¿Cómo aplicamos nosotras el BLW?

Sofía tiene casi 8 meses.
Llevamos casi 2 meses aplicando el Baby Led Weaning (BLW).
Y por instagram (@mamacontacones), muchos me preguntáis cómo podéis empezar, qué consejos puedo daros y cómo lo hemos hecho nosotras.

Sofía disfrutando de una tortilla de patatas

El BLW tiene unos requisitos incuestionables que SIEMPRE deben cumplirse, por ejemplo, las normas de seguridad o las normas sobre la presentación de alimentos. Pero hay otras recomendaciones que he adaptado a las necesidades de Sofía y a las circunstancias de la familia. Como digo siempre, cada niño es un mundo y cada familia también, así que hay que adaptarse a lo que le funciona a cada uno. De modo que, si usamos el sentido común, considero que en algunos aspectos, se puede tener un poco de manga ancha. 

Hoy quiero explicar qué normas hemos adaptado a nosotras. Sofía empieza a comer «bastante». Con «bastante», me refiero a que la veo comer, que cuando tiene hambre se nota en el plato. Hasta hace poquito solo la veía marranear y si tenía suerte, algo caía en la boca. Ahora ya gestiona los trozos, los mastica y los traga. Ella elige qué quiere en cada momento (puede ser que empiece por el postre y que luego le apetezca la verdura y después volver otra vez al postre), la cantidad que quiere y cuándo lo quiere. Que puede ser que entre bocado y bocado pasen 5 minutos, pero lo importante es que ella se autogestiona. 

Sofía se autorregula y como no quería más macarrones, se los da a Nala

Tal vez, si cumpliera todas las recomendaciones de manera estricta, iría incluso mejor. O tal vez, yo estaría más «estresada» y no disfrutaría de este proceso. Y recordemos que disfrutar, es también un requisito esencial para aplicar el BLW. 

Así que… ¡Empezamos!

Lo primero y antes de empezar a detallaros mi experiencia, lo que todos los que aplicamos el BLW debemos hacer es: FORMARNOS E INFORMARNOS. No te aconsejo que te leas 2 blogs de vete-tú-a-saber-quién (me incluyo) y te lances a la aventura. El BLW es un método maravilloso y divertidísimo, pero no te puedes tirar de cabeza a la piscina a por él así a la ligera, porque puede ser peligroso. Así que además de leer sobre experiencias personales (que no niego que es útil), te recomiendo que hagas algún curso o sepas de dónde obtener información con pies y cabeza.. 

¡Esto no es ningún tipo de colaboración ni publicidad! Os dejo recomendaciones que me han ido de fábula: 

Tampoco estaría de más hacer algún curso o formación en primeros auxilios, que va a ser muy útil, no solo en la aplicación del BLW, sino en cualquier circunstancia de atragantamiento (con papillas, sólidos o con un juguete). 

Y ahora bien, ya no me enrollo más, a lo que nos interesa… 

¿Cómo estamos aplicando NOSOTRAS el BLW?

Lo empecé un poco antes de los 6 meses.  

Recordemos los requisitos del BLW: 

  • El bebé ha cumplido los 6 meses
  • El bebé se sostiene sin apoyo
  • El bebé ha perdido el reflejo de extrusión
  • El bebé coordina el ojo-mano (se puede llevar alimentos a la boca)
  • El bebé tiene interés por la comida

Pues el primer requisito, ya no lo cumplí. 

¡Empezamos bien, Silvia 🎉! 

Primer alimento sólido de Sofía
(disculpad la calidad, es un captura de un vídeo)

Bajo mi punto de vista, el haber cumplido los 6 meses se recomienda porque es a la edad en que empiezan a conseguirse el resto de requisitos y, de paso, se evita caer  en el error de sustituir tomas de leche por comida, antes de tiempo.

En nuestro caso, antes de los 6 meses, Sofía ya había eliminado el reflejo de extrusión, se mantenía sentada, coordinaba el llevarse objetos a la boca y tenía interés por la comida. Así que, muy concienciada en no quitar ninguna toma de leche (de hecho, hasta el año no tengo intención de ir reduciendo), le di a probar sólidos un poquito antes de lo estipulado. 

A ver, tal vez quedaba una semana para cumplir los 6 meses, pero es cierto que me salté la recomendación. ¿Podría haber esperado una semana y no hubiese pasado nada? Sí. Pero a los padres a veces nos gana la impaciencia y las ganas. Así que, mi recomendación es que sigas tu instinto y te bases en el ritmo y lo que te pide tu hijo.

¡Ojo! Siempre usa el sentido común. Que por mucho que tu hijo tenga 7 meses, si no se puede sostener «tieso», no debes darle sólidos. 

Me salté la regla de los 3 días

La regla de los 3 días (si alguien no lo sabe) dice que debes darle un alimento nuevo a tu hijo por 3 días, ya que la alergia puede no salir de inmediato, sino con la sobreexposición. 

Pues sí. 
Olé yo. 
Otra recomendación que me salté a la torera. 

Empecé con muchas ganas dándole primero un plátano 3 días, luego otros 3 días de brócoli, otros 3 días de zanahoria… Pero se me hacía eterno cumplir esta regla. Imagínate para hacerle un plato un poquito «elaborado» la de tiempo que necesitas (para una pasta a la boloñesa, serían unos 15 días). 

Además, al segundo día de darle otra vez lo mismo, a Sofía ya no le hacía mucha gracia y casi no probaba bocado, de modo que tenía que seguir otro día más con el mismo alimento. Así que consultamos con su pediatra y nos comentó que no había problema, ya que habitualmente, las alergias salen de inmediato. Puede haber excepciones y hay que ir con cuidado, pero no asumíamos más riesgos por saltarnos la regla de los 3 días.

 Por lo que he podido informarme, esta recomendación, viene de cuando se introducían alimentos distintos a la leche antes de que el sistema digestivo estuviese listo (antes de los 6 meses y de que el bebé pudiese mantenerse sentado). Pero si hemos cumplido los requisitos de seguridad, no debería haber riesgo a esta inmadurez digestiva. 

(Hago una breve pausa para recordaros que el tener el bebé 6 meses y que pueda sostenerse con la espalda erguida, son indicadores de que el sistema digestivo es suficientemente maduro para asumir alimentos distintos a la leche sin riesgos).

De modo que, a excepción de alimentos potencialmente alergénicos, no dejo pasar 3 días entre alimentos nuevos, sino que le doy uno nuevo cada 24-48 horas. 

Eso sí, ningún miembro de la familia presenta alergias alimentarias. Si en vuestro caso hay intolerancias o alergias, por favor, pies de plomo que no viene de 1 mes o 2 introducirle un nuevo alimento.

De vez en cuando, come con cuchara. 

Aunque en muchos casos recomiendan que no se haga BLW mixto porque pueden confundir al niño…  por las circunstancias de mi familia y de la conciliación, no nos ha quedado otra. 

Arroz a la cubana con cuchara


Sofía no puede estar siempre conmigo, y como habréis leído en mi último post sobre BLW (o eso espero 😉), al padre no le hace mucha gracia aplicarlo si está solo. Así que si yo no estoy o si Sofía está en la guardería, le dan la comida chafada con cuchara. Eso sí, no se la hemos dado completamente triturada, para que se acostumbre a hacer un poco de «esfuerzo» de masticar.  

Lo que sí es cierto, es que insisto mucho en que le permitan a ella acercarse la cuchara y gestionar cuánto quiere. Que al menos en todo momento, tenga la potestad de decidir cuándo no quiere más.

Y respecto a que el niño puede confundirse… a Sofía nunca le ha pasado. Eso sí, siempre le hemos dado comida chafada en paralelo a los sólidos. Quiero decir, no hemos empezado por los triturados y de repente, al cabo de un mes le he dado una hamburguesa de pollo. Si hiciéramos eso, sí que podría ser peligroso ya que el niño ha empezado a comer sólidos sin ser consciente que debe gestionarlos de manera diferente. Seguramente, lo intentará tragar sin más y ahí es donde está el riesgo de atragantarse.

Nosotros nos hemos esperado a darle el primer «puré totalmente líquido» (¡oye, que los adultos también tomamos crema de verduras) a que dominase bien la masticación, con 7 meses y unas 3 semanas.

No la siento conmigo en la mesa.

Sé que lo ideal sería que estuviese siempre sentada con nosotros para comer, ya que los peques aprenden por imitación y les va genial estar integrados en los actos familiares. Pero es otra recomendación que no he podido cumplir hasta ahora. Y de hecho, no la cumplo al 100%. 
Que conste que lo he probado, pero cuando ella come no puedo evitar estar más pendiente de vigilarla que de comer yo. Soy un poco sufridora y me gusta estar 100% observándola «por si a caso». 

Además, no sé si a vosotros os pasa, pero muchas veces cuando la siento para comer, tiene sueño y monta un «pitote» que implica que tengo que dormirla y comer yo más tarde o frío. O resulta que cuando comemos, ella no tiene hambre y monta otro pollo porque no quiere estar en la trona y quiere ir a jugar. 

Debo hacer un apunte y decir que ahora, dos meses después de haber empezado el BLW, empiezo a sentarla en la mesa. Pero solo si ella lo pide. 
Nosotros lo hacemos de la siguiente manera y nos está funcionando bastante bien: 

Sofía sigue comiendo primero, pero le guardamos un pedacito de un alimento que le sea muy fácil gestionar (plátano, naranja, pan…). Si aunque ya esté saciada de su comida, quiere estar con nosotros en la mesa, la sentamos en la trona a nuestro lado con su alimento «fácil». De este modo, Sofía se siente integrada, come algo más de fruta, verdura o cereal y nosotros podamos comer «tranquilos». Tenemos 3×1.

Le doy más de una vez al día sólidos.

Normalmente, te recomiendan que empieces ofreciéndole sólidos una vez al día y poco a poco le vayas ofreciendo más veces, para no agobiar al niño. 

En nuestro caso, decidí darle trozos todas las veces que tuviésemos oportunidad. Por cuestiones de conciliación, ya que no tengo la opción de hacer todas las comidas con ella, como mínimo que en todas las que estuviéramos juntas, que tuviese opción de tocar, oler y, aunque no comer, al menos experimentar. 

A nosotros nos ha funcionado muy bien de esta manera, pero es cierto que hay niños que pueden verse colapsados. Para no agobiarla, he preferido probar a sentarla varias veces en la trona pero al primer signo de queja, sacarla, para que no le coja manía. Aunque lleve 10 segundos sentada.

Sofía remoloneando en la trona porque no quiere merendar

Le doy sólidos para cenar 

También se recomienda que no se le den alimentos nuevos por la noche, ya que si hay una reacción alérgica, posiblemente no se detecte. Pero como la cena es la única comida del día que SIEMPRE la hace conmigo, se convirtió en mi opción principal para aplicar el BLW. Además, cuando más le apetece comer es para cenar. El desayuno casi ni lo prueba (no se despierta con mucho apetito por la mañana), la merienda acostumbra a ser algo de fruta así que no tengo muchas opciones de alimentos a ofrecer y las comidas no siempre puede hacerlas conmigo. 

De modo que la opción que nos queda, es la cena.  Eso sí, como tarde, Sofía cena a las 20:00, hasta que nosotros nos metemos en la cama, tenemos un margen amplio para detectar alguna reacción. 

He querido abandonar, pero he escuchado a mi instinto

La presión del entorno, cocinar y currarme platos adaptados a Sofía para que ella no probase bocado, las arcadas, ver que no comía (y estar en un percentil bajo de peso), etc. me ha hecho estar a punto de abandonar. 

Pero al final, decidí hacer caso a mi instinto, que me decía que lo mejor para ella era este método. Y la verdad, es que de momento, es la mejor decisión que he tomado. Nos va de maravilla. 

Sofía prefiere empezar a comer por el pan con tomate

Con solo 8 meses, Sofía sabe perfectamente que le apasiona el pan con aceite y tomate, pero que la zanahoria no le hace tanta gracia. Sabe que la tortilla con patata sabe mejor que sin patata. Pero que con berenjena tampoco está nada mal. Los macarrones con orégano y aceite están deliciosos, pero si encima le pones un poco de ternera y tomate, se convierte en un manjar. Sabe cuando tiene hambre y sabe cuando su cuerpo le dice que ya está saciada. Sabe que para merendar prefiere empezar por las fresas, seguir con el melón y tirar la naranja para que la meriende Nala (como visteis en los stories de instagram). Es decir, en 2 meses de BLW, Sofía sabe alimentarse mejor que muchos adultos (entre los que yo misma me incluyo).

En conclusión, el BLW, como en cualquier tema relacionado con crianza, se aprende por experimentación y ensayo-error. Se trata de cada día ir aprendiendo, no solo el niño a comer, sino a conoceros mutuamente. 

El principio, como todos los inicios, puede ser un poco tormentoso. La teoría es fantástica, pero el choque con la realidad es duro.Todas las recomendaciones que has podido leer en libros y blogs, a tí no te funcionan, y vas perdidísimo y tienes miedo porque no quieres equivocarte y hacerlo mal con algo tan importante como la alimentación

Mi consejo: no te preocupes, relájate y ves probando qué os funciona. Adaptaros el uno al otro. 

Cuando os conozcáis un poco, lo vais a disfrutar muchísimo. Cuando tu hijo empiece a comer (porque tarde o temprano, comerá), verás como habrá valido la pena superar las dificultades del inicio. 

¿Y tú?¿Has cumplido a rajatabla las recomendaciones del BLW o las has adaptado a tu hijo y a tí?

¡Muchos besos de esquimal!

Silvia. 

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