ¿por qué lo aceptamos en un niño?¿A caso un niño es menos que otro ciudadano?

El 95% de los padres son cretinos / Ésto son gilipolleces varias. Este tipo de comentarios son un claro ejemplo de porqué quiero educar a Sofía en el respeto. Para que el día de mañana mi hija sea tolerante con opiniones distintas a las suyas y no falte al respeto por el simple hecho de que piensen diferente a ella.

A cualquier cosa se le llama violencia. No. A cualquier cosa no. La violencia es “el uso de la fuerza física o amenazas para conseguir un fin”. Así que sí, pegar a un niño (en el culete o en la mano) es violento. Frases amenazantes como “cómo no te portes bien, verás…” también es violento.

Otra cosa es que en la sociedad en la que vivimos esté normalizado usar la violencia en los niños. Seguramente, si un hombre dijese “bueno, a mi mujer de vez en cuando le doy un bofetón y no pasa nada”, nos alarmaríamos y nos echaríamos las manos a la cabeza.

Menos criar en positivo y más enseñar a respetar. Una incongruencia. Si se cría en positivo le enseñas precisamente ésto. A respetarse a sí mismo y a los demás. Pero hay tanta desinformación que se cree que la disciplina positiva consiste en educar a niños tiranos que son el centro del universo. ¿Si tu le enseñas a tu hijo con un grito, como pretendes que él luego no le grite a otra persona?

Me han criado con zurras y estoy orgulloso de cómo lo han hecho porque soy buena persona. No. No y no. No eres buena persona por criarte con zurras. Eres buena persona a pesar de haberte criado con zurras. No quiere decir que tus padres lo hayan hecho fatal, no te quieran o que hayan sido maltratadores. Quiere decir que nadie es perfecto y que en eso, tus padres pueden haberse equivocado. Antes, se educaba así, pero la sociedad evoluciona y aprende. Antes también estaba aceptado pegar a las mujeres y no por eso quiere decir que esté bien.

Además, no tiene mucho sentido. Si tu pegas a un niño para educarle, ¿cómo quieres que luego él no pegue a sus compañeros?

Hay que educar más en la empatía y menos en el no consumir azúcar. A ver. Son dos conceptos diferentes y no tienen porqué estar relacionados.
a) Puedo educar en la empatía y evitar el consumo de azúcar.
b) Puedo no educar en ninguna de las dos cosas.
c) Puedo dar azúcar y no educar en la empatía.
d) Puedo educar en la empatía y darle KFC a mi hijo para cenar cada noche.

De todos modos, en muchas ocasiones, se exige que niños de edades muy tempranas hayan desarrollado la empatía. Dato importante: hasta (más o menos) los 3 años, los niños no entienden que las personas sienten emociones distintas a las suyas y no es hasta los 6 años que empiezan a comprender que cada individuo tiene su propia historia.

También cabe decir que los adultos somos los modelos de los niños. Si nosotros no mostramos respeto y empatía, por más que se la exijamos, ellos no la van a desarrollar.

Si exiges a un niño que se porte bien, sin preguntarte porqué se está portando “mal”, el niño jamás se preocupará por lo que siente el otro.

En fin. Queda mucho trabajo por hacer, pero si te has decantado por este tipo de crianza, por favor, que nadie te haga dudar de que lo estás haciendo bien. El tiempo te dará la razón. Estoy segura.

¡Muchos besos de esquimal!

Silvia.

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