Mi hijo pega y muerde

niño que pega

Llega un día en que tu criaturita (que parecía indefensa) está en el parque con su cubo y su pala y ¡zasca! de la nada observas como le pega un bofetón al niño que tiene al lado. Te diriges hacia tu hijo para enseñarle que eso no se hace, pero él ni te escucha. Y tú no sabes qué hacer, te sientes culpable, los padres del otro niño te miran con ojos acusadores… Solo quieres que te trague la tierra.

Y la situación se empieza a repetir. Y es cuando empiezas a plantearte si hace falta que vaya a un psicólogo, te preguntarás si estás criando a un niño maleducado, si le estás consintiendo demasiado, qué va a pasar en unos años si sigue por este camino…

Padres de niño que pega o muerde, no estáis solos. Es normal.
¡No estás solo! ¡Es algo común!

No estás solo. No eres el único padre cuyo hijo pega o muerde. Es normal que a ciertas edades los niños muestren estas conductas.

Eso sí, que sea normal, no significa que deba consentirse o pasarse por alto. Por eso hoy te hablo de como manejar estas situaciones de una manera respetuosa y desde la perspectiva de la Disciplina Positiva.

¡Empezamos!

¿Por qué mi hijo pega y muerde?

1. Por falta de lenguaje

¿Has estado alguna vez en un país extranjero del cual desconocías el idioma?, ¿cómo te has hecho entender? Seguramente, si no disponías de traductor, habrás hecho signos o usado tu cuerpo para expresarte. Pues lo mismo tu hijo. Lo único que él, todavía no sabe que pegar causa dolor.

Los niños tienen deficiencias de lenguaje y de habilidades sociales. Es por ello, que es muy difícil que sean capaces de utilizar el lenguaje oral para resolver problemas. Es imposible que tu hijo de 20 meses pueda decirle a su amiguito «disculpa, este es mi cubo y lo estaba utilizando yo, ¿me lo podrías devolver?«.

Sería maravilloso, pero no. El niño no formulará una frase así.

Dará un bofetón y listos.

2. Por sobreprotección

Niños sobreprotegidos tienden a mostrar menos tolerancia a la frustración y, por lo tanto, a mostrar conductas más agresivas.

Aquí te dejo un post de instagram en que hablo como «sobreproteger = desproteger».

3. Desborde emocional

A veces, los niños sienten una emoción tan intensa, que su reacción es totalmente física. A veces puede ser ira, enfado, frustración, pero incluso cuando están muy contentos o excitados, pueden reaccionar con una mordedura o un bofetón.

4. Dolor dental

Las molestias que puede causar la dentición pueden ser un motivo más que justificado para las mordeduras. Tienen tanta necesidad de apretar los dientes que están emergiendo, que si lo que se encuentran por delante, es tu mano, te la morderán cual piraña.

Cuando el niño muerde a los demás | Bebé | Babysitio
Es más que evidente que este niño, no pretende hacer daño a nadie.

5. Egocentrismo

Hasta los 3 años, los niños no empiezan a desarrollar la empatía. No se imaginan que un bofetón o un mordisco puede causar dolor. No es hasta ésta edad en que TAL VEZ empiecen a entender que las personas diferentes a ellos tienen sus propias emociones y sentimientos. Pero recuerda que no todos los niños se desarrollan al mismo tiempo.

6. Imitan conductas

A veces, un niño pega porque se le ha educado con azotes o cachetes y ve normal comunicarse de este modo.

Incluso, aunque nunca le hayas dado un cachete a tu hijo, ¿alguna vez te ha visto pegarle al perro?, ¿ha visto alguna vez algún programa de televisión dónde dos personajes se han pegado?

7. Tiene un mal día

El cansancio, el hambre, los celos, los cambios… Nuestras emociones influyen en nuestra paciencia y nuestro estado anímico. En los niños, no es diferente. Además, el control de impulsos es un suceso que ocurre de manera progresiva que empieza a hacerse efectivo hacia los 3 años.

8. Explorar la acción-reacción

A veces, simplemente observan que al realizar una acción, existe un efecto. Acción: el niño pega
Reacción: la madre se enfada; otro niño llora; la profe le riñe…
La naturaleza del niño es explorar ese efecto que causa su acción (si siempre es el mismo, si cambia, si todo el mundo reacciona igual…). Es su instinto de curiosidad.

9. Llamar la atención

Como decimos en Disciplina Positiva, «los niños son buenos observando, pero malos interpretando». Es decir, ellos se dan cuenta de todo, pero sacar conclusiones no se les acaba de dar bien. Si ven que dando un manotazo, reciben toda la atención de sus cuidadores, probablemente desarrollarán la creencia errónea de que para llamar la atención deben de seguir dando manotazos.

Sobre el tema de las creencias y metas erróneas podríamos hablar largo y tendido, te dejo el enlace de un post que escribí sobre si los niños son malos y dichas metas.

Aunque pueda haber mil causas que hagan que comprendamos que el niño use la fuerza en algunas ocasiones, no significa que debamos permitirlo. Desde antes de los 2 años ya deben empezar a saber que morder, dar golpes, tirar del pelo… son acciones que hacen daño y no deben tolerarse.

Mi hijo pega

¿Qué hago?

1. Mantén la calma

Cuando el niño pega o te pega, es muy difícil respirar y mantener la calma. Pero debemos aprender a manejar nuestra propia emoción, antes de ayudar y enseñar al niño a manejar la suya propia.

Aquí tienes un post con algunas ideas sobre cómo mantener la calma en momentos difíciles.

2. Aparta y redirige

Si el niño es pequeño, debemos apartarlo firme y amablemente de la situación, de manera temporal. Le diremos que la acción realizada no está bien y podemos redirigir su atención. Por ejemplo: «No está bien empujar. Vamos a jugar con la pelota. Cuando estés más tranquilo, volveremos con tus amigos«.

3. Háblale de las emociones que siente y valídalas

Debemos comprender qué ha causado la acción y hablar de la emoción que ha sentido para que la pueda identificar.

Aunque te de la impresión de que tu hijo no te entiende, nunca sabemos cuando realmente empiezan a comprender el lenguaje oral. Usa frases como: «Tu amiga te ha cogido el juguete y tú te has enfadado mucho. Es normal sentir enfado«.

Es importante enseñar a los niños que lo que sienten es distinto de lo que hacen. Sentir ira o enfado está bien, pero no se puede dañar a los demás. A la frase anterior, podríamos añadir «[…] es normal sentir enfado, pero pegar hace daño».

4. Háblale de tus expectativas, usando un lenguaje impersonal

Usa frases impersonales como: «Pegar no es una opción«, «mi cuerpo no es para pegar«, «no se pega«, «pegar hace daño«.

Es importante que en este momento, no culpemos al niño ni lo avergoncemos. Si hablamos de «no pegues«, «me has hecho daño«, estamos culpando y avergonzando al niño, y los matices del lenguaje siempre tienen resultados. Es mejor hablar al niño de manera impersonal, así conseguiremos una mejor conexión.

Siempre que sea posible, es mejor hablarle al niño de lo que SÍ puede hacer en lugar de lo que NO puede hacer. Puedes sugerirle que ponga sus manos en su cuerpo «pon tus manos sobre tu cuerpo«. Esto no quiere decir que le cojas tú sus manos y se las pongas sobre su cuerpo, sino que le enseñes a controlar su impulso, de modo que el niño, voluntariamente, ponga las manos sobre su cuerpo.

5. Cuando realice acciones alternativas a pegar, aliéntalo

Prueba con frases como «Es genial que hayas sido capaz de solucionar el problema sin pegar«, «debes de estar muy orgullo sobre cómo lo has solucionado«.

6. Reparad el daño

Si te ha hecho daño o ha hecho daño a otro niño, ofrécele la opción de reparar la situación, por ejemplo, poniendo hielo o trayendo una tirita al niño lesionado, también podemos darle la opción de pedir perdón o dar un abrazo…

Eso sí, no le obligues a hacerlo. Reparar el daño debería de ser una actitud espontánea que irá apareciendo a medida que se desarrolle la empatía y si la modelamos. Así que si tu hijo no se muestra colaborativo para reparar el daño, puedes dar ejemplo realizando tú mismo conductas reparadoras con el niño agredido.

7. Ofrece alternativas para el desahogo

Dale opciones al niño para que pueda manejar la emoción que está sintiendo.

Podéis ir al parque a que corra, podéis tirar piedras a un lago… Nosotras tenemos un juguete con martillo, y cuando Sofía se siente muy enfadada, se lo ofrezco para que pueda descargar la rabia.

Esto hace que el niño se pueda sentir comprendido y le estarás dando herramientas para poder liberar su malestar.

8. INVIERTE TIEMPO EN ENSEÑAR OPCIONES ALTERNATIVAS

Es importante, cuando el niño se haya calmado (o de manera preventiva), enseñarle qué hacer en lugar de pegar ante situaciones que le enfaden o le frustren.

Por ejemplo, si el enfado es porque le han cogido un juguete que estaba usando, podemos enseñarle a pedir el juguete de vuelta, a avisar a un adulto para que le ayude a manejar la situación, a compartir el juguete…

Puedes enseñarle, también, a como tocar. Hay veces que el niño no controla la fuerza, así que si ves que va a realizar la conducta de pegar, aprovecha para enseñarle cómo se acaricia o se da un abrazo.

9. Usa las preguntas de curiosidad

Si el niño ya ha adquirido lenguaje, cuando la situación se haya calmado, es muy útil explorar juntos las consecuencias de su conducta. Podemos hacerles preguntas del tipo:

«¿Cómo crees que se siente otra persona cuando la pegan?», «¿cómo te hace sentir que te peguen?», «¿si un niño te pega, cómo podemos ayudarle a sentirse mejor?», «¿de que manera podemos conseguir lo que queremos, sin pegar?».

10. Abraza

Si ves que el niño que ha pegado se muestra muy irritado, nervioso, enfadado, confuso… Puedes usar la herramienta de abrazar. No es necesario que hables, solamente intenta recuperar la conexión con él para que pueda calmarse y entonces, abordar la situación.

Recuerda que cuando los niños están alterados, es muy difícil que puedan mostrarse colaborativos a escuchar y querer corregir la conducta.

¿Qué no hago?

1. No te contradigas

Demuestra que la violencia física es inadmisible en todos los casos. Es una total incoherencia decirle al niño que no se debe pegar, y sin embargo darle un cachete cuando se porta mal.

Tampoco vale pegar al perro.

2. No te quedes en el «no se pega»

A veces, nos quedamos en decirle al niño «no se pega» o «esto no se hace» y sentimos que ya hemos hecho nuestra función. Y no es así. No es suficiente. Desliza de nuevo hacia arriba y lee las 9 acciones que puedes realizar si tu hijo pega.

3. No le grites, ni etiquetes, ni le castigues, ni le culpes

Si vuelves arriba, recordarás los motivos por los cuales un niño puede manifestar una conducta violenta. Aunque estas conductas no estén bien, gritarle o castigarle no aportará ninguna solución ni le enseñaremos nada al niño. Solo le haremos sentir peor. En Disciplina Positiva, aprovechamos cualquier circunstancia para enseñar y transmitir habilidades y conocimientos al niño. Y esto no se puede lograr haciéndole sentir mal.

«¿De dónde hemos sacado la loca idea de que para que los niños se porten mejor, antes tenemos que hacerles sentir peor?»

Jane Nelsen, creadora del Programa de Disciplina Positiva

Y desde luego, nada de «eres malo«, «nadie va a querer jugar contigo» y otras frases que encasillan y humillan al niño.

4. No le restes importancia

Tampoco está bien decir «son cosas de niños» y dejar que manifieste conductas violentas. Tratarlo con respeto no es sinónimo de educar al libre albedrío. Eliminar conductas irrespetuosas o el castigo, no implica que el niño pueda hacer lo que le apetezca.

Mi hijo muerde

Entre los 14 meses y los 3 años, se pueden empezar a dar mordiscos. Es normal y es una etapa que acaba pasando.

Los padres del mordedor se sienten avergonzados y los padres del mordido enfadados y protectores. Pero si conseguimos comprender el desarrollo infantil, podremos comprender un poco mejor a nuestros hijos y sentirnos «mejor». Si no lo recuerdas, sube de nuevo y relee las causas por las cuales un niño pega y muerde.

¿Qué hago?

En caso de mordeduras, puedes tomar varias opciones sobre qué hacer si tu hijo pega (por ejemplo, reparar el daño, validar emociones). Aún así, te dejo algunas ideas más, para abordar las mordeduras en concreto.

1. Observa al niño que muerde

No hay un remedio mágico para los niños que muerden. Simplemente, podemos supervisar muy cuidadosamente y estar atentos por si existe algún tipo de patrón (¿muerde justo antes de la siesta?, ¿muerde antes de comer?, ¿muerde cuando ve demasiado movimiento en su entorno?).

Tal vez, podamos preguntarle si tiene hambre, si siente dolor en los dientes y darle alguna alternativa si observamos que se repite un patrón.

2. Di lo que sientes y APÁRTATE de la situación

Cuando el niño muerda, debemos decirle lo que se siente «morder hace daño» o «ésto me ha dolido«. Recuerda que es mejor usar un lenguaje impersonal.

A continuación, déjale claro que no podemos permitir que lo haga «morder a otra persona no es una opción«.

Y finalmente, lo apartaríamos de la situación. «Mamá va a irse a otra habitación, cuando quieras jugar sin morder, puedes venir a buscarme».

3. Evita más lesiones

Como decíamos en el caso de pegar, no vale decir que «son cosas de niños«. Hay que intervenir de manera inmediata, no podemos permitir que se dañen a otros niños. Debemos separar a los niños y verificar si la lesión del mordido es grave o no.

Intenta mantener la calma y usa las mínimas palabras para evitar posicionarte por un niño u otro. «No debemos morder«. Si el niño sabe hablar, podemos preguntarle por qué ha mordido.

4. Sé compasivo con los dos niños

Si tu hijo muerde a un niño, debemos entender que ambos niños pueden estarse sintiendo mal. Ambos necesitan que se les muestre empatía y apoyo. A veces, caemos en centrarnos solamente en el niño que ha recibido la mordedura y olvidamos que el niño que muerde también está pasando un mal momento.

Recuerda que posiblemente, el mordedor lo haya hecho por inmadurez, carencia de habilidades y frustración… No le grites, no le castigues, no lo mandes a su habitación… Puede ser que necesite un abrazo, un apoyo…

5. Lleva contigo un objeto mordible

A veces, que el niño pueda tener a mano un objeto mordible (por ejemplo, un mordedor atado a la camiseta, una fruta o un bastoncito en la bolsa…), puede ahorrarnos muchas situaciones incómodas. Enséñale a usar el objeto cuando lo necesite.

¿Qué no hago?

1. No le muerdas para enseñarle lo que duele, no le pegues en la boca, no le grites, no le castigues

Sí. He visto con mis ojos como un padre mordió (flojito) a su hijo para enseñarle lo que se siente. Ésto solo hará que el niño sienta más dolor, más rabia y más frustración.

2. No cedas a la presión social

A veces, al disculparnos con los padres de un niño que ha mordido, éstos exigen un castigo para el niño mordedor. Sé fiel a tus ideales. No caigas en la presión del momento.

Piensa que no reaccionar con enfados y gritos, no significa que no estés actuando. Siguiendo las opciones que te estoy dando, estás enseñando habilidades a tu hijo.

¿Cuándo visitar a un especialista?

Si a los 4-5 años un niño sigue mordiendo o pegando como patrón de conducta, te recomiendo que acudas al pediatra para que revise la audición y evalúe el desarrollo del habla.

Peleas entre hermanos

En este post no voy a entrar en detalles sobre peleas entre hermanos, ya que me extendería demasiado. Pero querría dejarte un par de pinceladas que puedan ayudarte a manejar estas situaciones.

1. No te posiciones

Hay una máxima cuando se dan peleas que se puede aplicar en las peleas con hermanos, con amigos, con primos… Y es: «No te posiciones jamás, pon a todos los niños en el mismo barco«. Y ésto es por que si nos posicionamos podemos caer en equivocarnos. La justicia depende siempre de opiniones.

Además, lo que queremos es encontrar soluciones, no culpables.

2. Las tres «S»

En Disciplina Positiva, ante una pelea entre hermanos, existen las 3 «S». Diferentes actuaciones, para que puedas elegir la que mas convenga en cada situación:

  • Separar a los implicados. Ten en cuenta que deben quedar en «igualdad» de condiciones. Quiero decir, si la pelea viene por un juguete, no se trata de que uno se marche y el otro se quede jugando. Podemos decir «veo que estáis nerviosos, podéis ir cada uno a una habitación hasta que estéis más tranquilos y sepáis como solucionar el conflicto sin gritos ni pegaros«.
  • Soportar. Otra opción es acercarte para observar qué está sucediendo, pero sin intervenir. Es importante que los niños te vean.
  • Salir. Si el conflicto se da en la misma estancia donde tú estás, otra opción es marcharte, asegurandote que los niños te ven salir.

Aquí te dejo un post de instagram, dónde te hablo un poquito más sobre cómo mantenerse al margen durante peleas.

Todo pasa

Debemos entender que el pegar o morder son etapas que acaban pasando. Cuando los niños realizan estas acciones, están reclamando ayuda y lo que necesitan es nuestro apoyo. Nuestra función es la de guiarles y enseñarles habilidades para su autorregulación.

Hacia los 4-5 años, empiezan a contar con otras estrategias para comunciarse y la agresividad se va reduciendo exponencialmente.

Soy consciente de que es una etapa difícil y se nos puede hacer muy larga, pero es una excelente oportunidad para enseñar a nuestros hijos inteligencia emocional y resolución de problemas. Habrá momentos difíciles, pero podrás manejarlo mejor si te tomas cada situación conflictiva como una oportunidad de aprendizaje para tu hijo.

Mucha, mucha, mucha paciencia. Te verás repitiendo lo mismo día tras día, porque la crianza es una carrera de fondo. Los aprendizajes no se dan en un día, ni en dos, ni en una semana. No nos sorprende que un niño tarde años en hablar fluidamente, ni meses en caminar, pero queremos que aprendan a controlar sus impulsos YA. Y ésto no funciona así. Cualquier aprendizaje es un proceso largo y progresivo.

 

Espero haberte ayudado, y si te quedan preguntas, por favor, no dudes en escribirme. Estaré más que feliz de poder ayudarte.

 

¡Muchos besos de esquimal!

 

 

Silvia.

Los periodos sensibles Montessori

¿Qué son los periodos sensibles?

¿Te has dado cuenta de que alrededor de los 9-12 meses los niños suelen pedir que les ayudes a estar de pie para ir andando a todos lados? Ésto significa que está en uno de los periodos sensibles.

Si tienes hijos más mayores, ¿has visto que hacia los 3-4 años se interesan mucho por las letras y por escribir su nombre? Aquí se observa otro de los periodos sensibles.

Los periodos sensibles son como «ventanas de oportunidad«, es decir, periodos en que los niños tienen mayor facilidad para aprender una habilidad. Este es uno de los motivos por el cual, a los niños pequeños les es mucho más fácil adquirir un nuevo idioma que a los adultos. Continuar leyendo «Los periodos sensibles Montessori»

Así fue mi primer parto

Desde que me quedé embarazada, había idealizado un parto al máximo de natural que mi cuerpo y mi mente me permitieran. De hecho, llevaba meses preparándome para ello y saber que lo más probable era que acabase en cesárea, es algo que me afectó bastante. Y aunque no tuve el parto que siempre había querido, tuve el parto perfecto…

¡Te cuento mi experiencia! Continuar leyendo «Así fue mi primer parto»

El temperamento

Conocer el temperamento de nuestros hijos puede ayudarnos a mejorar algo tan difícil como la crianza. Cuando conseguimos comprender el temperamento es cuando logramos tratar al niño de manera que pueda desarrollar habilidades y conocimientos, permitiéndole ser él mismo.

Pero… ¿qué es exactamente el temperamento?, ¿cómo puedo conocer el temperamento de mi hijo?, ¿realmente conocerlo mejorará las relaciones familiares?

Hoy te cuento qué es exactamente el temperamento, qué temperamentos hay y cómo podemos aplicar este conocimiento para mejorar la manera de educar y criar a nuestros hijos. Continuar leyendo «El temperamento»

Niños y pantallas

En estos días de confinamiento, se nos acaban las ideas sobre cómo entretener a los niños y, normalmente, acabamos ofreciendo pantallas (televisión, tablets, móviles, ordenadores…) para que se entretengan un rato y nos dejen un pequeño respiro.

Y este tema: «niños y pantallas» es muy polémico. Hay detractores férreos  que consideran las pantallas asesinos del desarrollo cerebral del niño y defensores que consideran que antes se nacía con un pan bajo el brazo, y hoy se nace con una pantalla.

Ante estas dos posturas que tanto debate generan, te preguntarás… ¿Son realmente las pantallas tan malas como dicen?, ¿debo sentirme culpable por ofrecer pantallas?, ¿qué consecuencias tienen las pantallas en el cerebro de mi hijo?, si no puedo más… ¿soy tan mal padre / mala madre por ponerle la pantalla a mi hijo un rato? Continuar leyendo «Niños y pantallas»

Quédate en casa

Se acercan días intensos. El coronavirus nos ha obligado a parar. Parar trabajos, cerrar escuelas, limitar contactos… Y en muchos casos, familias confinadas en sus casas. 

Todos sabemos que la crianza 24/7 puede ser maravillosa, pero a ratos muy intensa. Por ello, he hecho este post lo más rápido posible donde quiero aportar mi granito de arena, difundiendo todas las iniciativas útiles para poder pasar, de la mejor manera, estos días. Continuar leyendo «Quédate en casa»

Educar en el feminismo

¡Cuenta atrás para el 8 de marzo! El Día Internacional de la Mujer. No se trata una fecha para celebrar, ni para felicitar, ni para que te traigan flores por haber nacido del género femenino. Es una fecha para reivindicar el feminismo y la igualdad de género, porque aunque no lo veas, miles de mujeres mueren a manos de sus parejas cada año, porque sigue existiendo la brecha salarial, seguimos aceptando micromachismos como parte de nuestra cotidianidad y un largo etcétera de situaciones en que las mujeres estamos infravaloradas. 

Por eso aprovecho que se acerca este día para darte algunas ideas de por qué y cómo educar en el feminismo. Continuar leyendo «Educar en el feminismo»

Padres con estilos de crianza diferentes

En muchas casas (incluída la mía), se da una situación que puede generar cierto conflicto: cuando los padres tienen un estilo de crianza diferente.

¡Sorpresa! El estilo educativo de papá no es el mismo que el tuyo. Sigue siendo un padre maravilloso, pero no es exactamente la educación que tenías pensada…

Continuar leyendo «Padres con estilos de crianza diferentes»

Destete respetuoso

Lactancia
Aunque hayamos optado por destete nocturno, durante el día no le niego el pecho.

Si has leído el post de Instagram sobre los 14 meses de Sofía, habrás visto que hemos hecho un destete nocturno. Ha sido una decisión difícil, pero muy sopesada. Viene un bebé en camino y no me veía nada preparada para hacer lactancia en tándem (lactancia materna a dos bebés a la vez) por la noche. Solo de imaginarlo me agobiaba. Así que mi decisión ha sido destetar por la noche.

A raíz del post he recibido algunos mensajes preguntando cómo lo hemos hecho. Y me he dado cuenta de que existe mucho apoyo a la lactancia (por suerte), muy poco apoyo en el proceso de destete. Tenemos poquísimos referentes sobre cómo proceder a un destete respetuoso. Y el destete es un proceso más de la lactancia. Es la parte final y merece la misma atención.

¿Cómo empiezo?, ¿estoy preparada?, ¿mi hijo está preparado?, ¿es normal que me sienta triste?, ¿soy egoísta por querer destetar? Continuar leyendo «Destete respetuoso»

Dar besos

En la cultura española, es habitual que para saludarnos o despedirnos nos demos uno o dos besos, especialmente si eres una mujer o un niño. Es una cuestión de «educación». Pero no es nada de extrañar encontrarnos en la «incómoda situación» en que al niño no le da la gana de dar ese beso. Cuando el niño niega un beso (o cualquier muestra de afecto), normalmente escuchamos frases del tipo…

-Venga va, dale un beso a la tía Pepita, no seas malo.
-Si no me das un beso, no te doy un regalo.
-Ui… que niño más malo que no me quiere dar un beso.

-Si no me das un beso, me voy a poner muy triste Continuar leyendo «Dar besos»