Lactancia… ¿respetuosa?

Desde que empezó la semana mundial de la lactancia materna, el pasado 1 de agosto, he escuchado las siguientes frases:

¿Hasta qué edad debe tomar el niño pecho?
¿No es muy mayor para darle teta?
¿No te muerde?
¿Pero no afectará a su desarrollo?
¿No crees que afectará a su autonomía?

¿No lo va a hacer muy dependiente?
¡Yo cuando tenga hijos le daré pecho solo el mínimo!

¡Dejemos de poner fecha a todo! Disfrutemos del momento y veamos cómo evoluciona.  Ésta creo que es la enseñanza más valiosa que me ha dado la maternidad. No hay nada que se pueda decidir premeditadamente. No solo en cuanto a la lactancia, sino con casi todo lo relacionado con la crianza de nuestros hijos. Cada niño tiene un ritmo y unas necesidades, cada p/madre tiene un ritmo y unas necesidades. ¿Por qué hemos de destetar al año si ninguna de las partes implicadas lo desea?, ¿por qué hay que poner una fecha si quieres destetar antes de ella o más tarde?

Y más importante aún, ¿qué molesta tanto a la sociedad sobre alimentar a niños hasta los 2, 3 o 4 años?, ¿por qué tanto rechazo? ¡Ni que fuese el vecino del 4º el que ha de dar la teta a tu hijo!

De entrada, vamos a recordar que la OMS recomienda la lactancia materna exclusiva (LME) hasta los 6 meses de edad, pero también recomienda que sea el alimento complementario del niño hasta MÍNIMO los 2 años, por todos los beneficios nutritivos que  la leche materna sigue teniendo (aporte calórico, beneficios inmunológicos…).

Remarco: hasta mínimo los 2 años

Es decir, que podemos dar el pecho hasta mucho más allá de los 2 años. Eso sí, también debo ser sincera y decir, que no hay estudios empíricos suficientemente significativos sobre los beneficios de dar el pecho más allá de los 2 años. Aunque tampoco existe ninguna evidencia de que pueda generar efectos negativos. Ninguna. Ni a nivel nutricional, ni a nivel social.

¿O acaso vas por la calle y ves a un adulto y piensas «ui… éste tiene toda la pinta de haber tomado teta hasta los 5 años», «a esa seguro que la destetaron pronto», «me juego el brazo derecho a que a éste no le dieron pecho»? Creo que no. Entonces, ¿si una madre está convencida de los beneficios que tiene dar el pecho de manera «prolongada», qué hay de malo? ¿Podemos aceptarlo y respetarlo igual que la madre que decide destetar a los 4 meses o no dar el pecho nunca?

Nos encontramos con que cada vez está más aceptado y se promociona más la lactancia en bebés. Pero… ya incomoda un poco más cuando el niño que pide teta, la pide hablando. O ya camina o ya tiene dientes. 

Sofía tiene 7 meses y medio y hace ya tiempo que me preguntan hasta cuando voy a darle el pecho. 

Mi respuesta: ni idea. Tal vez la semana que viene esté cansada y quiera destetarla, o tal vez dentro de un mes, Sofía ya no quiera más pecho (cosa que dudo, pero podría pasar), o tal vez, queremos llevar a cabo la lactancia hasta los 3 años. ¿Y qué tiene de malo?

Quiero decir, si madre e hijo disfrutan y son felices compartiendo el momento de dar el pecho, ¿por qué deberíamos terminarlo?, ¿por qué la sociedad cree que es malo?

Me comentaban el otro día por las redes sociales, de manera muy lógica, que la lactancia prolongada podría afectar a la autonomía del niño y su desarrollo psicosocial. Mi respuesta es que en base a la teoría, no. No afectará. Más bien, al contrario. La lactancia ayuda a que se desarrolle el apego seguro

¿Y qué es el apego seguro? Es el lazo afectivo que se crea entre el bebé y sus cuidadores, un lazo que genera confianza y protección. Desarrollando este vínculo, el bebé se siente más seguro de experimentar de manera autónoma con el entorno, ya que sabe que tiene una figura que le protege cerca. Está claro que la lactancia no es la única manera de fomentar este tipo de apego, pero ayuda a desarrollarlo. Y mucho. 

Tabla de Ainswort obtenida de la web «criar con sentido común»

Entonces, podemos decir, que la lactancia no afectará negativamente a su desarrollo psicosocial. Eso sí, como padres, debemos fomentar la autonomía. No vale que lo hagamos todo por nuestros hijos, que no los incentivemos a que se relacione con el entorno y achacar que el crío es dependiente a la teta. 

No, no es por la teta. 

Es que si no damos oportunidades al niño para que sea independiente, sí que va a haber consecuencias negativas en el desarrollo, pero no por dar el pecho, sino por tener a nuestros hijos en un pedestal. 

Estaba comentando en base a la teoría… Pero a lo que importa…

¿Y a la práctica?

Sofía a los 7 meses cenando rape

En mi experiencia personal, debo decir, que de momento, no está afectando ni a su desarrollo, ni a su autonomía. Está claro que solo tiene 7 meses y medio, pero ya os digo que Sofía es totalmente autónoma en cuanto a alimentación complementaria desde que no llega a los 6 meses. Yo nunca le he puesto comida en la boca, ella ha decidido y está aprendiendo por sí misma a comer. Y no solo es independiente en lo que a comida refiere. Ella va a la guardería y se relaciona con otros bebés de manera totalmente independiente a mí, se relaciona con su profesora, con otros niños más mayores… Y no muestra signos de dependencia del pecho para poder interaccionar con su entorno. 

Entonces… ¿la lactancia «prolongada» puede crear dependencia? No. Le estamos dando al niño seguridad para que pueda explorar de manera autónoma su entorno. 

Sofía interaccionando con el entorno 😉

Ahora bien… Vamos a ver la otra vertiente… ¿Y si ya estoy cansada de la lactancia? 

Si has decidido no dar el pecho a tu hijo, puede ser que hayas escuchado «pero con todos los beneficios que tiene ¿no le vas a dar teta?». Y aflore en ti un sentimiento de culpabilidad. 

La crianza respetuosa está basada, como su nombre dice, en el respeto. El respeto por el niño, pero, se nos olvida también el respeto por la madre

La lactancia es preciosa, a la par que dura en algunos momentos. Es un acto físico en el que participan dos personas, y como en cualquier acto físico, ambas personas deben estar de acuerdo. Cuando una de las partes ya no quiere continuar, sea cual sea el motivo, debe respetarse. 

Cuando se da el pecho sin desearlo, sin intención, sin transmitir voluntad y satisfacción por hacerlo, le estamos enseñando al niño que no somos dueños de nuestro cuerpo. ¿Cómo respetará el niño su propio cuerpo si nosotras mismas lo cedemos para satisfacerlo a él? Le enseñamos que «no quiero darte el pecho, pero por hacerte feliz te lo doy». «No quiero compartir mi cuerpo contigo, pero por tí, lo cederé». ¿Os suena a algo?

No digo que deba destetarse de un día para otro, sin más, pero sí se debería destetar progresivamente, si la madre así lo desea. Sin sentimiento de culpabilidad. Eso sí, debería ser un destete respetuoso, pero de ésto haremos un post más adelante. Ahora puedo dar información teórica, pero me gustaría hablaros en base a la experiencia, así que seguramente me esperaré a que decidamos (o Sofía o yo) destetar. 

En conclusión, decidas lo que decidas va a estar bien. Se trata de que nadie pueda influir en las decisiones que tú y tu hijo tomáis. 

Nadie. Ni siquiera el padre del niño. Por más que insista en que es muy mayor para tomar teta, o por mucho que insista en que tome teta hasta los 6 meses mínimo. Por más que diga que tiene «vicio» y que hay que irlo destetando. No es él quien ha de sacarse el pecho o no sacárselo. Es la madre. Como decía. Es un acto físico de dos personas en la que ni el padre, por muy importante que sea su figura, puede influir en vuestra decisión (de madre e hijo). 

Así que relájate, la lactancia no va a hacer nunca daño al desarrollo de tu hijo y la lactancia no es la solución a todos los problemas. De modo que, disfrútala y deja que evolucione como lo sintáis. 

Espero que estéis pasado una feliz semana de la lactancia materna. 

¡Muchos besos de esquimal!

Silvia. 

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