¿Qué me hubiese gustado saber antes de empezar el BLW?

Seguramente, si estás aquí, ya sabes en qué consiste el baby led weaning o BLW y estás un poco dudoso de si lo haces bien porque no está sucediendo lo que creías que iba a suceder.

Si no sabes qué es el BLW no daré muchos detalles porque si escribes “BLW” en un buscador, te saldrán mil definiciones, requisitos para iniciarlo, recetas, etc. Pero a grandes rasgos:

El BLW es el destete auto dirigido por el bebé, en el cual es el propio niño quién va a regular qué come, cuánto, cuándo y cómo. Es un método respetuoso porque no se le obliga, distrae o persuade para que coma (igual que tú no persuades a tu pareja para que se acabe el plato rebosante de judías, si no quiere más).

Ahora sí, una vez entrados en materia… ¡Empezamos!

Por fin nuestro hijo ya tiene 6 meses y cumple los famosos requisitos para iniciar el BLW (se mantiene erguido, ha perdido el reflejo de extrusión, etc.). Nos hemos empapado de muchísima información y tenemos todo lo que necesitamos: la súper trona de IKEA fácil de limpiar, un babero súper absorbente con mangas, su platito de bambú ecológico y ventosa, y hasta hemos cubierto el suelo con un hule para que la limpieza no sea tan difícil.

Hemos visto mil vídeos de bebés con más modales en la mesa que la Baronesa Thyssen. Y entonces llega el día en que le damos el maravilloso brócoli que con tanto cariño hemos hervido… ¿Y qué sucede a continuación? Que ni se lo mete en la boca. Y después de 3 minutos cara a cara con ese vegetal, el bebé está harto y llora porque no quiere estar más allí. Y al día siguiente lo mismo. Y al otro. Y al otro. Pues… No eres el único al que le pasa ¡TRANQUILO! Eso es lo normal.

Sofía equipada con su trona y babero con mangas, con sueño y sin haber probado el plátano.

¿Qué esperamos los padres que suceda con el BLW?

  • Que el niño manche (sí, pero aunque no tanto)
  • Que por lo menos, el niño se meta los alimentos en la boca
  • Que esté en la trona experimentando con la comida un rato, unos minutos aunque sea.
  • Que en unas semanas coma a la vez que nosotros
  • Que en unas semanas coma lo que nosotros comemos
  • Que en poco tiempo sepa masticar y tragar
  • Etc

Pues lamento comunicarte, que NI HABLAR DEL PELUQUÍN. Dicen (todavía no lo sé, que Sofía tiene 7 meses) que los resultados de este método se empiezan a notar a partir de los 10 meses aproximadamente (aunque he de decir que nosotras ya empezamos a ver beneficios).

Entonces….

¿Qué es lo que nos vamos a encontrar de verdad?:

  • El niño NO va a comer. Grábate este punto a fuego en tu mente porque seguramente no va a comer nada hasta dentro de semanas. Tendrás suerte si los primeros días se mete algo en la boca. Y te frustrarás porque cuanto más hayas tardado en prepararle el plato, más rápido tirará la comida al suelo o se cansará de estar en la trona. Tu hijo acabará comiendo, pero es un proceso de aprendizaje laaaaaaaargo. Primero deben averiguar que lo que tienen delante es comida y que la comida se come. Luego aprenden a que la comida tiene sabor, textura y olor. Y después, irán aprendiendo progresivamente a morder, masticar y tragar. Luego, ya si eso, sabrán que eso les sacia y que lo necesitan para vivir. Como ves, comer es un aprendizaje que no se da de la noche a la mañana. Pero lo acabará aprendiendo. Sofía ha empezado a morder, masticar y tragar un poco ahora y llevamos un mes.  Por eso yo recomiendo intentar empezar a ofrecer alimentos con hierro, que si da la casualidad que comen algo, que por lo menos contenga ese nutriente.

  • Tardará en comerse todo lo que le pongas en el plato. Así que ponle poca cantidad porque la gran mayoría no se la comerá y, o te lo comerás tú, o el perro o lo tirarás. Poco a poco irá aumentando la ingesta, pero es algo muy progresivo y paulatino, así que no te imagines que le pondrás un muslo de pollo con brócoli y se lo comerá entero. Porque te frustrarás.

  • Pasas más tiempo limpiando, que el niño comiendo. Es la hora de merendar. Sientas a tu bebé en la trona y le das su manzana hecha al microondas bien blandita. Y tu hijo la tocará, la mirará, la manoseará y manchará todo bien y luego, llorará para que lo saques de la trona. Paciencia. Mucha paciencia. Esto va así. ¿Mi consejo? No te agobies en ir limpiando mientras come, déjalo que haga y deshaga, si limpiar vas a tener que limpiar igual. Así que ármate de mucho papel de cocina bien absorbente, un buen mocho, escoba, aspirador, un desinfectante, un trapo y el calvo de “Don Limpio”.  
  • Va a tener náuseas, arcadas y va a vomitar. Y a ti te darán taquicardias. Cuando el bebé se meta trozos en la boca y los trague, su cuerpo, seguramente querrá expulsarlos. Es algo lógico. Hasta ahora solo ha comido leche y de repente le echas algo “duro”, resbaladizo y grande. Si su cuerpo reacciona con arcadas y alguno que otro vómito ¡es bueno! Quiere decir que su “mecanismo protector de ahogamientos” está funcionando bien. Pero tú, querido/a, vas a infartar las primeras veces, y vas a tener que respirar muy profundo y contar muy inmóvil hasta 10 para no intervenir cuando empiece a hacerlo. Se pasa mal. Muy mal. Pero no intervengas si le da la tos que pude ser peor (antes de hacer BLW, sabes que debes formarte en primeros auxilios ¿no?). Al final, acaba tragando y aprende como gestionar la comida y cada vez le pasará menos y tu cada vez te alarmarás menos.
  • Van a opinar. «Este niño no come», «¿eso le vas a dar?», «¿Cómo le das eso si no tiene dientes?», «eso es peligrosísimo». «No va a engordar con lo poco que come», «así lo único que va a aprender es a jugar con la comida». Que no te hagan dudar. Tú sabes los beneficios del método. Tú sabes si a tu hijo le va bien el BLW o no. Ten confianza en ti mismo, en tus decisiones y en tu bebé. Y no dudes en explicar por qué crees que el BLW es lo mejor para tu hijo.
  • Puede ser que tu pareja no esté conforme. ¿Y si tú estás informado lleno de alegría de comenzar a darle sólidos y tu pareja dice que ni hablar? ¡Me ha pasado! Sí. Además, la primera vez que le di sólidos a Sofía, empezó a toser y a hacer arcadas. Yo ya sabía a lo que me exponía, pero mi marido no. Imaginaos su cara. Me dijo que nunca más sólidos. Pero nos sentamos, lo hablamos y llegamos a un pacto (tuve que ser muy insistente y pesada, pero lo logré): Cuando le tocase a él darle de comer, podría hacer lo que quisiera (triturado, chafado, puré, biberón…), cualquier cosa con la que él se sintiese seguro, pero si estaba yo, aplicaríamos el BLW. Un mes después, él le sigue dando cosas chafadas (no trituradas del todo porque así ella sigue haciendo el “mecanismo de masticación”) y yo sólidos. Además, ha aprendido que aunque él le dé la comida, debe respetar si quiere más (abriendo la boca e inclinándose hacia la cuchara) o está saciada (cerrando la boca, girando la cabeza…). Está muy implicado en ayudarme a prepararle las comidas, ayudarme a limpiar… Y está muy orgulloso de los avances que ha conseguido. ¡Así que paciencia también con vuestras parejas!
  • Puede ser que tu hijo no quiera el BLW. Puede ser que lleves tiempo con BLW y tu hijo no quiera pringarse de comida. O que le guste más que le des la comida en cuchara. También me pasó. Hubo unas semanas que a Sofía le daba asquito ensuciarse y le gustaba más que le diese las cosas (aunque fuera una tortilla) con la cuchara. Pues así lo hice. Respeté sus preferencias. ¡No pasa nada! Ella lo quería así, ¿por qué tenía que obligarla a ensuciarse y que lo pasase mal? Un poco más tarde, le empezó a no importar mancharse.
Sofía quería que le diera TODO con cuchara (no, tenedor no, CUCHARA)
  • Para el niño es un juego. Siempre te han enseñado modales en la mesa, pero eso lo aprenderá con el tiempo. Por imitación. Ahora, la comida para él es un juego. Son texturas con las que puede experimentar. Lo aplastará, golpeará, lanzará y al final lo comerá (porque todo se lo acaban llevando a la boca). Así que no le presiones en que no juegue con comida, al contrario. Incentívale. Piensa que no solo va a aprender a comer, va a estimular sus sentidos, va a trabajar la motricidad y va divertirse contigo.
  • Lo que un día le gusta, otro no. Ayer le encantó la naranja y hoy me la tira por la cabeza. Pues sí. También pasa eso. O puede que la zanahoria en bastoncitos al vapor no le guste y en cambio si se la das hervida se la coma la mar de bien. El bebé experimenta, pero tú también tendrás que ir aprendiendo qué le gusta y qué no
  • Vas a querer dejarlo y dudarás de si haces lo correcto. Opiniones, consejos del pediatra, poco apoyo de tu entorno, bebé que come “muy poco”… Son cosas que te harán sentirte inseguro y te harán dudar. Pasarán semanas y tú bebé seguirá comiendo “poco” (poco para ti, que te recuerdo que el bebé sabe la cantidad que le apetece y necesita). No te angusties. Repito, es un proceso. ¿Verdad que no te planteas que de un día a otro camine 2 quilómetros? Empezará por dar un paso, otro día dará 3, hasta que llegue el día que pueda correr horas por el parque. Pues lo mismo sucede con la comida.
  • Se puede dar marcha atrás. Has empezado el método. Pero sufres. Te cansas. No disfrutas. ¡No te fustigues! El BLW no debe ser  un agobio o un estrés, sino algo con lo que los padres e hijos disfrutéis juntos. Si no es para ti, nadie te va a criticar por dar marcha atrás y darle purés. Los niños crecen igual de sanos y felices con triturados. Así que sí, dar marcha atrás está permitido. Ya llegará el momento en que le quieras dar sólidos.
  • Si tienes perro, engordará. La comida caerá al suelo y tu aspiradora con patas y peluda no te dará tiempo a que la recojas. Se agradece porque ahorra mucho trabajo de limpieza, pero cogerá quilitos. Hasta que el niño descubre lo divertido que es alimentar al perro y le dé él su comida deliberadamente. Entonces engordará más que unos quilitos. Y eso no tarda mucho en suceder. A Sofía con 7 meses le parece divertidísimo darle a Nala de comer por debajo de la trona.
Sofía alimentando a Nala en lugar de a ella misma

En conclusión, vas a ver que te van a dar mil consejos. Pero descubrirás que en el BLW (como en el resto de la maternidad) no  hay normas escritas (excepto las norma de seguridad del método que debes seguirlas SIEMPRE). Cada familia sabréis lo que os funciona, y ¿sabes cómo se averigua esto? Mediante ensayo / error. Así que, infórmate sobre los requisitos para iniciar el BLW, sobre cómo presentar alimentos, qué alimentos puedes presentar, haz un curso de primeros auxilios y ¡ADELANTE!

Sofía comiéndose la mar de bien pan con aguacate. Al día siguiente me lo tiro por la cabeza y no quiso más

¡Muchos besos de esquimal!

Silvia.

2 opiniones en “¿Qué me hubiese gustado saber antes de empezar el BLW?”

  1. Olé!!! Gràcies per compartir la teva experiencia!!!
    La veritat és que sempre per instagram veiem lo maco del metode i aixo que has explicat em prepara millor per quan visqui la realitat!!

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