Y todo esto… ¿qué es?

Cuando empiezas a aplicar métodos de crianza respetuosa, se dan diálogos del tipo…

-¿Y ya come pures?
-No… es que yo practico el «baby led weaning«
baby led qué?«

-¡Vaya rabieta!¿No lo piensas castigar? 
-Intento no castigarle y aplicar la disciplina positiva, voy a intentar hablar con él y darle un abrazo
-Buf… Con esto de la disciplina positiva no va a aprender nunca los límites

-Con tantas actividades lo estás hiper estimulando

-¿Otra vez teta?

-En casa intento aplicar el método Montessori
-¡Ah sí! Eso que juegan con juguetes de madera. ¿Pero no hacen lo que quieren?

Y ante estas maravillosas aportaciones de tu entorno, tú estás así:

Pues a todas estas personas, podéis enviarles el enlace del post de hoy, que seguro que os ahorrará un montón de saliva explicando estas «palabrejas modernas«. Pero ¡alerta!, que también puede interesarte a TI. Sí, sí.. a ti ¿Por qué? Porque a veces aplicamos este tipo de crianza por instinto (que está muy bien), pero oye, siempre es bueno conocer un poco de teoría sobre lo que hacemos. Es divertido jugar a fútbol dando patadas a un balón, pero si nos explican las reglas del juego, seguro que nos lo pasaremos mejor.

¡Aviso a navegantes! Con este post no pretendo dar definiciones profesionales ni mucho menos lecciones de crianza (es más, intentaré no hacer juicios de valor), sino que quiero explicar varios conceptos básicos tal y como se los explicaría a mi vecina. Repito mi mantra de: «cada niño es un mundo, cada familia es un mundo, y nadie mejor que los padres del niño para saber qué es lo que mejor le funciona, siempre que sea desde el amor y el cariño«

Así que listos y… ¡Empezamos!

Y empezamos con lo básico y principal. El «rey del mambo» de esta metodología:

Crianza respetuosa: es un tipo de crianza que se basa en educar a los niños de igual a igual, partiendo de la base de no hacerle a él lo que no nos gustaría que nos hicieran. ¿Verdad que no te haría mucha gracia ir a coger un jarrón para verlo mejor y que de repente tu pareja te grite y te diga «¡No toques ese jarrón, que lo vas a romper!»? Si te suelta eso, tú, seguramente te quedarás pasmado y dirás «pero por qué no puedo tocarlo, con lo bonito que es, además tú lo has tocado antes y no lo has roto, ¿estás diciendo que soy más torpe que tú?«. Pues si tú llegas a pensar eso, el niño, también. Y eso es lo que intentamos evitar. La crianza respetuosa se basa en el diálogo y en la libertad de niño (y sus cuidadores). Podríamos negociar y decirle: «Cariño, si el jarrón se cae, podrías hacerte mucho daño, ¿jugamos mejor con este jarrón de plástico?»

Dentro de la crianza respetuosa encontramos varias prácticas:

  • Disciplina positiva: consiste en, en lugar de dar una reacción a una acción del niño, intentar comprender qué le ha llevado a ello y se toman medidas desde la raíz del problema. Si le castigas o le gritas ante una conducta que consideras «mala», cesará esa conducta, ¡seguro! pero no por voluntad propia, sino para evitar el castigo… Entonces ¿quién nos asegura que cuando no miremos no lo volverá a hacer? Además, tal vez, lo que le sucede es que está frustrado por algo que no sabe expresar con palabras y exterioriza la rabia de este modo. Lo que necesita en ese momento, puede ser que sea cariño, acompañamiento y respeto. Has avisado a tu hijo que jugar con el jarrón es peligroso, pero aun así él ha seguido tocándolo y se le ha caído y se ha roto. Primero, debería asumir la consecuencia de su acto, por ejemplo, ayudándote a recogerlo (se plantea una consecuencia directa, proporcional y adecuada a la edad del niño) y luego, se intentaría hablar con él para que nos explique por qué ha seguido jugando con algo peligroso. Y aquí mucha gente me dirá… ¡pero si es muy pequeño! ¿qué me va a contar?¡No me entiende! Probad, dejad que el niño se explique. Seguramente os sorprenda.
  • Baby led weaning (BLW): consiste en la introducción de la alimentación complementaria directamente con sólidos. Con el BLW se respeta el apetito y ritmo del bebé. Él decide cuando se mete algo en la boca, cómo, cuanto y qué. Es respetuoso con el niño porque no se le obliga ni persuade a hacer o comer nada que no quiera en función a lo que el adulto considera. ¿Verdad que sería raro invitar a un amigo a casa y obligarlo a acabarse toda la ensalada que le hemos servido? Tal vez quiere dejar un poco porque no le gusta o se siente lleno. Pues lo mismo sucede con nuestros hijos. Y me diréis… ¡pero no querrá comer nunca verdura! Sí. Se la comerá. Simplemente que si ves que no le gusta la zanahoria, no le plantes zanahoria cada día, sírvele un día zanahoria y berenjena y que elija lo que más le apetece.
Aplicando BLW
  • Conexión: se habla mucho de la importancia de conectar con tu hijo cuando, por ejemplo, tiene una rabieta. ¿Pero qué significa «conectar» exactamente? Es hacer entender al niño que estamos presentes para ellos y no transmitirles miedo a ser juzgados. Que se sientan libres de expresarnos lo que les sucede, de poder hablar con nosotros. Piensa cuando estás enfadado porque en el trabajo el jefe te ha saturado con mucha faena y has tenido que salir tarde y encima nadie te ha dado las gracias. Y llegas a casa y está todo sucio y desordenado y le pegas un grito a tu pareja porque lleva toda la tarde en casa y no ha recogido nada ¿cómo te gustaría que reaccionase la otra persona después del mal día que llevas? ¿Ignorándote?¿enfadándose contigo porque le has pegado un grito?¿O con un abrazo y un «sé que estás enfadado, yo también he chillado cuando me he enfadado mucho, cuando quieras hablar de lo que te sucede me tienes aquí«.
  • Exterogestación: es la teoría que explica por qué los bebés necesitan contacto continuo, y con la que puedes argumentar porque coges siempre a tu hijo en brazos. Esta teoría te explica por qué llora un bebé cuando lo ponemos en la cuna como si ésta tuviera espinas, o por qué llora un bebé cuando está en su hamaquita, recién cambiado, recién despertado y acaba de comer y no le sucede nada (supuesamente). Los humanos somos una especie muy evolucionada, aprendimos a caminar erguidos y por ende, la pelvis se estrechó. Como encima somos los animales más inteligentes del planeta, necesitamos un cráneo bastante grande para almacenar tanto cerebro. Literalmente. Así que, por cuestiones de logística (pelvis estrecha / cabezones), la naturaleza nos ha hecho nacer antes de lo que deberíamos. Es decir, todos los bebés humanos nacemos prematuros. De modo que, una vez estamos fuera del útero necesitamos recibir unos 9 meses más, estímulos lo más parecidos posible a los que teníamos dentro de la barriga de mamá (contacto, calor, satisfacción inmediata de las necesidades, calma…). Por eso se recomienda tener al bebé el máximo de tiempo en brazos, satisfacer rápidamente sus necesidades, tener un entorno de calma…

Crianza con apego: a veces se confunde con crianza respetuosa, aunque no es exactamente lo mismo, sino uno de sus principios. Lo que busca la crianza con apego es crear un vínculo afectivo entre el niño y sus cuidadores. Normalmente, el vínculo se crea mediante: 

Colecho: durante la noche el bebé tiene una serie de necesidades (calor, frío, caca, pipí, etc.) y miedos (abandono, oscuridad, etc.) que los padres se encargan de subsanar, normalmente, acostando el bebé a dormir con ellos. De hecho, las crías que sobreviven en la naturaleza, son las que duermen con los padres y en manada, no los que se quedan solos.

Porteo: se fomenta el apego intentando que el bebé esté el máximo tiempo en contacto con el padre/madre. Con el porteo se carga al bebé «enganchado» al cuidador mediante algún dispositivo, normalmente un portabebés. ¡Acuérdate de la exterogestación!

Lactancia materna (a demanda): la mejor manera de satisfacer las necesidades de apego y de alimentación del bebé es con el pecho cuando el bebé lo pida, aunque no sea por hambre. El pecho no solo lo sacia, sino que lo consuela, alivia dolor, calma, relaja, e incluso duerme al niño… Es lo que más se le parece a la maravilla de vida uterina.

Crianza natural: es la manera innata de nuestra especie de criar a los hijos. Coincide en muchos aspectos con la crianza con apego (por ejemplo, en lactancia materna a demanda) pero, no es exactamente lo mismo. En la crianza natural se da el pecho porque es lo que promueve este estilo, pero en la crianza con apego, das el pecho de manera consciente, porque es la decisión que toman la madre y el bebé. Y en el momento que una de las partes implicadas desea abandonarla por el motivo que sea (el bebé quiere sólidos, o la madre está saturada), es algo totalmente legítimo que debe respetarse. 

Crianza tradicional: es una educación que se basa en la verticalidad. El adulto, supuestamente sabe lo que es mejor para el niño y no da opción a diálogo. El mítico «y punto». Porque lo digo yo, y punto. Porque se hace así, y punto. Por que yo soy tu padre y punto.

Y de la crianza respetuosa surgen nuevos modelos educativos conocidos como:

PEDAGOGÍAS ALTERNATIVAS

Primero, debemos entender que lo que actualmente predomina (al menos en nuestro país) es la pedagogía tradicional, que es un tipo de pedagogía basada en contenidos decididos por un  “superior”, sin tener en cuenta las preferencias, intereses o individualidades de cada alumno. Se evalúa y califica en función de unos estándares que son los mismos para todos. Considera que los alumnos tienen un grado de inteligencia en base al cual deben obtenerse unos resultados mínimos. 

La pedagogía tradicional no tiene en cuenta una teoría para mí, importantísima:

La Teoría de las Inteligencias múltiples. ¿Habéis escuchado eso de «eres de letras o de ciencias»? Pues está muy relacionado con esta teoría. A grandes rasgos, Gardner explica que existen 8 tipos de inteligencia (lingüística, lógico-matemática, naturalista, espacial, musical, corporal, intrapersonal e interpersonal) y cada individuo tiene unas más desarrolladas que otras. Es decir, Eduard Punset no es más inteligente que Sergio Ramos, simplemente han desarrollado inteligencias diferentes. 

Sin embargo, los métodos pedagógicos alternativos se centran en el niño e intentan que desarrolle sus capacidades individuales adaptándose a su ritmo e intereses. 

Los principales métodos que están teniendo cada vez más importancia son:

  • Waldorf: pedagogía basada en el juego libre y simbólico organizada por septenios. Hasta los 7 años basan la educación en el juego y desarrollo físico, de los 7 a los 14 años se educan las emociones y se empieza a trabajar por materias, de los 14 a los 21 se educa en el pensamiento, es decir, en conocer pensando. Se trabaja mucho la imaginación, la empatía, el ser creativos… Tiene un enfoque artístico y creativo.
  • Montessori: el niño es el centro de la educación y los adultos solamente lo guiamos. Se le proponen materiales y actividades y el niño es libre de trabajar cómo desee con dicho material. Tiene un enfoque más científico que Waldorf.
  • Reggio Emilia: se trabaja por proyectos en función de lo que les interesa a los alumnos. En vez de resolver las dudas de los niños, se les incentiva a que sean ellos quienes averigüen la respuesta. Se fomenta el trabajo en equipo y la cooperación. Se trabaja fundamentalmente por proyectos:
    • Trabajo por proyectos: es un modo de trabajar el conocimiento en que el alumno es involucra en su propio aprendizaje ya que se basa en lo que le interesa y le motiva. El alumno aprende a investigar, a tener curiosidad y dudar, aprende a relacionarse y a usar las nuevas tecnologías. 
Diferencias de los principales método pedagógicos
  • Pikler (movimiento libre): es una pedagogía basada en el movimiento. Se usa, sobre todo, en bebés que todavía no caminan para que poco a poco desarrollen su autonomía libremente y de manera espontánea. Se tumba al bebé siempre boca arriba y es el bebé quién decide cuando se dará la vuelta, cuándo quiere sentarse, gatear, etc. Se observa al alumno pero no se interviene en incentivar ningún tipo de movimiento. 

¡Y hasta aquí el post de hoy! Espero haberte ayudado a resolver dudas sobre los nuevos métodos de crianza. Si quieres que profundice sobre alguno de los temas o tienes alguna duda, no dudes en decírmelo en los comentarios.

¡Muchos besos de esquimal!

Silvia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *