¿Mamitis? ¡Enhorabuena!

Hoy quería hablar de algo que me tenía un poco agotada. Últimamente no paro de escuchar que Sofía tiene “mamitis”.

¿Y sabes por qué tiene (supuestamente) “mamitis”?

Porque quiere estar conmigo antes que con personas que no conoce.

No paro de escuchar cosas como éstas:

¡Qué mamitis tiene esta niña!
-¿Por qué llora, si soy su (tía, abuela, vecino…)? Vaya mamitis tiene…
-Déjala que llore, que tiene mucha mamitis
-Me tienes que dejar a la niña para que se acostumbre a estar sin tí
-Qué mal acostumbrada está… La tienes demasiado enmadrada

Reconozco que me lo tomaba fatal.

Primero, porque ¿quién se cree “X” que es para opinar sobre la relación entre mi hijo y yo?

Segundo, porque “mamitis” tiene una connotación negativa. Se define como una dependencia “excesiva” del niño hacia la madre. Y hace referencia a niños muy mimados, consentidos e incapaces de valerse por sí mismos.

Pero a ver.

“Un poquito de por favor”.

Vamos a centrarnos.

¿Qué esperamos de un bebé?¿Qué esperamos de un niño pequeño?

¿En serio la gente pretende que mi hija de 8 meses se quiera ir con alguien que ha visto 4 veces en su vida, antes que estar con su madre?

Llamar a eso “mamitis” es egoísmo puro. Es la manera en que el adulto manifiesta la frustración por no satisfacer su necesidad de coger al bebé. O sea, que para que mi hija no tenga “mamitis” he de anteponer el bienestar de cualquier persona antes que la de un bebé.

Pues ¿sabéis qué?

Que ya pueden decir que Sofía tiene “mamitis” todas las veces que quieran, que mi hija no va a ir con quien ella no quiera. No va a sufrir por cubrir la necesidad de un adulto de achucharla (ya sea su abuela, tío, primo o amigo).

Pero, el problema es que los “opinólogos” opinan. Y normalmente opinan sin tener ni idea. Y si somos madres primerizas e inexpertas, corremos el riesgo de hacer caso a los famosos “que llore, que se ha de acostumbrar a estar sin tí”.

Así que el post de hoy va para esas madres que os hacen dudar de si hacéis lo correcto al responder de inmediato al llanto del bebé que es separado de ellas.

Y lo primero que te voy a decir es… ¿te han dicho que tu hijo tiene “mamitis”?¡Enhorabuena! Señal de que estáis haciendo las cosas bien.

La “mamitis” o, más correctamente llamada “ansiedad de separación”, es una etapa por la que pasan la mayoría de los niños a partir de los 8 meses (más o menos). Es cuando el niño empieza a darse cuenta de que es un ser distinto a su madre. Empieza a aprender que no siempre puede estar acompañado de ella. Y esto da mucho miedo porque quiere decir que habrá momentos de soledad. Y su instinto le dice que es peligroso estar solo. Y todavía de más miedo si no puede entender si su madre se separa de él 5 minutos, 1 hora o 1 día o ni siquiera volverá…

Piensa en la sensación que experimentarías si de repente pierdes de vista a tu hijo en la playa. No lo ves, no te ha dicho dónde iba, no sabes cuándo volverá. Seguramente, te pondrías (como mínimo) un poco nerviosa hasta que lo vuelvas a ver. Pues ahí lo tienes. Esa sensación es muy parecida a la que experimenta un bebé si lo separas de su madre.

Que tu hijo quiera estar contigo por encima de todo, quiere decir que estáis construyendo un vínculo de apego seguro . Este tipo de apego es aquél en que el niño se siente seguro y confía en su cuidador. En contra de lo que se puede pensar, esta dependencia de la madre, hará que el niño sea más independiente en un futuro. Si sabe que su madre está cerca para salvarlo de cualquier peligro o daño, se sentirá seguro para explorar el entorno. Y poco a poco, irá necesitando menos de ella.

Pero si hacemos caso de los “opinólogos” que te dicen cosas como “no lo cojas si llora, que se ha de curtir”, corremos el riesgo de crear un vínculo de apego inseguro.

Es decir, si a un niño a veces lo dejas llorar para que “se curta”, otras veces respondes de inmediato a sus necesidades y otras veces respondes pero con desgana, no va a saber cuándo puede contar contigo y cuándo no. Y obviamente, ante la duda, mejor no lanzarse a explorar. Y así, queriendo criar a niños autónomos, estamos criando todo lo contrario. Niños dependientes, niños pasivos. Niños que prefieren no separarse nunca de su madre porque no saben si va a volver.

Hay muchas personas que no lo entienden. Para ellos, propongo un ejercicio que tiende a funcionar. Pongamos por ejemplo, que vas a hacer un safari. ¿Podrías indicarme en qué circunstancia te sentirías más seguro?

1.Con un guía experto y bien equipado contigo en el Jeep
2.Con 4 turistas que no conoces y el guía experto en otro Jeep
3.Con 4 turistas que no conoces y sin guía experto.
4.Tú solo, sin guía, ni otros turistas

Normalmente, respondemos que la que más seguros nos hace sentir es la opción 1. Teniendo al guía lo más cerca posible, podemos disfrutar de explorar y aprender de la naturaleza sin miedo, ya que sabemos que en caso de un peligro, el guía se asegurará de que no nos pase nada.

Y ahora… ¿Hay alguna situación en la que te atreverías con el resto de opciones?

Normalmente, la gente se atrevería con la opción 2 en recorridos que ya conocen y que saben que no son peligrosos.

¿Te sentirías capaz de explorar la savana en la opción 3 o 4? Seguramente, preferirías posponer el safari, aunque te digan que uno de los turistas es la persona más valiente del mundo.

Pues para el bebé, su entorno es la savana, el guía es su madre y los turistas son familiares o amigos que no conoce suficiente. ¿Verdad que no obligarías a alguien a la opción 3 para que se haga mas valiente? ¡No tiene sentido! Pues tampoco lo tiene que un niño tenga que sufrir para que se haga más independiente.

Así que lo más normal, natural, lógico y lo más sano del mundo, es que el niño quiera estar cerca de su madre. Es pura supervivencia, ya que siente que si no está cerca de sus seres queridos, podría estar en peligro. Poco a poco, el niño se irá haciendo más independiente en circunstancias conocidas. Y volverá necesitar estar pegado a “mamá” cuando se encuentre en situaciones poco habituales.

De modo que, mi consejo, es que no “lo curtas” dejándolo llorar o obligándole a estar con quien no quiere. No permitas que nadie te diga que tu hijo debe desengancharse de tí, que está demasiado apegado o que no puede ser que solo se calme contigo. Sigue tu instinto, porque lo estás haciendo bien.

Y cuando te digan que tu hijo tiene “mamitis”, sonríe. Sin que lo sepan, te están halagando.

¡Muchos besos de esquimal!

Silvia.

(!) Apunte: he usado el término “madre” por ser el origen de la palabra “mamitis”, pero entiéndase que me refiero al “cuidador principal”.

2 opiniones en “¿Mamitis? ¡Enhorabuena!”

  1. Qué buen post!!! Yo también tengo una Sofía que va a hacer un año, la verdad es que no he tenido que escuchar mucho ese comentario pero si tiene mamitis bienvenida sea!!!

    1. Muchas gracias!!!! Me alegro mucho que no lo hayas tenido que escuchar demasiado!! La gente suele meterse mucho en la maternidad y es agotador!!! Un abrazo 🙂

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